Este martes y después de más de 20 meses de juicio, el Tribunal Oral Federal número 5 de San Martín condenó a 25 años de prisión a cuatro ex oficiales de la Fuerza Aérea por delitos de lesa humanidad (secuestros, torturas y abusos hacia un centenar de víctimas) en el centro clandestino conocido como Mansión Seré.
Los hechos se produjeron durante la última dictadura militar en Mansión Seré y otros ubicados en el Oeste del Gran Buenos Aires, cercanos a la Base Aérea de Morón, entre 1977 y 1978.
Un juicio histórico
El debate oral a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal nro. 5 de San Martín -integrado por los jueces María Claudia Morgese Martín, Silvina Mayorga y Walter Antonio Venditti, y que tuvo como fiscales a los doctores Félix Pablo Crous y Nuria Piñol Sala- se extendió por 20 meses, a lo largo de los cuales se realizaron más de 45 audiencias por las que pasaron más de 100 testigos, entre sobrevivientes y familiares. El juicio es conocido como "Mansión Seré IV / RIBA II / Moreno I", tras la unificación de varias causas.
Los condenados por crímenes de lesa humanidad
El tribunal condenó a 25 años de prisión e inhabilitación absoluta y perpetua a los cuatro imputados que llegaron al final del debate. Todos pertenecían a la Fuerza Aérea y fueron considerados coautores de delitos de lesa humanidad (privación ilegítima de la libertad y tormentos).
- Juan Carlos Herrera (exteniente 1° de la I Brigada Aérea de El Palomar): por resultar “coautor penalmente responsable” de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia o amenazas, reiterado en 47 hechos; privación ilegal de la libertad, agravada por haber mediado violencia o amenazas y por haberse extendido más de un mes, reiterado en 24 hechos: tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima, reiterado en 71 hechos; abuso deshonesto agravado; abuso sexual con acceso carnal –violación- mediante el uso de fuerza o intimidación agravado en una veintena de ocasiones,
- José Juan Zyska (excabo 1° de la I Brigada Aérea de El Palomar): por resultar coautor penalmente responsable de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia o amenazas, reiterado en 13 hechos; privación ilegal de la libertad, agravadas por haber mediado violencia o amenazas y por haberse extendido más de un mes, reiterado en 17 hechos; y tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima, reiterado en 30 hechos.
- Ernesto Rafael Lynch (excapitán de la VII Brigada Aérea de Moreno): por resultar coautor penalmente responsable de los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por mediar violencia o amenazas, reiterado en 17 hechos; privación ilegal de la libertad, agravada por haber mediado violencia o amenazas y por haberse extendido más de un mes, reiterado en 12 hechos; tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima, reiterado en 29 hechos; abuso deshonesto agravado en dos ocasiones; y un abuso sexual con acceso carnal –violación mediante el uso de fuerza o intimidación agravado.
- Julio César Leston (ex oficial, jefe de la RIBA, en Morón): por resultar coautor penalmente responsable de los delitos de privación ilegítima de la libertad agravada por mediar violencia o amenazas, reiterado en 16 hechos; privación ilegítima de la libertad, agravadas por haber mediado violencia o amenazas y por haberse extendido más de un mes, reiterado en 8 hechos; y tormentos agravados por la condición de perseguido político de la víctima, reiterado en 24 hechos
Qué fue la Mansión Seré
También conocido como "Atila", fue uno de los centros clandestinos de detención y tortura más emblemáticos de la última dictadura militar. Estaba en Castelar, partido de Morón.
Era una antigua y lujosa casona de dos plantas, que bajo el control de la Fuerza Aérea fue un centro clandestino de detención entre 1977 y 1978. Los secuestrados -se calcula que fueron cientos- eran mantenidos en la planta alta, con los ojos vendados, los pies encadenados y en condiciones de hacinamiento.
El 24 de marzo de 1978, cuatro jóvenes se fugaron de allí, desnudos y esposados, quienes tiempo después contaron su calvario. La película "Crónica de una fuga", dirigida por Adrián Caetano y protagonizada por Rodrigo de la Serna y Pablo Echarri, cuenta aquella increíble historia.
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Tras la fuga, los militares decidieron cerrar el centro y para que no quedaran pruebas de los crímenes, la dinamitaron e incendiaron hasta dejar la casa en ruinas.
Con el regreso de la democracia, el predio se transformó en un símbolo de recuperación. En el año 2000, se inauguró allí la Casa de la Memoria y la Vida, el primer espacio de memoria de Latinoamérica recuperado en el mismo lugar donde funcionó un centro de detención.
Fuente: Agencia DIB