miércoles 20 de mayo de 2026
14 de octubre de 2018 - 15:39

Panorama: Macri y Vidal, en ambiguo juego de señales con los presupuestos de fondo

La Plata, oct 14 (Por Andrés Lavaselli, de Agencia DIB).- La
gobernadora María Eugenia Vidal recibió en las últimas horas una señal que
considera crucial para sus planes políticos inmediatos: el presidente Mauricio
Macri está dispuesto a analizar la emisión, a fin de este año, de un decreto
para compensar a la Provincia de Buenos Aires por la -previsible- exclusión del
presupuesto nacional de la cláusula de ajuste por inflación del Fondo del
Conurbano que ella, en persona, había pedido en una reunión con presencia de
sus pares del peronismo.

El dato no es menor: el rescate financiero que Nicolás
Dujovne acordó con el Fondo Monetario Internacional impuso una meta de
reducción del déficit primario nacional que obligó a Vidal a aceptar un ajuste
adicional para el año electoral que, según la última actualización ???aún
provisoria- de los números en juego, que la gobernadora repasó hace dos días
con el ministro del Interior, Rogelio Frigerio y el alcalde porteño, Horacio
Rodríguez Larreta, oscila entre los $25 mil y los $28 mil millones.

Por eso Vidal había pedido la indexación del Fondo: implica
recuperar, de aquel recorte, unos $19 mil millones. No ocurrirá: en la misma
reunión en la que, el jueves, aceptó asumir el pago de los $ 8 mil que cuesta
la tarifa social para usuarios de Edelap y Edesur del Conurbano, la gobernadora
fue notificada de que Macri aceptó el pedido de los gobernadores peronistas
para que su reclamo se excluya del presupuesto. Fue uno de los requisitos que
plantearon esos mandatarios para que, con su apoyo, ese proyecto se apruebe
esta semana en comisión. 

El compromiso de Macri para analizar la firma del decreto de
“ayuda extraordinaria” adquiere entonces su significado profundo: sería una
manera de morigerar el impacto del ajuste en el distrito electoralmente más
significativo del país sin afectar el trámite del presupuesto. Esos fondos
extra llegarían, según los datos que manejan en el entorno de Vidal, a partir
de enero, con lo que el objetivo político estaría asegurado: no afectar ???al
menos no tanto- la capacidad de gestión de la Gobernadora en el año en que se
disputa el poder en las urnas.

Pero la vía elegida por el ejecutivo para compensar a Buenos
Aires tiene un significado político suplementario: ayuda a poner en perspectiva
ciertos rumores de tensión en la relación entre Vidal y Macri que se
difundieron por estas horas. Esas versiones hablan de un deterioro de la
confianza mutua, producto de las ya viejas diferencias respecto de cómo llevar
la relación con el peronismo, sazonadas por los resquemores más recientes
derivados de miradas divergentes sobre el nivel de ajuste que debe asumir PBA y
sobre las medidas de contención social.

Algo de todo eso existe, sin duda. Cerca de Vidal lo
admiten. Ponen como ejemplo, incluso, cierto fastidio contenido de la
Gobernadora por el manejo de la cuestión del gas. Son, dicen, roces naturales
de contexto marcado por la tensión que implica ejecutar un ajuste como receta
contra una crisis que ya afectó seriamente los índices de popularidad de ambos.
Aunque ???dato inquietante de una encuesta que nadie en Cambiemos quiere comentar-
ella asegure una perfomance en un balotaje muy superior a la que hoy tendría el
Presidente.

Pero lo esencial es que el rescate comprometido por Macri
revela todo lo que esa tensión tiene, en realidad, de juego de rol previamente
acordado. Una simulación de pelea que les conviene a ambos. Al Presidente,
porque da una de las señales de dureza 
que los peronistas amigables necesitan para justificarse ante sus
propios electorados por apoyar el presupuesto. Y a la Gobernadora porque la
muestra ante los bonaerenses defendiendo los intereses de la provincia ???y los
de ellos mismos – aunque eso suponga enfrentar a su jefe político.

 

El otro debate

Los estrategas que trabajan con Vidal planean un juego
similar de tensiones controladas y algo engañosas para el otro debate
trascendente, que el avance del anterior pone a partir de ahora en primer
plano: el del presupuesto provincial. Hernán Lacunza, el ministro de Economía,
remitirá el proyecto al Senado en dos semanas y la estrategia para su
tratamiento terminará de afinarse la próxima, en una reunión con el
vicegobernador Daniel Salvador y los jefes parlamentario de Cambiemos, Roberto
Costa, Manuel Mosca y Maximiliano Abad.

El articulado se guarda bajo siete llaves, pero en el
oficialismo ya suponen algunas cuestiones. Dos son centrales: el endeudamiento
será alto y los impuestos patrimoniales sí o sí subirán, con suerte menos que
la inflación. Respecto del primer punto, el endeudamiento, circula una cuenta:
si el año pasado se pidió autorización por $ 60 mil millones, con una
devaluación de más del 100% mediante, no sería irrazonable pedir 120 mil
millones este. Por eso, se habla de una solicitud de 90 mil millones, que en
ese marco aparecería como “razonable”.

Otra vez los juegos de espejos. La provincia tiene todavía
autorizados $ 30 mil millones de deuda que no tomará este año y que transferirá
al próximo. Y eso no tanto por un principio de administración virtuosa, sino
porque con los mercados internacionales cerrados, no existe tampoco margen
interno para colocarla. Y si apareciese, las tasas serían de hasta un 14%, lo
que además de técnicamente contraindicado, 
expone a los funcionarios que los firmasen a  ser demandados ante la justicia.

“Le vamos a cargar cosas que sean prescindibles al proyecto
para que la oposición pueda pelear por quitarlas y se lleve alguna victoria
política”, dice en el oficialismo a la hora de resumir el plan. Oposición, en
ese contexto, quiere decir la peronismo de los intendentes “dialoguistas” y el
Frente Renovador, los interlocutores que en los planes de Cambiemos terminarán
por dar el OK. Martín Insaurralde y Sergio Massa son los negociadores, con el
jefe de Gabinete, Federico Salvai, como contraparte.

Los alcaldes ya definieron que aprobarán porque ncesitan
financiar sus gobiernos, aunque el kirchnerismo se apreste a escracharlos por
eso. De hecho, en el peronismo están tan seguros de que eso será así que
afirman que hay que pasar el presupuesto para que, recién después, los
llamamientos a la unidad suenen algo menos inverosímiles en la provincia. En el
gobierno aprovechan esa dispersión para resaltar que con el nuevo bloque PJ en
Diputados, quedaron a un voto de los dos tercios que necesita para avanzar con
el endeudamiento y los impuestos.

Hace la siguiente cuenta: los 44 diputados de Cambiemos,
sumados a los 12 del Frente Renovador, los 4 de la nueva bancada comandada por
José Ottavis (cercana al massismo)  más
el monobloque de Fabio Britto, hermano del intendente de Chivilcoy, un massita
en tránsito a Cambiemos, los deja con 61 votos, a uno del número mágico.
Quedaría convencer a Patricia Cubría, la esposa de Emilio Pérsico, el líder del
Movimiento Evita, un piquetero de discurso duro y ánimo habitualmente
negociador.

Massa por su parte insiste con el pedido para desdoblar
elecciones como moneda de cambio, pero la resistencia es fuerte. El gobierno y
los intendentes PJ dicen que está empecinado porque quiere salvar Tigre de la
fuga hacia el kirchnerismo del actual intendente, Julio Zamora, a quien planea
enfrentar con su esposa Malena. Y para eso necesita adelantar las elecciones.
Difícil que prospere, salvo que el propio Macri, a quien la idea perjudicaría,
lo habilite. Otra será, entonces, la moneda de cambio con él. (DIB) AL

 

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