A sus 21 años, Santiago Beltrán ya no es un arquero de emergencia. Es el titular indiscutido de River, el joven que hizo que Franco Armani no brillara por su ausencia. Con personalidad, reflejos y una madurez impropia de su edad, se corporizó en una de las figuras del equipo de la banda roja. Y a solo 40 días del inicio del Mundial, muchos se preguntan si Lionel Scaloni no tendría que darle la posibilidad de integrar la lista de la Selección Argentina que competirá en el certamen de Estados Unidos, Canadá y México.
Este jueves, en Brasil, fue clave en la victoria ante Bragantino en la Copa Sudamericana. Además de dos atajadas extraordinarias en el primer tiempo, le tapó el penal a Sasha que sostuvo a su equipo con vida. Y en el final, tuvo la recompensa con el gol de cabeza de Lucas Martínez Quarta.
“Tengo que vivir el día a día, el presente, saber que cada partido es una oportunidad para seguir mejorando y creciendo. Esta noche no me la voy a olvidar más, es el primer penal que atajé, en un poco lo que te pide el arco de River, aparecer en los momentos cúlmines”, sostuvo después de otro partido consagratorio. Desde 2014 que un arquero millonario no atajaba un penal durante los noventa minutos de un partido internacional. El último había sido Marcelo Barovero a Emmanuel Gigliotti en el Superclásico de la Sudamericana.
Una historia atípica
La historia de Beltrán es atípica. A contramano del recorrido que propone el fútbol, un medio en el que los pibes tienen que subir peldaño a peldaño desde las divisiones inferiores para debutar en Primera Division, este libriano nacido el 4 de octubre de 2006 llegó a Núñez sin haber jugado en otro club de la órbita de AFA.
Hasta los 17 años, jugó en el Club de Campo Pueyrredón de Pilar en los torneos intercountry. Empezó como delantero, pero cuando estaba terminando la escuela primaria, se reconfiguró en arquero. Ya había pegado el estirón, claro. “Vi la oportunidad de atajar y de ahí, no salí más”, contó hace unas semanas durante una entrevista con el sitio oficial de River.
Sin experiencia formal, firmó su primer contrato profesional a principios de 2023 y lo extendió a fines de 2024 hasta diciembre de 2027, con una cláusula de rescisión de 25 millones de dólares, más allá de que River trabaja en blindarlo con una cifra mucho mayor. Pasó por la Cuarta y la Reserva, donde fue capitán y registró un 53% de vallas invictas en 39 partidos, nada menos. En 2024 ya se entrenaba con la Primera, entonces a cargo de Marcelo Gallardo, y su primera vez en el banco fue ante Deportivo Riestra por la Copa de la Liga, el 13 de junio.
Una grave lesión
En septiembre de ese año sufrió una rotura de ligamentos cruzados en la rodilla derecha que lo marginó durante diez meses. Volvió el año pasado recargado, se sumó al plantel profesional en tres partidos (incluidos dos de Copa Libertadores, ante Libertad y Palmeiras, y fue convocado como sparring de la Selección por Scaloni. Entonces, nadie imaginaba -o quizá el propio Beltrán en sus sueños- lo que llegaría en este 2026.
De tercer arquero a figura indiscutida
No era fácil asumir el desafío de un arco tan inmenso. Sobre todo, porque adelante tenía a Franco Armani, número uno y capitán, el arquero más ganador e influyente de la historia del club. A fin de cuentas, ganó 10 títulos. A los 39 años, sufrió una tenditinis aquileana que apenas le permitió atajar 45 minutos ante Vélez en Liniers. Fue el 22 de febrero. Después, no volvió a jugar y continúa con un tratamiento de futuro incierto.
Ezequiel Centurión regresó del préstamo en Independiente Rivadavia de Mendoza. Sin embargo, un desgarro en el músculo pectíneo izquierdo le impidió reemplazar al Pulpo y Jeremías Ledesma partió a Rosario Central.
River se encontró sin arquero de trayectoria y Beltrán lo aprovechó. Disputó los amistosos de la Serie Río de la Plata ante Millonarios y Peñarol -atajó un penal clave- y tuvo su bautismo oficial el 24 de enero ante Barracas Central en Luna y Olavarría. Su equipo ganó 2 a 0 y no volvió a soltar el puesto, con la excepción del mencionado primer tiempo en el Amalfitani.
Bajo la conducción de Eduardo Coudet, Beltrán se consolidó con actuaciones de alto vuelo. Mostró reflejos, velocidad en la salida, manejo del cuerpo en mano a mano, lectura aérea y una concentración de hierro. El entrenador lo elogió en varias oportunidades: “El arquero de River tiene que participar poco y ser determinante”. Y el joven cumple el papel con creces.
En 19 partidos jugados para River (15 en el Torneo Apertura, 3 en la Sudamericana y uno en la Copa Argentina), apenas recibió 11 goles y terminó 10 veces con la valla invicta.
Su gran momento provocó la atención de los grandes clubes de Europa. Sin ir más lejos, trascendió el interés del Real Madrid, nada menos, y Chelsea.
¿Un lugar en la Selección?
Con Dibu Martínez como referente del arco argentino, y Juan Musso y Gerónimo Rulli detrás, no parece haber lugar para Beltrán, aunque los cabuleros lo piden, muy a pesar de su talento que amerita la convocatoria: nunca hubo una Selección campeona del mundo (1978, 1986 y 2022) que no contara en su nómina con un arquero de River.
Beltrán tiene las manos firmes y los pies sobre la tierra. Y mira hacia el futuro, tan lejos que ya piensa qué hará después del fútbol. "Considero que es muy importante el formarse como persona. Y una forma de crecer es estudiar para abrirte otros caminos en la vida. El fútbol es una carrera corta y después podés dedicarte a otra cosa", puntualizó.
Humilde, obsesivo y con una historia de película, el pibe que jugaba con amigos en torneos amateurs hoy es el dueño del arco de River. El futuro, tanto en Núñez como en la Selección, asoma brillante. El arco argentino tiene nuevo heredero.
Fuente: Agencia DIB