viernes 20 de marzo de 2026
24 de febrero de 2026 - 16:33

El Topo de luto: murió Cacho Elías, uno de los creadores de la mítica fábrica de churros

En 1968, dos amigos -Hugo Cano y Cacho Elías- se animaron a abrir una churrería en los confines de la naciente Villa Gesell. Hoy los churros de El Topo están en toda la costa bonaerense, el AMBA y hasta Bariloche. Hugo se fue hace dos años, Cacho dijo adiós este lunes.

En Necochea, a los 86 años, falleció Juan Carlos “Cacho” Elías, co-fundador con su amigo Hugo Cano, de la mítica fábrica de churros El Topo en Villa Gesell, desde 1968 símbolo de la dulzura de los veranos de la costa bonaerense.

Así lo despidieron las redes de El Topo

“Juan Carlos, Cacho, el Ruso. El de las ideas locas, el carismático. Un trabajador incansable. El que cuando te aconsejaba sobre el trabajo te hablaba en 3ra persona.

Hoy se fue a las 3 am. Ya debe estar contando sus miles de anécdotas en donde quiera que esté. Un gran abrazo a Betty, su compañera de toda la vida, sus hijas y nietos y nietas. Gracias por todo Cacho!

La madriguera de la 83 cierra sus puertas por este verano”.

La "madriguera de la 83" es la sucursal original de El Topo en Necochea

La dulce historia de los churros nacido en Villa Gesell

en Villa Gesell 68 rs
En 1968, Cacho y Hugo, en el local de 3 y 110, Villa Gesell, que todavía es la nave insignia.

En 1968, Cacho y Hugo, en el local de 3 y 110, Villa Gesell, que todavía es la nave insignia.

Hace unos años, Hugo y Cacho contaron sus comienzos, plasmados en la web de su propia fábrica de churros:

“Después de varios intentos frustrados de poner churrerías en Buenos Aires, en el verano del 68, Hugo y Cacho instalaron la primera churrería de Gesell. Donde terminaba la Villa, en la 110, encontraron el local más barato para ubicar la primera fábrica.

Instalaron las máquinas que traían de Buenos Aires. Llamaron a un letrista para pintar la vidriera (no eran épocas de ploters ni vinilos). Decidieron seguir con la tradición porteña de poner «fábrica de churros», así, a secas. El letrista les recomendó ponerle algún nombre, y les sugirió «El Topo» por Gigio, ya que estaba de moda poner de nombre de negocios a personajes de la TV. Como toque final, los socios decidieron que para llamar la atención, el cartel de CHURROS debía estar al revés, así la gente se detendría a ver qué dice el cartel extraño. Esa es la historia del mítico cartel”

Churros para varias generaciones

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Hugo y Cacho, ya en los años 2000, cuando la empresa comenzó a expandirse.

Hugo y Cacho, ya en los años 2000, cuando la empresa comenzó a expandirse.

Tan exitosa fue la temporada de 1968 para los dos socios veinteañeros que al año siguiente abrieron una sucursal en Necochea, otra plaza donde no había churrerías, y a cargo quedó Cacho, mientras Hugo permaneció en Villa Gesell.

Cada uno se quedó con un negocio, quedaron asociados solo en la propiedad de la marca, pero eso sí, comprometiéndose a respetar las fórmulas de la elaboración y su calidad.

Los churros de El Topo se hicieron un clásico en la playa y a la salida de los boliches ya que en verano abrían… ¡a las 4 de la mañana!

Entrado el siglo XXI, la segunda generación -hijos e hijas de los fundadores- expandieron la marca al punto que hoy tienen una treintena de locales en el AMBA, la costa bonaerense y Bariloche.

Curiosidades que hacen distintos a sus churros

churros
Rellenos de dulce de leche, el clásico de los clásicos.

Rellenos de dulce de leche, el clásico de los clásicos.

  • El local original de Avenida 3 casi 110, en Villa Gesell, sigue siendo la "casa matriz" espiritual de la marca.
  • La revolución del churro de Roquefort: al principio fue visto como una locura, pero hoy es uno de sus productos estrella.
  • ¿El más sorprendente este verano? El churro relleno de pistacho.
  • Gran parte del éxito actual radica en su estrategia en redes. Juan Manuel Cano, hijo de Hugo, con honestidad y humor poco habituales.
  • Desde hace años incorporaron opciones sin TACC, churros veganos y hasta una línea de merchandising, con remeras y gorras.
  • Pet Friendly: la mayoría de sus locales en CABA invitan a los clientes a ir con sus mascotas.
  • La churrería tiene un "Manifiesto del Churro" donde defienden que el churro debe comerse recién hecho y que el azúcar debe ser generosa.

Fuente Agencia DIB

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