Axel Kicillof va a las urnas este domingo en busca de un segundo mandato al frente el Ejecutivo provincial, pero se juega bastante más que eso: con las principales figuras el kirchnerismo retiradas a un segundo plano podría quedar como el gran referente de ese espacio, y uno de los animadores más importantes del peronismo futuro.
Cuando tras la dura derrota del entonces Frente para la Victoria en las parlamentarias de 2021 Kicillof sufrió una suerte de intervención de su gobierno, parecía que el futuro político se ensombrecía para él. Martín Insaurralde, de la mano de Cristina pero sobre todo de Máximo Kirchner se dibujaba como el hombre fuerte del Gabinete, con el líder de La Cámpora entronizado en el comando del PJ bonaerense.
Pero pasó mucha agua debajo del puente. Kicillof, aunque tuvo poca injerencia en el armado de las listas, resultó uno de los candidatos con mejor perfomance del oficialismo y después de resistir presiones para ser postulante presidencia, ganó las PASO a gobernador. Mientras, el escándalo del yate en Marbella expulsaron a Insaurralde de la política y pusieron a Máximo Kirchner, aliado suyo, en un segundo plano de la campaña.
Por eso, el gobernador, que se mantiene fiel a Cristina Kirchner al punto de ser El único candidato de peso que la nombró en los discursos de cierre de campaña, puede constituirse como el emblema de la preservación de la Provincia como un bastión propio del peronismo. Si lo logra, habrá dado un paso en su disputa interna con Máximo y acaso solo tenga que discutir con Sergio Massa el futuro del liderazgo peronista. (DIB)