Se presentó el primer Índice de Ciudades Argentinas que mide y compara el desempeño de las principales urbes del país a través de 17 indicadores organizados en tres dimensiones: desempeño económico, cohesión social y calidad del hábitat urbano. Las diez ciudades con mayor puntaje pertenecen sin excepción al corredor central del país, con una bonaerense a la cabeza. Se trata de Bahía Blanca, que es seguida por Córdoba, Mendoza, Río Cuarto, Ciudad de Buenos Aires, Santa Rosa, Rosario, Rafaela, Santa Fe y Godoy Cruz.
De acuerdo con el índice elaborado por la consultora Enclave, el dato central del ranking es su propio techo: ninguna ciudad alcanzó los 70 puntos sobre 100. Bahía Blanca, la mejor posicionada, obtuvo 68, lo que revela la magnitud de los problemas que las ciudades argentinas aún tienen por delante.
En el extremo opuesto, cinco de las diez peores posicionadas son del Norte Grande. “No se trata de una casualidad ni de una fatalidad geográfica”, señaló el exdiputado Fabio Quetglas, socio fundador de Enclave. “Es el resultado acumulado de décadas de asimetrías en la inversión pública, la infraestructura y las oportunidades económicas”.
Uno de los hallazgos más significativos, de acuerdo con el informe, es la disociación entre dinamismo económico y bienestar social: las ciudades con mejor perfil económico no son las que ofrecen mejores condiciones de vida. Neuquén lidera en economía; Bahía Blanca, en cohesión social; Rafaela es el único caso que equilibra ambos perfiles. En materia de seguridad, las cuatro ciudades con puntaje máximo -Bahía Blanca, Santa Rosa, Ushuaia y Goya- tienen entre 100.000 y 250.000 habitantes, lo que sugiere que ese rango poblacional favorece su gestión.
El déficit infraestructural es otro dato que emerge con claridad: solo la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el puntaje máximo en conectividad física. En cohesión social -que mide acceso al agua potable e informalidad urbana-, ocho ciudades obtienen 0 puntos: Corrientes, San Miguel de Tucumán, Concordia, Formosa, Bariloche, La Plata, Resistencia y Zárate.
El Índice no evalúa gestiones concretas ni es un informe de coyuntura. Con actualización semestral, la herramienta permitirá monitorear evoluciones e identificar tendencias en el tiempo. "La idea es que este instrumento funcione como una brújula para que los gobiernos locales puedan identificar con claridad cuáles son sus déficits y cómo abordarlos", señaló Quetglas.
Fuente: Agencia DIB