De ruinas a inversiones: la reconversión urbana que atraviesa Mar del Plata
Proyectos inmobiliarios, comerciales y culturales avanzan sobre espacios que durante años permanecieron degradados o paralizados. Desde el Parador Ariston y el ex Hotel Hurlingham hasta nuevos desarrollos en Constitución y el Puerto, la ciudad impulsa un proceso de recuperación urbana basado en inversión privada, preservación patrimonial y nuevos usos para predios históricos.
Mar del Plata atraviesa un proceso de transformación urbana que busca revertir años de abandono en distintos sectores de la ciudad.
Mar del Plata atraviesa un proceso de transformación urbana que busca revertir años de abandono en distintos sectores de la ciudad. Predios deteriorados, estructuras paralizadas y proyectos inconclusos comienzan a reconvertirse en desarrollos inmobiliarios, comerciales y culturales que prometen modificar el paisaje urbano y atraer nuevas inversiones.
Desde la zona portuaria hasta los corredores comerciales del norte y la costa, el denominador común es la recuperación de pasivos urbanos y ambientales para transformarlos en activos estratégicos para el desarrollo de la ciudad.
El secretario de Obras y Planeamiento municipal, Jorge González, explicó que una de las primeras tareas que impulsó al asumir en 2019 fue identificar estos espacios degradados. “Por ejemplo, el Hurlingham y el Chateau habían tenido ordenanzas aprobadas, pero los proyectos nunca se habían llevado a cabo”, recordó.
A partir de ese diagnóstico comenzó un trabajo que combinó diálogo con propietarios, búsqueda de inversores y revisión de proyectos existentes. “Cuando el intendente nos propuso pensar la pospandemia tuvimos una estrategia para reactivar estos predios y generar nuevas iniciativas con cada uno de los dueños”, señaló.
La participación del sector privado resulta clave en este proceso. Juan Pablo Reverter, CEO de H. Ledesma Desarrollos Inmobiliarios, sostuvo que recuperar edificios abandonados tiene impacto directo en el entorno urbano. “Muchos de esos lugares generan inseguridad, están usurpados o sin iluminación. También afectan la higiene urbana”, explicó a Mi8.
Embed - DE ABANDONOS HISTÓRICOS A POLOS DE INVERSIÓN
Además, planteó que la puesta en valor de inmuebles históricos abre un debate sobre cómo preservar el patrimonio arquitectónico. “Para sostenerlos necesitan desarrollo. Locales comerciales, museos o espacios gastronómicos generan actividad y mejoran todo el barrio”, indicó.
Parador Ariston, una joya que vuelve a la vida
Uno de los proyectos más simbólicos es la recuperación del Parador Ariston, una de las obras emblemáticas de la arquitectura moderna en la ciudad.
Ubicado sobre la ruta 11, en el sur de Mar del Plata, el edificio fue diseñado por el arquitecto húngaro Marcel Breuer e inaugurado en 1948. Cerrado desde 1993, durante décadas quedó expuesto al deterioro y al abandono.
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Ahora, tras su compra por parte de un grupo empresario local, será restaurado para recuperar su valor patrimonial y sumar nuevos usos comerciales. El objetivo es devolverle actividad a un espacio considerado una pieza clave de la arquitectura del siglo XX en la ciudad, a la altura de la Casa del Puente, otro ícono marplatense que fue restaurado con fondos públicos.
Bendu y la recuperación de la Manzana de los Circos
Otro caso paradigmático es Bendu, un multiespacio inaugurado esta temporada en la histórica Manzana de los Circos del Puerto.
Durante años ese predio de 35 mil metros cuadrados permaneció prácticamente cerrado, con escasa actividad y desconectado del circuito comercial. Apenas se utilizaba en verano cuando se instalaba algún circo.
La reapertura transformó el lugar en un espacio que combina gastronomía, comercios y actividades culturales. El proyecto fue concebido como un punto de encuentro tanto para turistas como para residentes durante todo el año.
Según sus impulsores, el cambio fue inmediato: mayor circulación peatonal, nuevas inversiones en la zona y un efecto de revitalización sobre los comercios cercanos.
El fin del “pozo eterno” en Constitución
En la avenida Constitución al 6200, uno de los principales corredores del norte de la ciudad, un enorme predio abandonado se había convertido durante años en símbolo de frustración urbana.
Allí se proyectaba la construcción de un megashopping que nunca llegó a concretarse, dejando un gran pozo cercado que generaba reclamos vecinales.
El año pasado un nuevo grupo inversor adquirió el terreno y presentó un proyecto reformulado. La propuesta contempla locales comerciales en planta baja, oficinas en los niveles intermedios y viviendas en altura.
Desde el entorno municipal explicaron que la iniciativa fue adaptada al Código de Ordenamiento Territorial vigente para agilizar su aprobación. El objetivo es recuperar un espacio que llevaba casi una década sin actividad y devolver dinamismo a una de las avenidas más importantes de la ciudad.
El nuevo destino del histórico Aquelarre
Otro punto en transformación es la esquina de Constitución y Benito Juárez, donde funcionó durante décadas el boliche Aquelarre, uno de los símbolos de la histórica “avenida del ruido”.
El edificio llevaba años cerrado y finalmente fue demolido en 2025. En su lugar se proyecta un paseo comercial que incluirá un mercado, un local de artículos para el hogar, una tienda de indumentaria y un gimnasio.
La reconversión refleja un fenómeno más amplio: el desplazamiento del polo nocturno hacia otras zonas y la transformación de esos espacios en desarrollos comerciales permanentes.
Ex Hotel Hurlingham y nuevas inversiones en la costa
Frente a Playa Varese, el predio del antiguo Hotel Hurlingham permaneció durante años como una estructura abandonada frente al mar. Hoy el lugar se encuentra en obra.
El proyecto contempla la construcción de residencias de alta gama y un hotel boutique, con una propuesta arquitectónica contemporánea que busca revalorizar uno de los puntos con mejor vista panorámica de la ciudad.
Un nuevo polo urbano
Entre los emprendimientos más ambiciosos también aparece el Distrito de Arte y Diseño (DAD), ubicado en Juan B. Justo y Edison. El proyecto prevé seis edificios residenciales, áreas comerciales y espacios comunes en un predio que durante mucho tiempo permaneció sin uso.
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Para el municipio, este desarrollo permitirá consolidar un nuevo polo urbano entre el Puerto y el macrocentro.
Patrimonio y nuevas torres
Otro caso emblemático es el del Château Frontenac, donde el proyecto combina la recuperación del histórico chalet con la construcción de torres residenciales.
El plan incluye la restauración del chalet de María Frers de Mahn, declarado de interés patrimonial, y de otros dos inmuebles diseñados por el ingeniero Alula Baldassarini.
La iniciativa también contempla la construcción de una torre de 35 pisos y 120 metros de altura, tras obtener el aval de la Cámara en lo Contencioso Administrativo, que levantó una cautelar que había frenado las obras.
Para el municipio, el proceso refleja un cambio de enfoque en la planificación urbana. La estrategia consiste en recuperar terrenos subutilizados, resolver pasivos ambientales y promover inversiones que generen actividad económica y nuevos espacios de encuentro.
En ese marco, Mar del Plata busca consolidar un modelo de desarrollo que combine preservación patrimonial, inversión privada y revitalización de sectores históricos de la ciudad.