En el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz comenzó el juicio oral contra cuatro ex altos mandos de la Armada Argentina por el hundimiento del submarino ARA San Juan, ocurrido en noviembre de 2017 en el Atlántico Sur, en el que murieron 44 tripulantes. El proceso se inició tras una extensa discusión sobre la jurisdicción competente y se desarrollará en la ciudad de Río Gallegos.
En el banquillo de los acusados se encuentran el excomandante de la Fuerza de Submarinos, Claudio Villamide; el excomandante de Adiestramiento y Alistamiento Naval, Luis Enrique López Mazzeo; el exjefe del Estado Mayor del Comando de la Fuerza de Submarinos, Héctor Alonso; y el exjefe del Departamento de Operaciones, Hugo Miguel Correa. Los cuatro están imputados por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público, omisión de deberes del oficio y estrago culposo agravado por el resultado de muerte.
De acuerdo con el diario Tiempo Sur de Río Gallegos, el debate está a cargo de los jueces Mario Reynaldi, Luis Alberto Giménez y Enrique Baronetto, quienes deberán determinar si existieron fallas operativas, de mantenimiento o de conducción que contribuyeron a la tragedia. El debate se extenderá por varias semanas, con audiencias alternadas previstas hasta julio, en las que se expondrán pruebas, peritajes y testimonios.
La causa estuvo atravesada por una fuerte controversia en torno del lugar donde debía realizarse el juicio. Finalmente, en octubre de 2025 la Sala IV de la Cámara Federal de Casación Penal resolvió que el proceso se lleve adelante en Santa Cruz, rechazando los planteos que proponían trasladarlo a Mar del Plata o a los tribunales de Comodoro Py.
Después de la identificación de los imputados, se procedió a leer el pedido de elevación de juicio: allí se escuchó lo sucedido el día del colapso, como así también distintas pruebas realizadas al submarino.
ARA San Juan: la tragedia
Tal como informó la Agencia DIB, los restos del submarino ARA San Juan, desaparecido el 15 de noviembre de 2017 con 44 tripulantes a bordo, fueron localizados un año después sobre el lecho marino a unos 900 metros de metros de profundidad en el Atlántico Sur. La localización fue realizada por el buque “Seabed Constructor”, de la empresa estadounidense Ocean Infinity, que desde el 6 de septiembre estaba al frente de las operaciones de búsqueda en la zona en la que el submarino perdió contacto, aproximadamente a 250 millas náuticas (460 kilómetros) al este del Golfo chubutense de San Jorge. El ARA San Juan fue localizado a 800 metros de profundidad en el área denominada Site-1, tras la inspección realizada en inmersión por un vehículo de operación remota (ROV).
El ARA San Juan, un submarino clase TR-1700, de 66 metros de largo y 3,6 de ancho, perdió contacto con la Armada a las 7.19 del miércoles 15 de noviembre de 2017, ocho horas después de que el jefe de operaciones del submarino informara sobre un principio de incendio en el tanque de baterías número 3, provocado presuntamente por el ingreso de agua por el sistema de ventilación.
Al momento de su desaparición, el buque navegaba en medio de un fuerte temporal, mientras realizaba una patrulla de mar para tratar de identificar buques que pescaran ilegalmente dentro del espacio marítimo argentino. A partir de la pérdida de contacto, se puso en marcha un operativo de búsqueda y rescate que contó inicialmente con quince unidades de superficie y medios aeronavales como los aviones B-200, Turbo Tracker, y helicópteros Fennec de la Armada Argentina. Brindaron además su apoyo rápidamente la Fuerza Aérea, Ejército y las Fuerzas de Seguridad Nacional, y también fuerzas extranjeras de países como Brasil, Chile, Estados Unidos, Federación Rusa y Reino Unido, entre otros.
Ocho días después de la desaparición, el jueves 23 de noviembre, el entonces vocero de la Armada, capitán Enrique Balbi, informó que la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (CTBTO) había reportado desde su sede en Austria una “anomalía hidroacústica” compatible con una explosión en la zona de búsqueda. La información produjo un fuerte impacto en los familiares de los marinos, que desde hacía días aguardaban novedades en la Base Naval de Mar del Plata, muelle natural del San Juan.
Las operaciones de búsqueda continuaron, y durante 120 días permitieron la inspección de 78 contactos en el lecho marino, que finalmente fueron descartados. En estas operaciones participaron aproximadamente 4.000 hombres, 28 buques, 9 aeronaves y 18 países con diferentes apoyos.
El último buque extranjero en abandonar el área de búsqueda fue el ruso Yantar, que investigó 17 puntos posibles zona durante casi cinco meses, hasta el 2 de abril de 2018. A partir de la partida del Yantar, el Ministerio de Defensa instruyó a la Armada a que arbitrara las medidas necesarias para la contratación urgente de los servicios de “búsqueda submarina a fin de localizar e identificar al Submarino ARA San Juan, en línea con un reclamo sostenido por los familiares. La tarea fue asignada finalmente a “Ocean Infinity”, una de las nueve firmas que ofrecieron sus servicios, bajo la modalidad “pago contra resultado”: los pliegos de la contratación establecían que cobraría US$ 7,5 millones solo en caso de encontrar el buque desaparecido.
El buque noruego “Seabed Constructor”, perteneciente a la firma ganadora, llegó al país el 6 de septiembre de ese año y al día siguiente se dirigió a la zona de búsqueda, con tres observadores de la Armada Argentina y cuatro familiares que oficiaban como veedores a bordo. La empresa tenía previsto abandonar las tareas en alta mar un día antes de la aparición del buque, para retomarlas algunos meses después. Sin embargo, ante el hallazgo de nueva información sobre el “punto de interés 24”, se decidió extender un poco más las tareas y llevar a cabo una exploración en esa zona, lo que permitió localizar los restos del submarino, un día después del primer aniversario de su desaparición.
Fuente: Agencia DIB