La muerte de Carlos Galván en La Plata tras una presunta intoxicación alimentaria por salmonella abrió una investigación judicial que, a más de una semana del hecho, sigue sin poder determinar con certeza el origen de la bacteria.
El caso, que generó conmoción en la ciudad, presenta una contradicción clave. Según cuentan medios locales, mientras los estudios médicos confirmaron que la víctima cursó una infección por salmonella, los análisis realizados sobre alimentos secuestrados en el local bajo sospecha dieron resultado negativo.
Los estudios fueron realizados en el Instituto Biológico Tomás Perón sobre muestras tomadas en la confitería “La Ideal”, ubicada en diagonal 73 y 64. Sin embargo, autoridades sanitarias aclararon que esos resultados no son concluyentes. El principal problema es la falta de trazabilidad, ya que la muestra analizada no corresponde a la tortilla que consumieron Galván y su esposa —quien también se descompuso pero logró recuperarse—, debido a que ese alimento nunca pudo ser preservado. Esto deja a la investigación en un punto crítico, ya que hay evidencia de intoxicación, pero no del origen.
Sin pruebas directas
El expediente es llevado adelante por el fiscal platense Fernando Padován, bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”. Hasta el momento, la pesquisa se apoya en testimonios, historia clínica y pericias médicas, ante la imposibilidad de contar con pruebas directas como el alimento consumido o una autopsia, ya que el cuerpo fue cremado.
Hasta ahora se tomó testimonio a dos personas. Por un lado, la propia mujer de Galván, quien relató en detalle los pasos dados en las horas previas al desenlace fatal, incluido el paso por el local de diagonal 73 para comprar la tortilla, la ingesta en su casa, la descompostura y el desenlace fatal.
La segunda, en tanto es una agente del Cuerpo Técnico del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, quien aseguró que también sufrió una descompensación tras ingerir mercadería comprada en el lugar. Según detalló en su presentación, el episodio derivó en una consulta en la guardia del Instituto del Diagnóstico. La mujer además aportó el comprobante electrónico de pago, lo que permitió vincular su caso directamente con el local que hoy permanece clausurado.
Clausuras y reaperturas
En paralelo a la investigación judicial, el comercio quedó en el centro de la escena por una serie de inspecciones municipales que derivaron en tres clausuras consecutivas. Durante los operativos se detectaron alimentos vencidos y en mal estado, deficiencias en las condiciones de higiene, documentación sanitaria irregular y la presencia de personal sin registrar ni libreta sanitaria. Además, el local habría reabierto pese a una clausura previa, lo que motivó nuevas sanciones.
No obstante, estas irregularidades administrativas no prueban por sí solas la contaminación con salmonella, aunque sí refuerzan las sospechas sobre las condiciones de elaboración.
Desde la confitería “La Ideal” rechazaron cualquier vínculo con el hecho y aseguraron que la información difundida es errónea.
A través de un comunicado, sostuvieron que cuentan con la documentación sanitaria al día y afirmaron que el origen del problema no provino de sus instalaciones. También remarcaron que su prioridad es la calidad de los productos y la salud de sus clientes.
Misterio
La combinación de muestras no concluyentes, la falta de trazabilidad y la pérdida de elementos clave en las primeras horas transformó lo que parecía un hecho puntual en una causa compleja, con derivaciones sanitarias, judiciales y administrativas.
Mientras tanto, la familia de Galván sostiene que, según la información médica disponible, el hombre murió a causa de un shock séptico por salmonelosis, un dato que ahora deberá ser corroborado en el marco de la investigación.
A pesar del avance de la causa, persisten las preguntas centrales y todavía no hay respuestas definitivas.
Fuente: Agencia DIB