Julio Cesar Silva, un testigo clave en la causa Cuadernos, contradijo hoy su testimonio de 2018 al negar que haya visto movimientos regulares de bolsos y valijas en el departamento de recoleta de Cristina Fernández de Kirchner, en cuyo edificio trabajaba como encargado. Ese departamento había sido señalado por los acusadores como el destino final del dinero supuestamente recaudado a través del cobro de coimas.
“Cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo. Ni lo leí”, aseguró hoy Silva. “Eso de que venían con bolsos y valijas, eso yo no lo dije”, afirmó, ante las preguntas puntuales que le formuló el juez Germán Castelli. De esa manera, dio marcha atrás con lo que había testimoniado en 2018, cuando dijo “Entre 2007 y 2010, Muñoz venía con personas y he visto movimientos de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o a veces de 15 días”.
Se refería a Daniel Muñoz, el exsecretario de Néstor Kirchner y al igual que el expresidente, ya fallecido. Su nueva declaración deja entrever que alguien le armó el testimonio anterior, que el firmó como dijo ahora “sin leer” su contenido, pese a que se trataba de un documento de la máxima importancia para la causa.
Describió que en el cuarto donde le tomaron la testimonial había dos escribientes, una persona corpulenta de espalda, el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, quienes entraban y salían. “La pasé muy mal”, contó.
Daniel Muñoz, el exsecretario privado de Néstor Kirchner aludido por Silva, es una pieza clave en la acusación fiscal. Se lo identifica como el receptor de los fondos ilegales. En los cuadernos de Centeno, su nombre figura 87 veces, pero también fue mencionado por los arrepentidos en sus declaraciones en la causa.
Falleció en 2016, pero su mujer, Carolina Pochetti, fue procesada por formar parte de un complejo entramado societario que sacó del país al menos 70 millones de dólares y los invirtió en 16 lujosas propiedades en Miami y dos en Nueva York, y luego ideó la construcción de un complejo turístico en un terreno costero de 16 hectáreas en las paradisíacas islas Turks and Caicos, del Caribe, para construir un inmenso resort de playa.
Las reacciones
Además del impacto en la causa, la declaración de Silva causó repercusiones en el mundo de la política. La diputada Mayra Mendoza, por caso, se quejó de que al portero “lo obligaron a mentir, amenazaron a sus hijas para que mienta. Qué mafia! Todo armado, todas causas judiciales preparadas para secuestrarla, aislarla y proscribirla y, con ella, al peronismo todo. ¿Se dan cuenta? Por eso, NO HAY QUE PARAR de decir lo más importante en esta hora: CRISTINA es INOCENTE y tiene que estar LIBRE”, posteó en su perfil de X.
Como viene haciendo junto a otros referentes del peronistmo, Mendoza describió la prisión de la Expresidenta como un caso de “Lawfare” -utilización ilegítima del poder judicial por parte del poder político o económico para dirimir disputas de poder- y dijo que el objetivo es “enterrar los avances que conseguimos con Néstor y Cristina, y como amenaza para que nunca nadie más se atreva a intentar algo parecido”.
La declaración de Silva no es la primera en la que un testimonio actual contradice lo actuado al inicio de la causa: varios de los empresarios acusados de pagar coimas dijeron que aceptaron el rol de arrepentidos porque fueron presionados con amenazas por Bonadío y Stornelli. Algunos de ellos, incluso, dejaron constancia de que iban a declarar bajo ese tipo de presión en documentación guardada en escribanías, que ahora presentaron en los tribunales.
Fuente: Agencia DIB.