El Negro Manuel y la ciudad de Luján tienen una larga historia en común que pronto cumplirá 400 años y que se liga nada menos que con Cabo Verde, el archipiélago tan nombrado en estos días por ser el próximo rival de la Selección argentina en el Mundial 2026.
Manuel tenía sólo ocho años cuando mercenarios portugueses lo arrancaron de su familia, en Cabo Verde, para venderlo como esclavo en Brasil. Sin embargo, al llegar a Olinda (en Pernambuco), fue comprado por un marino portugués que viajaba hacia Buenos Aires, que allá por 1630 era poco más que una aldea.
De Cabo Verde a Brasil, de Brasil a Luján
El capitán Andrea Juan llevaba en la bodega de su navío dos imágenes de arcilla de la Inmaculada Concepción, pedidas desde Santiago del Estero por el hacendado Antonio Farías de Saá. En Buenos Aires desembarcaron los dos Vírgenes y un “lote” de unos treinta esclavos, entre ellos, Manuel, quien se sumó a la caravana de carretas que se dirigía hasta el norte del país.
Sin embargo, al culminar el segundo día la travesía al llegar al río Luján a la altura de la actual Zelaya, los bueyes de la carreta que llevaba las imágenes de María se negaron a continuar.
Manuel, el primer custodio de la Virgen de Luján
Ese hecho fue tomado como la voluntad de María de quedarse en esas tierras. Y el pequeño Manuel fue designado para cuidarla. Vivió en la ermita construida para albergar la imagen, la mantenía limpia y fabricaba velas para que nunca quedara a oscuras.
Cuando años después la imagen fue adquirida por Doña Ana de Matos para trasladarla al otro lado del río, Manuel se negó a separarse de ella. Como su dueño se opuso a dejarlo ir, el esclavo recurrió a la Justicia con un argumento tan simple como conmovedor: no tenía otro amo que la Virgen Santísima. La frase que pronunció en aquel juicio lo inmortalizó: "Yo soy de la Virgen, nomás". El fallo fue a su favor, recuerda El Civismo de Luján.
Manuel pasó casi sesenta años junto a la imagen de María. Murió en 1688 y fue enterrado detrás del altar mayor del Santuario que hoy forma parte e la Basílica de Luján, a siete mil de kilómetros de Cabo Verde, el archipiélago donde había nacido.
El Negro Manuel llegó a la Santa Sede
En 2025, el Vaticano aprobó la documentación para avanzar en el proceso de beatificación del Negro Manuel que fue, en definitiva, el primer devoto de la Virgen de Luján. Un buen momento para recordarlo ahora en que Cabo Verde está en boca de todos los argentinos.
Fuente: Agencia DIB