lunes 09 de marzo de 2026
9 de marzo de 2026 - 17:37

Bahía Blanca: demanda por daños y perjuicios contra la consejera escolar y también contra la Justicia

La presentación fue realizada la semana pasada y los dos jóvenes que fueron víctimas del falso testimonio reclaman una indemnización de $ 40.320.000.

Fernando Gabriel Pereyra y Joaquín Ezequiel Álvarez, los dos jóvenes que fueron víctimas del falso testimonio de Fiorela Belén Damiani, iniciaron una demanda por daños y perjuicios contra la consejera escolar y también contra la Justicia.

La presentación fue realizada la semana pasada con el asesoramiento del abogado Juan Ignacio Vitalini y reclama una indemnización de $ 40.320.000, más intereses, o la suma que en más o en menos pueda surgir de la prueba que se produzca durante el proceso.

El planteo deberá ser analizado por el Juzgado en lo Contencioso Administrativo N° 1 de Bahía Blanca, a cargo del juez Agustín López Cóppola. Esto se debe a que la demanda también alcanza a un organismo público, el Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires, representado en el caso por la Fiscalía de Estado.

En la presentación, a la que tuvo acceso el diario La Nueva, los denunciantes describieron los padecimientos que atravesaron al permanecer detenidos durante varios días a raíz de la presunta violación denunciada por Damiani. Por ese hecho, la consejera fue posteriormente condenada a tres años de prisión en suspenso.

"Fuimos apresados por orden del Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires, a pedido de la fiscal Marina Marcela Lara, alojados en un calabozo de la DDI (Dirección Departamental de Investigaciones), rodeados de otras personas privadas de su libertad, quienes obviamente tomaron conocimiento del delito por el cual allí nos encontrábamos, delito que claramente no es de los más respetados en el circulo carcelario y nos lo hicieron saber", explicaron Pereyra y Álvarez.

"Desde que fueron ambos detenidos en los calabozos de la DDI, las agresiones físicas y principalmente psicológicas nunca cesaron, no solo por parte de los oficiales, sino también por de los mismos detenidos", dice el texto. "Permanecimos en lo que se denomina ‘buzón’, incomunicados, sin visitas, ni ventanas, sin poder ver la luz del sol, durmiendo en una cama de hormigón armado, sin sanitarios y con una pequeña entrada de aire. En ese lugar era imposible determinar si era de día o de noche, sin entender que es lo que realmente estaba pasando y cual era nuestra situación", sigue el escrito.

Fuente: Agencia DIB

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