La desesperación que genera la rapidez que con la que se contagia el coronavirus, la cantidad de muertes que produce y la falta de una vacuna o tratamiento que ayuden a combatirlo, hacen que científicos de todo el planeta planteen hipótesis que puedan llevar a un camino de alivio contra esta enfermedad.

Hace unas semanas tuvo sus minutos de gloria la hidroxicloroquina, una droga utilizada como antiviral cuyo estudio en humanos con COVID-19 fue desestimado por prestigiosos científicos como Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, quien aseveró a esta agencia que la investigación sobre este fármaco tiene muchísimos fallos metodológicos, por lo que no da cuenta de su efectividad sobre el virus.

Con más sustento, por los años de estudio sobre su utilización y sobre todo por la experiencia en su aplicación en seres humanos, aparece el nombre de otro fármaco como sinónimo de esperanza ante una pandemia que avanza sin dar tregua. Es la ivermectina, una droga de uso veterinario que se usa como antiparasitario.

Adrián Lifschitz es médico veterinario, Doctor en Ciencia Animal, investigador principal del Conicet en el Instituto Civetan (Centro de Investigación Veterinaria de Tandil) -que dirige el Doctor Carlos Lanusse- y es profesor de farmacología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Centro (Unicen), en la localidad bonaerense de Tandil.  

Lifschitz y su equipo están abocados al estudio de la ivermectina desde hace varios años, desde la perspectiva de su uso veterinario. Ahora, en el marco de la pandemia y tras la publicación de un trabajo de científicos australianos de la Universidad de Monash en Melbourne, que asevera que esta droga podría ser efectiva contra el COVID-19, pondrán todo su conocimiento al servicio de la comunidad científica internacional, en la búsqueda de un fármaco que frene la replicación de este nuevo virus en seres humanos.

En diálogo con esta agencia, Lifschitz contó que “la ivermectina es una droga antiparasitaria muy común que se utiliza en animales de gran porte, en animales de producción, y en menor medida en animales domésticos, desde hace varias décadas, desde el año 1981” y que fue “el fármaco que salvó a miles de africanos de la ceguera por su utilización para combatir la oncocercosis o enfermedad conocida como ‘ceguera de los ríos’”. No obstante, el investigador subrayó: “Siempre ha sido utilizada como antiparasitario en humanos y nunca como antiviral”.  

Esta aclaración no es menor, ya que un parásito no es lo mismo que un virus, y el comportamiento de estos agentes patógenos es completamente diferente tanto en animales como en seres humanos. Del mismo modo, la forma de combatirlos.

“Lo que se ha estudiado y publicado hace dos días en Australia y que pareciera que ya pasaron meses por todo lo que se habló es que esta droga, in vitro, puede servir como antiviral. Se aislaron células y se utilizó la ivermectina para ver que ocurría y parecería que su uso logra frenar la reproducción de este virus, pero es necesario recalcar que es una prueba in vitro, donde, por ejemplo, las condiciones de aplicación de la ivermectina son constantes, es decir, se da en un modelo de laboratorio”, recalcó Lifschitz, y añadió: “El gran desafío que tenemos es llegar a probar que frena la replicación viral del coronavirus en humanos y encontrar una dosis efectiva”.

“Siempre ha sido utilizada como antiparasitario en humanos y nunca como antiviral”

Sobre los tiempos que puede llevar el desarrollo de la presentación de un fármaco específico con ivermectina para ser utilizado como antiviral en humanos, el investigador del Civetan fue cauto.

“Hay fases y tiempos en estas investigaciones que llevan muchos años, requiere de una serie de procedimientos que llevan mucho tiempo, distintas fases, y también hay en juego una cuestión ética”, precisó.

No obstante, el científico reconoció que el hecho de que la ivermectina ya haya sido utilizada en humanos como antiparasitario “es un paso ganado”. Incluso, explicó, se conoce que “dentro de la farmacología la ivermectina es lo que se llama una droga segura, si se tienen en cuenta efectos adversos o no deseados por su uso”.

Consorcio multidisciplinario

Lifschitz subrayó que el estudio del uso de ivermectina para coronavirus cuenta con colaboración de varios grupos de colegas. A su vez, Conicet Tandil precisó en un comunicado que este consorcio multidisciplinario está conformado por investigadores del Civetan, de la Fundación Mundo Sano y la Universidad Nacional de Salta, destacando la labor de científicos de la talla de Alejandro Krolewiecki y Rubén Cimino, pertenecientes al Instituto de Investigaciones de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta, quienes han trabajado en la aplicación de la ivermectina para el control de parásitos en adultos y niños. (DIB) AR