La apertura de la edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires de 2026, en una fecha que marca su 50º aniversario, estuvo acentuada por un clima de fuerte tensión política, tanto durante el discurso del secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, como en la charla entre las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero.
“Chicos, basta, son cuatro”, lanzó Cifelli en medio de las interrupciones, y pidió además “bajar las pancartas” en referencia a carteles críticos exhibidos entre el público.
Luego de mencionar logros del Gobierno en cuanto a cuestiones culturales, Cifelli sentenció: “Este fue un desarrollo que ha sido posible gracias al liderazgo del Presidente de la Nación, Javier Milei, y al acompañamiento constante de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei”. En ese momento comenzaron los silbidos y abucheos más fuertes.
“Por si no entendieron, se los repito de nuevo. Gracias a Javier Milei y Karina Milei”, dijo, lo que generó nuevas reacciones encontradas.
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“Argentina empezó a liberarse de problemas estructurales que funcionaban como un límite permanente para pensar el futuro, como fue por ejemplo el caso de YPF. ¿Lo arreglaron ustedes lo de YPF o fue el Gobierno de Javier Milei?“, completó Cifelli en medio de gritos e insultos.
Tras su participación, el acto continuó con las palabras del embajador de Perú en la Argentina, Carlos Chocano Burga —en representación del país invitado de honor—, y del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien ofreció un discurso breve enfocado en el valor de la industria editorial en la ciudad.
Más fondos
Más allá de lo político, el discurso del secretario de Cultura de la Nación tuvo anuncios destacables. Como, por ejemplo, que su área, junto a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), “destinará en el año 2026 $ 2.300 millones de pesos para el programa Libro%, lo que significa un aumento del 50% respecto del año pasado”.
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El secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli.
Fundación El Libro
Afirmó que es un esfuerzo que se acompaña con “una política federal activa, que impulsa ferias, mercados y espacios de formación en todo el país, para que el desarrollo del sector no quede concentrado, sino que crezca con raíces en cada provincia”.
“En esa línea, junto al Fondo Nacional de las Artes vamos acompañar a editoriales independientes para que puedan formar parte de la Feria de Editores 2026”, destacó.
Informó también que en 2026 “volveremos a convocar los Premios Nacionales, con dos ediciones en un mismo año, y un total de premios de hasta 90 millones de pesos, para saldar una deuda que se arrastra desde hace demasiado tiempo”.
Y destacó, en uno de los momentos más polémicos de su parlamento, que “frente a quienes buscan instalar que para nuestra gestión la inversión en cultura no es una prioridad, les digo que se equivocan, que nosotros elegimos otro camino: el del orden, la responsabilidad y el del trabajo sostenido. Nosotros no vinimos a realizar marketing cultural: vinimos a ordenar y a hacer que la cultura funcione”.
Intercambio
Mientras tanto, la apertura formal de la Feria del Libro derivó en una conversación entre las escritoras Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero, quienes abordaron temas vinculados a la literatura, el lenguaje y el contexto social, en un intercambio atravesado también por definiciones políticas.
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Gabriela Cabezón Cámara, Selva Almada y Leila Guerriero.
Fundación El Libro
Bajo la coordinación de la periodista María O’Donnell, el encuentro reemplazó el tradicional discurso de apertura a cargo de un único autor. Desde el inicio, la sanisidrense Cabezón Cámara imprimió un tono militante al mostrar una consigna estampada en su camisa: “El agua vale más que todo”. “La Ley de Glaciares no se toca”, explicó antes de leer un texto de carácter poético en defensa de ese recurso natural y convocar a una movilización prevista para el sábado.
Durante ese tramo, tanto Almada como Guerriero acompañaron el gesto levantando carteles alusivos, ilustrados por Maitena, en una escena que combinó intervención artística y posicionamiento público.
Lecturas y escrituras
Luego, la conversación se desplazó hacia los ejes propuestos: los procesos de escritura, las lecturas formativas y los cruces con otras disciplinas.
Uno de los puntos centrales fue el rechazo a la categoría de “literatura femenina”, que las tres autoras cuestionaron de manera explícita. “No me gusta, es algo de gueto”, sostuvo la juninense Guerriero, aunque destacó la creciente visibilidad de las mujeres en el ámbito editorial. En la misma línea, Cabezón Cámara señaló: “Parece rarísimo tener que aclararlo: las mujeres somos seres humanos y los seres humanos escribimos”, y amplió la discusión hacia la subrepresentación de otros sectores.
El rol de la lectura fue otro de los ejes destacados. “La lectura es un derecho”, afirmó Almada, nacida en Entre Ríos, quien vinculó esa idea con su experiencia en la escuela pública y advirtió sobre el deterioro del sistema educativo. “En estos días, donde la educación pública está cada vez más desmantelada y los sueldos de los docentes son miserables, eso vulnera el derecho a la lectura de niñas y niños”, sostuvo.
En esa línea, Cabezón Cámara afirmó que “la lectura me salvó la vida” y la definió como una herramienta para ampliar horizontes y construir alternativas. Guerriero, por su parte, recordó su formación en bibliotecas populares y describió la lectura como “una vida paralela” que permite acceder a conocimientos inesperados.
El lenguaje es político
El intercambio también incluyó reflexiones sobre el clima social y el uso del lenguaje en el espacio público. Guerriero advirtió sobre una “sociedad infectada por el desprecio” y cuestionó la promoción de discursos hostiles desde el poder. “La degradación es peligro”, afirmó, y propuso como respuesta el uso del sarcasmo y la ironía en lugar de la confrontación directa.
Cabezón Cámara definió el presente con una expresión contundente, “necro grotesco”. Almada, en tanto, llamó a ejercer una escritura más cuidadosa frente a ese contexto. “Cuando desde el poder se es tan descuidado con el lenguaje, eso habilita ese mismo desprecio en la sociedad”, señaló.
“El desafío para quienes escribimos es hacer un esfuerzo por ser amorosos”, concluyó Almada.
Fuente: Agencia DIB