El próximo lunes 4 de mayo comenzará en Mar del Plata el juicio por jurados por el crimen de Walter Daniel Bravo, ocurrido hace dos años en la zona del Parque Camet, y por el que están acusados cuatro integrantes de una misma familia.
Según La Capital, en el banquillo se sentarán Héctor Ismael Rivera -conocido como “El Paisa”-, Mónica Graciela Bazán, Pedro Damián Rivera y Pedro Ismael Rivera. La acusación es de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, el uso de arma de fuego y alevosía. Se presume que había rencillas previas con Bravo. La pena en expectativa es prisión perpetua.
A las cuatro de la tarde
La escena que reconstruyó la Fiscalía N° 7 tiene características de emboscada en un contexto de aparente ajuste de cuentas. Ocurrió el 26 de abril de 2024, alrededor de las 16, en inmediaciones de Los Manzanos, entre Bormida y Loma Verde. Allí fue interceptado Bravo, quien estaba acompañado por su hermana.
La mujer relató que él había ido a buscarla para que no caminara sola por el barrio con su bebé. Y que, de pronto, apareció “El Paisa” detrás de ellos, los increpó y sacó un cuchillo de una riñonera.
“No quiero pelear con ustedes”, alcanzó a decir Bravo, según ese testimonio. Pero la mujer describió cómo, en cuestión de segundos, una camioneta roja llegó al lugar y de ella bajaron otros integrantes del clan Rivera. Dijo que intentó interponerse y que incluso empujó a su hermano para evitar una puñalada.
El balazo
La hermana de Walter Bravo afirmó que Mónica Bazán lo hirió con un objeto punzante “finito y alargado, como un alambre”. Después vinieron los disparos, primero cuando intentó huir y luego cuando lo redujeron. Hasta que llegó el tiro del final, que lo mató.
Siempre de acuerdo a esa reconstrucción, fue Pedro Damián Rivera quien le apuntó a la cabeza y gatilló a corta distancia. Luego, los agresores se subieron a la camioneta y se alejaron.
Explicaciones contradictorias
Cuando la Policía llegó, minutos después de un llamado al 911, encontró el cuerpo de Bravo en el suelo, con una herida fatal en la cabeza. La autopsia confirmaría luego una muerte violenta compatible con disparo de arma de fuego.
La investigación avanzó con testimonios, pericias, registros fílmicos y allanamientos en los que se secuestraron municiones.
Los propios imputados dijeron ante la fiscalía que lo ocurrido había sido un accidente, que Bravo estaba armado y que el disparo se produjo en medio de una situación confusa. Sin embargo, esas explicaciones chocaron —según el fiscal— con contradicciones internas y con la evidencia reunida.
“Un hecho accidental”
Después del crimen, la familia Rivera no fue encontrada de inmediato y durante algún tiempo permanecieron prófugos. Hasta que cuatro días más tarde, todos se presentaron juntos en la sede de la Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) local, acompañados por su abogada. Allí quedaron a disposición de la fiscalía, que les tomó declaración en Tribunales.
En esa instancia, los imputados apuntaron al padre como autor del disparo y sostuvieron que se trató de un hecho accidental ocurrido en medio de un forcejeo.
Tras esas diligencias, se dispuso que permanecieran detenidos mientras avanzaba la investigación, y ahora llegará el juicio por jurados.
Fuente: Agencia DIB