Cuando se lanzó la interna de Juntos por el Cambio en la Provincia, el Diputado Diego Santilli aparecía como el candidato “puesto”: al igual que Horacio Rodríguez Larreta, la cabeza de su lista nacional, era el gran favorito. Al punto que el tramo que contenía su candidatura aparecía en rojo en la tira correspondiente, para diferenciarlo del resto y permitir lo que se suponía iba a ser una tracción “de abajo hacia arriba”.
Pero nada sucedió como se esperaba: Patricia Bullrich le ganó a Larreta y Néstor Grindetti, uno de los intendentes poderosos de JxC en el Conurbano se quedó con el lugar de desafiante de Axel Kicillof. Formado en la administración de empresas del grupo Macri y de gran cercanía con Mauricio, el ex presidente, balanceó su fórmula con Miguel Fernández, un radical que además de aportarle el respaldo del partido centenario tiene la misión de arrimarle votos de ese territorio que suele llamarse interior productivo.
Grindetti tiene fama de moderado y buen administrador, pero debió operar algunos movimientos que resultaron llamativos. El más i9mportante es la doble licencia, primero a conducir Lanús y, recién después, a alejarse del comando de Independiente, el club cuya presidencia asumió luego de la intempestiva renuncia de Fabián Doman. Ahora, su desafío es sumar los votos de Santilli –alñ que sumó a su campaña- un poco del mismo modo que Nullrtich anuncia a Larreta como su eventual jefe de Gabinete con el objetivo de que sus electores opten por ella y no por Javier Milei como el vehículo más eficaz para correr al peronismo del poder. (DIB)