La temporada de verano dejó números flojos en la Costa Atlántica bonaerense y encendió señales de alerta en el sector. Para Enrique Meyer, exministro de Turismo de la Nación, "no sobró nada" y los resultados quedaron lejos de los años de mayor dinamismo.
En diálogo con LU9 Radio Mar del Plata, Meyer sostuvo que, si bien hubo movimiento en los principales destinos, los datos muestran una caída tanto en la estadía promedio como en el poder de consumo. "La gente no pudo salir de su casa", resumió. Según detalló, la permanencia promedio pasó de casi cinco noches (4,65) en 2022 a 3,7 en 2025, es decir, "un 20 y pico por ciento menos". Para el exfuncionario, esa merma impacta de lleno en la rentabilidad: menos noches implican menos gasto en alojamiento, gastronomía y comercio.
Meyer vinculó este escenario con la política económica actual y advirtió que, en muchos casos, viajar al exterior se volvió más accesible que vacacionar en destinos locales. En ese marco, enumeró una caída del 14% en el salario real de los trabajadores registrados, la pérdida de más de 300 mil puestos de trabajo y un descenso del 20% en las jubilaciones. Con ese panorama, sostuvo que el turismo es uno de los primeros consumos que las familias resignan. "Si no tenés trabajo, lo primero que vas a hacer es darle de comer a tu familia", afirmó.
Siempre en diálogo con el programa “Pasen y vean” de LU9, Meyer consideró que el problema es estructural y está atado al modelo económico. Reconoció que pueden impulsarse promociones o herramientas para estimular la demanda, pero advirtió que "si no hay respuesta económica por parte del pasajero, difícilmente se pueda lograr algo". A su entender, sin mejora del ingreso disponible, cualquier incentivo pierde eficacia.
Secretario de Turismo primero y luego ministro durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Meyer también cuestionó la eliminación del convenio que existía desde 2003 con el Indec para contar con estadísticas específicas del sector. Señaló que ese esquema permitía trabajar con "números reales" para evaluar políticas y plantear correcciones ante el Ministerio de Economía o la Presidencia. "Si no nos manejamos con números reales para saber cómo actuar, no vamos a ningún lado", remarcó, y comparó la situación con "mentirse a uno mismo" respecto de los diagnósticos.
En otro tramo de la entrevista se refirió al programa PreViaje. Consideró que la primera edición fue positiva porque "hizo mover la rueda del turismo" en la salida de la pandemia. No obstante, cuestionó las siguientes etapas al entender que, tras tres años de restricciones, la demanda ya estaba contenida y no requería un nuevo estímulo. Según sostuvo, eso "solo hizo subir los precios en todos los destinos" y generó un efecto inflacionario que también impactó en las estadísticas oficiales.
Al analizar el panorama general, planteó que existe un "tema ideológico" que condiciona el desarrollo productivo. Señaló que el modelo actual conduce a la "eliminación de la clase media y una clase baja muy grande", y advirtió que no vislumbra mejoras en el corto plazo. El cierre de fábricas y empresas con trayectoria, afirmó, repercute directamente en el turismo, un sector atado al empleo formal y al poder adquisitivo.
Mar del Plata y los cruceros
En cuanto al debate por el turismo de cruceros en Mar del Plata, reconoció que se trata de una actividad relevante, aunque aclaró que no sustituye al turismo masivo tradicional. El crucerista permanece pocas horas, realiza un paseo y adquiere algún souvenir, pero no genera el mismo impacto que quien se hospeda una semana o más y consume en distintos rubros. "Es un aliciente, un movimiento turístico que genera trabajo, pero muy puntual", concluyó.
Fuente: Agencia DIB