viernes 22 de mayo de 2026

Expedición Atlantis: hace 42 años, cinco amigos unían Europa y América en una balsa

En una aventura fascinante, la Expedición Atlantis cruzó el océano en una balsa de troncos, sin motor ni timón, que hoy está en la ciudad de Dolores.

Es una hazaña que sigue conmoviendo al mundo y que nadie se atrevió a repetir: la Expedición Atlantis fueron 52 días y cinco mil kilómetros, de las islas Canarias a Venezuela, para demostrar que hace tres milenios marinos africanos pudieron haber llegado a América, mucho antes que Cristóbal Colón.

Una aventura que se gestó en Dolores

Comenzó el 22 de mayo de 1984 en Santa Cruz de Tenerife y terminaría el 12 de julio en el puerto de La Guaira, cerca de Caracas. “El proyecto, que nació cuatro años antes, consistía en cruzar el Atlántico en una balsa de troncos unidos por cuerdas vegetales, sin motor ni timón y con una vela en proa, es decir, una copia de cómo habría sido una balsa africana precolombina”, recuerdo a DIB, el líder de la Expedición, Alfredo Barragán (77, nacido en Dolores).

La tripulación estaba integrada, además del capitán Barragán; por el necochense Jorge “Vasco” Iriberri, el segundo; el ingeniero Daniel Sánchez Magariños -de Mar del Plata-, a cargo de los cálculos de navegación astronómica; Félix Arrieta, responsable de la filmación; y Horacio Cinccaglia, primer oficial y cocinero. Eso sí, todos eran marineros, atentos al permanente mantenimiento de la embarcación.

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La balsa que cruzó el Atlántico en 52 días, sin motor ni timón.

La balsa que cruzó el Atlántico en 52 días, sin motor ni timón.

52 días en el Océano Atlántico

Continúa ahora Barragán con el relato de la navegación: “Considerando las corrientes y los vientos, estimamos que tardaríamos entre 50 y 60 días en llegar, y no nos equivocamos, fueron 52. La balsa tenía nueve troncos de hasta trece metros de largo y 60 centímetros de diámetro mientras que la manga (el ancho de la balsa) era de unos cinco metros. La única vela había sido confeccionada con un viejo velamen de la Fragata Libertad”.

Embed - Expedición Atlantis 1984

Los primeros días perdimos unos siete kilos cada uno, pero luego nos adaptamos a la actividad y a la comida. Durante la travesía enfrentamos dos tormentas, una muy brava, con olas de 8 metros de altura y vientos de 90 kilómetros por hora”. ¿Qué pasaba si alguien caía al agua? La balsa no tenía timón ni ancla y para el caso de un accidente, de la popa colgaban sogas de 70 meros de largo para aferrarse al caer. De ninguna manera un tripulante debía arrojarse para rescatarlo porque era preferible perder un hombre y no dos”, sentencia Barragán.

En la madrugada del 12 de julio, invadidos por la emoción, los cinco vieron de cerca los edificios de La Guaira, y con la bandera argentina ondeando en el mástil supieron que la misión estaba cumplida.

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"¡Tierra!". Los expedicionarios llegan a Venezuela.

"¡Tierra!". Los expedicionarios llegan a Venezuela.

Una hazaña que mereció una película

A su regreso al país, la embarcación -que hoy se encuentra en un depósito en Dolores- fue exhibida al pie del Obelisco porteño. Y cuatro años después se estrenó “Expedición Atlantis”, la película que guionó y dirigió Barragán, y que vieron más de un millón de personas en los cines argentinos. Todos ellos coincidieron en que la frase acuñada por el capitán de la balsa al volver -“Que el hombre sepa que el hombre puede”- es el mejor ejemplo de perseverancia.

Fuente: Agencia DIB

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