Un caso estremece por estas horas a la tranquila localidad balnearia de Las Toninas. Lo que al principio parecía una simple desaparición terminó revelando una historia macabra de traición, codicia y muerte. El comerciante Aarón González Rodríguez, de 46 años, dueño de la tradicional fábrica de pastas El Raviolito, fue hallado enterrado en el patio de su propia casa, y por el crimen quedó detenido uno de sus empleados, Blas Sosa, de 35 años.
Todo comenzó semanas atrás, cuando los vecinos notaron la ausencia prolongada del comerciante. Su casa no estaba vacía: Sosa se había instalado en la vivienda de González Rodríguez, utilizaba su auto, su teléfono y hasta su cuenta de WhatsApp, asegurando que su jefe “estaba de viaje” y lo había dejado “a cargo de todo”.
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La llegada de la Policía al domicilio de Aarón González Rodríguez.
Policía Bonaerense
¿En Brasil?
Esa explicación empezó a tambalear cuando Daniel Di Menna, un amigo del comerciante, recibió mensajes desde el celular del hombre en los que le pedía dinero, con respuestas que no coincidían con su forma habitual de hablar. “Decía que estaba en Brasil, pero no podía mandar audios porque se le había roto el teléfono”, contó luego el denunciante.
El Ministerio Público Fiscal comprobó que el comerciante nunca salió del país. Con ese dato, la sospecha sobre Sosa se hizo inevitable. Se ordenaron allanamientos y la investigación se apoyó en cruces telefónicos, revisión de cámaras y declaraciones.
La pieza clave la aportó la pareja del sospechoso, quien declaró que su compañero, bajo los efectos de las drogas, le había confesado haber matado y enterrado a su jefe, aunque en ese momento ella no lo creyó. Su testimonio llevó a los investigadores a solicitar la intervención de canes rastreadores. Fue “Tango”, uno de los perros, quien marcó con precisión un punto en el patio trasero de la casa de González. Allí, a un metro y medio de profundidad, apareció un cuerpo en avanzado estado de descomposición, que coincidía con las características del comerciante.
Los peritos usaron luminol en el interior de la vivienda y hallaron rastros de sangre en el baño y debajo de una escalera, lo que refuerza la hipótesis de que el crimen se cometió allí y luego el cuerpo fue trasladado al patio.
Música y sangre
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La Policía en el frente de la fábrica de pastas El Raviolito, en la calle 1 al 1593 en Las Toninas.
Policía Bonaerense
El acusado, oriundo de Tigre, había llegado a la Costa Atlántica un año atrás. González no solo le había dado trabajo, sino también confianza: ambos habían formado un grupo de reguetón llamado “Dandys”.
El vehículo de la víctima, un Volkswagen Vento, fue recuperado en poder de un vecino que lo había comprado recientemente, mientras la fiscalía ordenó una autopsia para determinar la causa de muerte.
La causa quedó caratulada como “robo agravado por codicia seguido de homicidio”, y Sosa permanece detenido en la comisaría de Santa Teresita.