La distribución del ingreso en Argentina mostró leves señales de mejora hacia el cierre de 2025, aunque con niveles de desigualdad todavía elevados. Según informó este lunes el Indec sobre la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), correspondiente al cuarto trimestre, el coeficiente de Gini se ubicó en 0,427, apenas por debajo del 0,430 registrado en igual período del año anterior.
A pesar de esa leve variación, la brecha entre los sectores de mayores y menores ingresos se mantuvo sin cambios significativos. La distancia entre el decil más alto y el más bajo fue de 13 veces, lo que refleja una estructura distributiva persistente, donde los ingresos continúan fuertemente concentrados en la parte superior de la pirámide.
En términos generales, el ingreso promedio per cápita familiar alcanzó los $ 635.996, mientras que la mediana se ubicó en $ 450.000. Esto implica que la mitad de la población se encuentra por debajo de ese nivel, lo que evidencia las dificultades para mejorar el poder adquisitivo en amplios sectores.
El informe también señala que el 62,6% de la población percibió algún tipo de ingreso, con un promedio de $ 1.011.863. Dentro de este universo, las diferencias por estratos son marcadas: mientras los sectores de menores recursos registraron ingresos promedio de poco más de $ 350.000, en los segmentos más altos superaron ampliamente los $ 2,4 millones.
En el mercado laboral, el ingreso promedio de la ocupación principal se ubicó en $ 1.068.540, con una mediana de $ 800.000. Entre los asalariados, aquellos con descuento jubilatorio percibieron ingresos considerablemente más altos que quienes se desempeñan en la informalidad, lo que vuelve a poner en evidencia la fuerte segmentación del empleo en el país.
Otro dato relevante es la persistente brecha de género. Los varones registraron un ingreso promedio de $ 1.191.364, mientras que el de las mujeres fue de $ 838.336, consolidando una diferencia significativa que atraviesa todos los niveles de ingreso. En este contexto, si bien algunos indicadores muestran cierta estabilidad, la desigualdad continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales de la economía argentina.
Fuente: Agencia DIB