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La Plata, feb 10 (DIB).- Justo cuando parecía que había
quedado atrás la incertidumbre sobre las reglas de juego electorales, un sector
de PRO bonaerense resolvió prolongar la incógnita al revivir la idea de
eliminar las PASO, que ahora quedaron en el centro de un debate de fondo sobre
la estrategia que debería aplicar Cambiemos para retener el poder. La movida,
además, coincide con una elevación de la tensión interna en el oficialismo,
producto de una soterrada disputa en torno al espacio que tendrá la UCR en las
listas.
La progresión fue inmediata: María Eugenia Vidal confirmó
que no adelantará las elecciones provinciales y, acto seguido, un grupo de 14
intendentes encabezados por Jorge Macri y Néstor Grindetti, la dupla que
suplantará a la Gobernadora en la conducción formal del PRO bonaerense en un
par de semanas, pidió que se suspendan las Primarias. Lo hicieron con un
énfasis mucho mayor que el que habían mostrado hacer unos meses, cuando se
evaluó por primera vez la idea.
El avance del reloj electoral es una explicación para esa
vehemencia, que quedó patentizada con la realización de una “cumbre” de
intendentes en la que, explícitamente, con modales al borde de la cortesía, se
le pidió al Gobierno nacional que impulse la iniciativa en el Congreso. “El
momento es ahora, porque en un mes o dos ya va a ser demasiado tarde”, es el
razonamiento con el cual los alcaldes justifican la metodología que usaron.
Puede que eso sea así. Lo que es seguro es que no es el
único motivo para hacer tanto hincapié. La necesidad de vencer una fuerte
resistencia interna a la idea es otra razón, tal vez de mayor peso. Es que en
esta postura están dos poderosos: los jefes de Gabinete Marcos Peña y Federico
Salvai. La propia Gobernadora se desentendió de la cuestión esta semana: “es un
tema nacional, yo no participo” de su discusión, le dijo a un legislador
platense que se lo preguntó, puntualmente, el jueves.
Pero Jorge Macri, que se mueve con una libertad que otros
alcaldes no tienen, deslizó que habló del tema con el Presidente (su primo
hermano) y, si bien no recibió un respaldo explícito, tampoco se fue con una
negativa. En consecuencia, envió
mensajes al Peronismo Federal en busca del respaldo legislativo para la
suspensión, aún a sabiendas de que el ministro del Interior, Rogelio Frigerio,
encargado de ese tipo de negociaciones, lo considera inviable.
De fondo, lo que parece existir son miradas opuestas
respecto del impacto potencial de las PASO en la carrera electoral. El
intendente Macri cree que al suspenderlas se quita al peronismo una herramienta
de unificación, al tiempo que se conjura el peligro de una derrota prematura en
agosto que condicione la general de octubre. En una mirada menos “generosa”, sin
PASO los alcaldes evitan el surgimiento de disidencias internas ???por ejemplo de
sectores radicales- que le disputen poder local en las urnas.
En el gabinete de Vidal el análisis es exactamente el
inverso: coinciden en que la derrota en las PASO es una posibilidad cierta,
pero argumentan que eso, lejos de ser perjudicial, podría mejorar las chances
en la general. “Con la derrota se activa un voto por el oficialismo cuya
motivación principal es el miedo a la vuelta del kirchnerismo al poder y que de
otro modo no nos acompaña”, explican muy cerca de la Gobernadora, convencidos
de que Cristina Fernández estará presente en las urnas.
Los estrategas que razonan de ese modo, ponen como ejemplo
la elección de 2015 y de 2017. En ambas ocasiones, Cambiemos perdió las PASO.
La primera vez, Vidal fue derrotada por más de 10 puntos por la suma de los
votos de Aníbal Fernández y Julián Domínguez. La segunda, la lista que encabezó
CFK le ganó por 0,21% a la de Esteban Bullrich. Y en ambos casos, el resultado
en la contienda definitiva fue el inverso. Ahora, apuestan a que se active el
mismo mecanismo.
La controversia en torno de las PASO se desarrolla en forma
paralela a una disputa entre PRO y la UCR que permanecía más o menos larvada
pero ahora tiende a emerger. El epicentro es la candidatura a vicegobernador de
Vidal: Daniel Salvador no es confirmado y eso abre espacio a quienes buscan que
ese lugar sea para un PRO. Ese había sido el diseño de la fórmula original, con
Cristina Ritondo completando un binomio que se equilibró recién a última hora,
por una exigencia de Ernesto Sanz.
Pero ahora el contexto es diferente. Comenzando por el hecho
de que Alfredo Cornejo y Gerardo Morales avanzan en estrategias propias:
adelantan sus elecciones y parece que no cederán espacio en sus boletas a
representantes de PRO. “¿Por qué entonces habría que asegurarle el segundo
lugar a la UCR en Buenos Aires, donde el resultado ajustado hace necesario un
candidato más taquillero que Salvador?, es la pregunta que lanza un sector del
macrismo bonaerense.
Los alcaldes alineados con Macri apelaron a una fórmula
retórica: “la Gobernadora debe tener las manos libres” para elegir sin
“imposiciones” a quien la acompañe en la boleta. Apenas disimularon que lo que
buscan es que la candidatura a vice quede para el alcalde de Vicente López,
quien quiere usarla como trampolín para competir por la gobernación en 2022.
Ese sillón, afirman, se convirtió en su obsesión política y la movida por las
PASO no sería ajena a la lucha por ese
objetivo.
Es de todos modos un objetivo ambicioso, por varias razones.
El apellido Macri hoy no es precisamente sinónimo de potencia electora. También
talla el ánimo de Vidal, quien en la una reunión de gabinete posterior al
anuncio de unificación de elecciones dejó caer una frase fulminante mientras
arengaba a sus ministros con el argumento de que correr desde atrás no es algo
nuevo para ella. “Recuerden que en 2015, para sacarme una foto en la provincia,
tenía que pedirle permiso a Jorge Macri”, lanzó.
Claro que Macri no es el único anotado: el propio Ritondo
aparece en algunas hipótesis incluso con más chances potenciales que el
alcalde, aunque también se menciona el Congreso como su destino. Desde
Gobernación dejan correr las versiones y en el radicalismo sospechan que se
trata de un juego para bajarles el precio y obligarlos a rediscutir espacios
que hasta ahora se deban por asignados. Más que en la candidatura a vice,
piensan en los tres senadores nacionales y el legislador provincial por
sección.
En ese marco, hay radicales bonaerenses que ven en la
postura de Cornejo y Morales un planteo “interno” a Cambiemos que Salvador no
está en condiciones de realizar, pero cuyo mensaje lo beneficia. Con la
posibilidad de una interna nacional aún latente (al menos desde lo formal)
señalan que en la Convención Nacional, salvo las cuatro provincias que gobierna
la UCR, hay un clima de fuerte fastidio con el macrismo, que los relega sin
piedad en esos distritos. (DIB) AL