Cada 1º de abril se conmemora el Día Nacional de Donación de Médula Ósea, con ánimo de resaltar la relevancia de ser donante y descartar mitos alrededor del procedimiento, que puede salvar vidas, no lejanas, sino la de todos.
La médula ósea es un tejido que está dentro de los huesos y cumple una función clave: producir las células de la sangre. De ella dependen los glóbulos rojos, que transportan oxígeno; los glóbulos blancos, que defienden al cuerpo de infecciones; y las plaquetas, que permiten la coagulación.
Existen dos tipos de médula ósea. La médula roja es la responsable de generar las células sanguíneas y se encuentra en huesos como el esternón, las costillas y las vértebras. La médula amarilla, en cambio, tiene mayor contenido graso y funciona como reserva, aunque puede activarse si el organismo necesita producir más sangre.
Cuando la médula no funciona correctamente y deja de producir células sanas, puede ser necesario un trasplante, que permite reemplazarlas por otras capaces de restablecer la producción de sangre. El trasplante puede realizarse con células del propio paciente o con las de un donante compatible. También pueden utilizarse células provenientes de sangre de cordón umbilical o de familiares parcialmente compatibles.
Compatibilidad
Encontrar un donante no siempre es fácil: tres de cada cuatro personas que necesitan un trasplante no tienen un familiar compatible y dependen de donantes voluntarios. “Por eso, la donación es fundamental: cuanto más donantes haya, mayores son las posibilidades de encontrar compatibilidad”, expresó la médica clínica Viviana Cantarutti.
En Argentina, cada año muchas personas necesitan un trasplante de médula ósea para seguir adelante con su vida. Donar es un proceso sencillo, seguro y puede marcar una diferencia enorme: empieza con un gesto mínimo y puede convertirse en una oportunidad única para alguien más.
“Se trata de un proceso vital, porque sostiene funciones esenciales como la oxigenación, la defensa y la cicatrización”, remarcó la especialista, y sumó sobre la acción concreta del trasplante: “El objetivo es que esas nuevas células vuelvan a generar sangre de manera normal”.
Paso a paso
Quienes deseen ser donantes pueden inscribirse en el Registro Nacional de Donantes del INCUCAI. Los requisitos son: tener entre 18 y 40 años, buen estado de salud y pesar más de 50 kilos. El primer paso es muy simple: una extracción de sangre para poder conocer la compatibilidad con pacientes que necesitan un trasplante. Si en algún momento aparece una coincidencia, el donante es contactado para avanzar. Ese llamado puede significar algo enorme: ser la única posibilidad de vida para otra persona.
En la mayoría de los casos, la donación se realiza mediante aféresis, un procedimiento similar al de donar sangre, en el que se extraen las células necesarias y el resto se devuelve al cuerpo. En menor medida, puede realizarse a través de una punción en la cadera, bajo anestesia. Ambos métodos son seguros y están controlados por profesionales de la salud.
Provincia de Buenos Aires, pionera
La experiencia internacional de donación de médula ósea comenzó en la década de 1950 y en Argentina, dentro del ámbito público estatal, se remonta a la década de 1990 cuando el Servicio de Hematología y Hemoterapia del HIGA “R. Rossi” de La Plata inauguró en 1993 el primer Centro de Trasplante Para Adultos, no solo provincial, sino nacional con esta modalidad de financiamiento.
Actualmente la Provincia de Buenos Aires cuenta con tres Unidades de Trasplante del sistema público estatal para atención de pacientes. En ellos pueden realizarse todas las modalidades de trasplante.
Fuente: Agencia DIB