Un grupo de trabajadores despedidos de la fábrica de porcelanato ILVA de la localidad bonaerense de Pilar lleva casi tres meses de acampe frente a los portones de la planta, en reclamo por las 300 cesantías anunciadas y la falta de pago de salarios e indemnizaciones.
El conflicto se profundizó luego de que la empresa presentara en la Justicia comercial una propuesta para reabrir la planta con apenas 40 empleados seleccionados por la propia firma, en un esquema que elimina derechos adquiridos y reduce salarios y beneficios.
La iniciativa generó un rechazo por parte de los trabajadores, que califican el planteo como "una precarización total" por las condiciones laborales que implicaría, según informó el diario Resumen de Pilar. La propuesta fue reabrir con 40 empleados bajo un régimen de turno 6x1 y sin transporte, comedor, obra social ni condiciones previas.
Marcelo Barrionuevo, delegado y uno de los operarios cesanteados, explicó que la empresa lleva semanas intentando que se apruebe su concurso de acreedores, sin resolución favorable hasta el momento.
Según los trabajadores, la empresa aseguró ante la Justicia haber abonado el 50% de las indemnizaciones, algo que ellos niegan categóricamente y consideran parte de una maniobra para justificar el cierre.
ILVA, fundada por la familia Zanon y con más de 30 años en el rubro, cerró en septiembre de manera abrupta al comunicar los despidos por WhatsApp y colocó un candado en sus instalaciones. Pese a que el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó en su momento la conciliación obligatoria, la empresa no la acató. (DIB)