La Plata, feb 3 (Por José Giménez, de la redacción de DIB).-
El oficialismo pone en juego en las próximas elecciones la mitad de las 69
bancas en disputa para la Legislatura bonaerense, pero el kirchnerismo, con
menor representación, se juega más del 50% de los lugares que hoy ocupa.
Como todos los años de recambio, en las legislativas de
octubre próximo se renuevan 69 bancas de
la Legislatura bonaerense: 46 por Diputados y 23 del Senado.
La “tanda” que se renueva en este turno electoral
corresponde a los legisladores electos en 2015, el año en el que Cambiemos
irrumpió en el escenario bonaerense, de la mano de la contundente victoria de
María Eugenia Vidal.
En efecto, el oficialismo pone en juego 34 de las 69 bancas
en disputa: 21 en Diputados y 13 en el Senado. Actualmente, Cambiemos cuenta
con 73 bancas: 44 en la cámara Baja y 29 en la Alta.
Pero en este escenario también se resalta la situación del
kirchnerismo, que debe renovar más de la mitad de las bancas que actualmente
posee: 18 sobre 33, 7 en el Senado y 11 en Diputados. Producto de las sucesivas
divisiones que sufrió en manos del peronismo “renovador” y de las derrotas de
2015 y 2017, Unidad Ciudadana cuenta actualmente con menos de la mitad de las
bancas que el oficialismo. Con todo, el alto porcentaje de escaños que pone en
juego no le deja mucho margen de error para otro tropiezo electoral.
Con menos peso luego de las elecciones pasadas, pero aun así
arreglándoselas para seguir en el centro de las conversaciones, el Frente
Renovador debe renovar 9 de las 14 bancas que posee actualmente: 7 de los 12
diputados y los dos senadores que aún mantiene.
Socios del massismo, el Frente Amplio Justicialista arriesga
los cuatro escaños que juntó este mismo año, producto de las fusiones de
legisladores de diversa procedencia. Al Movimiento Evita (Patricia Cubría) y a
Integrar (Fabio Britos) se le vencen este año la única banca que posee cada
espacio.
Finalmente, el bloque de los intendentes “dialoguistas” (si
se quiere el espacio más “joven” de la Legislatura), casi no arriesga en estos
comicios: uno de cuatro en el Senado y uno de siete en Diputados. En este
escenario, la “muñeca” de los jefes comunales del PJ para negociar las listas
será clave en el crecimiento de este espacio.
Una nueva composición
La elección del 2017 se caracterizó por marcar el final de
varios históricos de la Legislatura, con hasta cinco mandatos a cuestas. Los
legisladores con más antigüedad que terminaron su mandato fueron Patricio
García, que en el último recambio terminó su quinto mandato, y Horacio
González, quien renunció a fines de 2017, cuando aún le quedaban dos años para
cumplir su quinto período como legislador.
También dejaron el Palacio de calle 7 de La Plata la
diputada Graciela Rego y el senador Roque Cariglino, ambos con cuatro períodos
a cuestas. Finalmente, los diputados Fernando “Chino” Navarro, Marcelo Feliú y
Manuel Elías se fueron tras tres períodos. Todos juntos sumaban 106 años de experiencia
parlamentaria.
De este modo, tras las últimas elecciones legislativas quedó
apenas un puñado de dirigentes que promedian su tercer mandato. El resto nació
a la vida parlamentaria hace menos de ocho años.
Con todo, y merced a la reforma impulsada por Cambiemos y el
massismo en 2016, el próximo período será el último para aquellos legisladores
que resulten elegidos en octubre: es que la nueva ley, ya vigente, limita a dos
los mandatos consecutivos, y contabiliza el actual como el primero.
Otro cambio que modificará la fisonomía de la Legislatura es
la aplicación completa de la ley de Paridad, ya aplicada de forma parcial en
2017. El cambio será grande, puesto que este año terminan su mandato apenas 17
legisladoras mujeres, sobre un total de 69: apenas el 24,6%, ni siquiera cerca
del “piso” que establecía el anterior régimen de cupo. Con el “uno y una”
completo, en octubre ingresarán a la Legislatura unas 34 mujeres, el doble de
las que se van. (DIB) JG