Estrenos en plataformas
"El tiempo de las moscas"
(Argentina/2025) Netflix
Pantalla Total abre el nuevo año con estrenos de cine y series. De Carla Peterson y Nancy Dupláa a dos joyas de Richard Linklater.
(Argentina/2025) Netflix
La serie en seis episodios, basada en dos relatos de Claudia Piñeiro, se plantea como un policial contenido que parece anticipar, más que resolver, los conflictos que pone en juego: el peso del pasado, las lealtades forzadas y un presente que empuja a sus personajes a moverse siempre en el borde. La serie sigue a dos mujeres unidas por una historia previa que vuelve a activarse como amenaza latente, y construye su relato desde la insinuación más que desde el estallido, apostando a un clima denso donde lo que importa no es tanto el hecho criminal como sus consecuencias morales y afectivas.
Bajo la dirección de Ana Katz y Benjamín Naishtat, la producción encuentra en Carla Peterson y Nancy Dupláa un centro dramático sólido, trabajado desde la contención y el desgaste. En diálogo evidente con "Viudas negras: Putas y chorras", aquí el tono es menos irónico y más áspero, como si aquello que en la otra serie se exponía con crudeza, en esta se dejara madurar hasta volverse destino. El tiempo de las moscas no busca el golpe inmediato, sino instalar una sensación persistente de fatalidad cotidiana, fiel a una tradición del policial argentino que habla del presente sin estridencias
En síntesis: Tensión, pasado, deriva.
(EE.UU./2025) Apple/Amazon
Esta semana el director Richard Linklater (ver recuadro) viene por partida doble: sus dos últimos largometrajes llegan a plataformas y/o a cines. En este casi en una única escena y escenografía (dentro de un bar con barra, mesas y piano), avanza con la historia como una confesión dicha en voz baja, casi al oído, sostenida más por silencios que por acciones, por miradas que pesan más que los hechos que narran.
La película se instala en una noche suspendida, donde el tiempo parece diluirse y la memoria adquiere textura de humo y música -de la buena- lejana. Linklater vuelve a demostrar su talento para convertir lo mínimo en revelación: un bar, unos monólogos crueles y conversaciones funcionales, de un famoso letrista de canciones célebres y puestas de Broadway, hombre enfrentado a su propio eco.
La puesta en escena es sobria, elegante, deliberadamente contenida, y esa contención es precisamente lo que permite que cada palabra resuene como una última oportunidad de decir algo verdadero antes de que llegue el amanecer.En el centro absoluto está Ethan Hawke, componiendo a un Lorenz Hart tan frágil como filoso, tan brillante como dolorosamente consciente de su ocaso. Hawke no interpreta: se expone. Su Hart es ingenio herido, talento que sabe que ya no es joven, un hombre que convirtió el amor en canción pero nunca logró habitarlo sin miedo. Cada gesto suyo parece cargado de historia, cada ironía funciona como defensa y como súplica.
La historia termina dejando una sensación amarga y hermosa a la vez: la certeza de que algunas personas brillan con mayor intensidad justo antes de apagarse, y que a veces el arte no salva, pero al menos deja constancia de que alguien estuvo ahí, amó, y cantó de cara a la noche.
En síntesis: Triste, solitaria, final.
(EE.UU./2025) Docuserie. Disney+ En cartel dos episodios, estreno sucesivos de los otros cuatro en los viernes siguientes.
Es una docuserie de seis episodios dedicada a registrar el entramado creativo, logístico y humano detrás de The Eras Tour, el proyecto más ambicioso de Taylor Swift y uno de los fenómenos culturales más contundentes de la música reciente.
A lo largo de sus capítulos, la serie se mueve entre ensayos, decisiones artísticas, escenas de backstage y momentos de exposición pública, construyendo un relato que no se limita al espectáculo sino que observa cómo se edifica una maquinaria creativa de escala global y qué exige, en términos personales y profesionales, sostenerla.
Dirigida por Don Argott con Sheena M. Joyce, la serie adopta un tono sobrio y directo, apoyado en el acceso privilegiado más que en el comentario externo. La figura de Swift aparece así menos como ícono inalcanzable y más como centro organizador de un proyecto colectivo, consciente de su peso simbólico y de su lugar en la industria.
"The End of an Era" funciona, en ese sentido, como documento de época: no solo registra un cierre, sino también una forma contemporánea de entender el poder artístico, la autoría y la relación con el público.
En síntesis: Música, éxito, testimonio.
(EE.UU./2025)
La segunda propuesta del estadounidense Richard Linklater de la semana se instala con precisión y sensibilidad en ese momento bisagra de la historia del cine francés de fines de los años 50 y comienzos de los 60, cuando un puñado de críticos jóvenes decidió dinamitar el academicismo desde adentro.
La película reconstruye con notable rigor de época el clima intelectual y vital que rodeó el surgimiento de la Nouvelle Vague, poniendo en escena a figuras como Jean-Luc Godard, François Truffaut, Claude Chabrol, Éric Rohmer y Jacques Rivette (con ese en el rodaje de "Sin aliento", hoy clásico del primero) no como estatuas canónicas sino como cuerpos inquietos, discutidores, febriles, todavía en formación.
La fotografía en un blanco y negro de contrastes expresivos no funciona como simple cita estética, sino como una auténtica toma de posición: encuadres libres, grano visible, luces naturales y una cámara que parece pensar mientras se mueve, en absoluta sintonía con el espíritu de aquella revolución.
Todo en la puesta —los diálogos, los cafés, las redacciones (la de Cahiers du Cinema), las calles— respira ese cine que estaba naciendo y que aún no sabía que iba a cambiarlo todo, logrando que la película no solo evoque una época, sino que dialogue con su pulso creativo más íntimo. Una semana después llegará a la plataforma Mubi.
En síntesis: Homenaje, nostalgia, imprescindible.
("The Housemaid", EE.UU./2025)
Retoma el andamiaje del thriller doméstico para contar la llegada de una joven aparentemente frágil a una casa donde el orden y el confort esconden tensiones profundas. A partir de esa premisa, construye un clima de sospecha creciente, en el que la intimidad del hogar se vuelve un territorio psicológico minado por silencios, miradas y relaciones de poder mal disimuladas. Nada resulta estable: cada gesto cotidiano parece contener una amenaza latente.
Dirigida por Paul Feig, aquí deliberadamente alejado de su registro más ligero, la película se apoya en el duelo actoral entre Sydney Sweeney y Amanda Seyfried, con Brandon Sklenar completando el triángulo central. La puesta en escena elegante y opresiva transforma la casa en un espacio mental, casi claustrofóbico, y refuerza una lectura sobre la desigualdad, la manipulación y las máscaras sociales. La trama cierra dejando una incomodidad persistente, más sugerida que explicada, que potencia su efecto final.
En síntesis: Tensión, poder, engaño.
("The Bob Sponge Movie: Search for Square Pants", EE.UU./2025)
Vuelve al espíritu lúdico y desbordado del personaje esponjoso para articular una aventura que combina humor absurdo, ritmo frenético y una cuota inesperada de melancolía.
La historia se apoya en una premisa sencilla —la pérdida de aquello que define a Bob como identidad— para desplegar un viaje que funciona tanto como relato infantil como comentario irónico sobre la pertenencia, la amistad y el miedo a dejar de ser quien uno es.
El relato entiende el ADN del universo creado por Stephen Hillenburg y lo traduce en una animación expresiva, colorida y autoconsciente, sostenida por el carisma inalterable del personaje y el contrapunto de Patricio y Calamardo. Sin necesidad de reinventar la fórmula, el film apuesta a la acumulación de gags, referencias y momentos musicales, cerrando con una moraleja simple pero eficaz que reafirma el valor de la identidad y el afecto.
En síntesis: Humor, aventura, identidad.
(Argentina/España/ 2025)
El director de esta animación, José Corral Llorente, presenta a un espía torpe en una nación gris y burocrática que planea invadir a su vecino, un país colorido y caótico donde reina la alegría. Sin quererlo, Norbert se convierte en la pieza capaz de frenar ese plan, embarcándose con aliados excéntricos en una aventura que combina humor, peligro y una animación que mezcla 3D con un encanto de cartoon clásico.
La película funciona por su tono amable y por la construcción de un héroe improbable que, entre tropiezos, descubre identidad, libertad y una felicidad que parecía fuera de su alcance. Sin grandes pretensiones, entrega una historia cálida y accesible que se disfruta por su modestia y su espíritu luminoso.
En síntesis: Inocencia, aventura, redención.
("Die'ced: Reloaded", EE.UU./2025)
Es un slasher de Jeremy Rudd que amplía su cortometraje viral "Die’ced" (2022) en un largometraje ambientado en un Seattle ochentoso, donde la noche de Halloween se transforma en una orgía de violencia. La trama sigue a Benny, un asesino fugado de un manicomio que, oculto tras una máscara de espantapájaros, desata una matanza mientras persigue a Cassandra (Eden Campbell), una joven ligada a su pasado, con la ciudad y un sheriff desbordado (Nigel Vonas) como telón de fondo.
Con Jason Brooks componiendo un villano físico y perturbador, Rudd apuesta por una estética retro, efectos prácticos y un ritmo directo que dialoga con el género clásico sin ironía. El dato curioso es que el film nace del impacto inesperado de un corto de bajo presupuesto que se volvió de culto online y derivó en esta versión extendida, con nuevas escenas y mitología ampliada para consolidar a su asesino como figura recurrente del terror.
En síntesis: Sangrienta, retro, implacable.
(EE.UU./2025)
El film propone una relectura contemporánea del terror sobrenatural a partir de una premisa clásica: el hallazgo de una tabla ouija que activa fuerzas oscuras imposibles de controlar. Ambientada en Nueva Orleans, la historia sigue a una pareja joven que, en pleno proyecto de vida compartido, ve cómo lo cotidiano se contamina de presencias, posesiones y secretos ligados a lo oculto.
Dirigida por Chuck Russell, veterano del cine de género, la película combina una puesta actualizada —efectos digitales, atmósfera gótica y un ritmo más físico— con ecos del horror tradicional, apoyándose en las actuaciones de Madison Iseman, Aaron Domínguez y Jamie Campbell Bower.
Sin reinventar el mito, Witchboard busca revitalizarlo, oscilando entre la eficacia narrativa y cierto exceso explicativo, dejando una sensación ambigua pero consistente dentro del terror comercial reciente.
En síntesis: Posesión, atmósfera, actualización.
Richard Linklater (Houston, 1960) es uno de los autores centrales del cine estadounidense contemporáneo, un director que construyó una obra reconocible sin estridencias, apoyada en el tiempo, la palabra y la observación minuciosa de los vínculos humanos.
Surgido del circuito independiente, se dio a conocer con "Slacker" (1991) y consolidó una voz propia con "Rebeldes y confundidos" (1993), retrato generacional que ya dejaba ver su interés por los climas, las conversaciones y los personajes en tránsito más que por la trama clásica.
Esa poética alcanzó una de sus expresiones más celebradas en la trilogía formada por "Antes del amanecer" (1995), "Antes del atardecer" (2004) y "Antes de la medianoche" (2013), donde el paso del tiempo se vuelve materia narrativa.
En paralelo, Linklater exploró otros registros sin perder coherencia: el policial con ladrones de bancos en "La pandilla Newton" (1998), la animación rotoscópica en "Despertando a la vida" (2001) y "Una mirada a la oscuridad" (2006), el cine popular con "Escuela de rock" (2003), el documental con "Fast Food Nation" (2006), la evocación juvenil en "Todos queremos algo" (2016) y el experimento audaz de "Boyhood: momentos de una vida" (2014), filmada a lo largo de doce años.
Lejos de la figura del autor ensimismado, Linklater sigue trabajando en los márgenes de la industria con una libertad poco frecuente, como lo prueban títulos recientes como la animación "Apolo 10½: una infancia espacial" (2022) y "Cómplices del engaño" (2024).
Su cine no busca imponer una tesis sino acompañar a sus personajes mientras el mundo —y ellos mismos— cambian casi sin darse cuenta. En tiempos de vértigo y ruido, Linklater insiste en algo cada vez más raro: filmar la vida mientras pasa.
Fuente: Agencia DIB