La situación de la Ruta Nacional 5 volvió a quedar en el centro de la preocupación por los últimos accidentes fatales que se registraron en su traza. Desde la Fundación Estrellas Amarillas se advirtió sobre la gravedad del escenario y se planteó la necesidad de “avanzar con soluciones concretas”.
El último siniestro se produjo este domingo 22 de marzo en Chivilcoy, en el que perdió la vida un médico de 36 años que chocó de frente con un camión, a pocos metros del Acceso Néstor Kirchner.
Silvia González, presidenta de la Fundación Estrellas Amarillas, mostró un informe reciente que expone datos contundentes: el 92% de los siniestros fatales en la Ruta Nacional 5 corresponden a choques frontales, una de las formas más letales de colisión.
Por la autovía
En una carta elevada al secretario de Transporte de la Nación, Fernando Herrmann, desde Estrellas Amarillas piden “la transformación integral de la Ruta Nacional N° 5 en autovía”.
En el texto argumentan que “la Ruta 5 es el eje central que articula el transporte de producción, insumos y alimentos entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Santa Rosa, y vía estratégica que conecta polos de desarrollo como Vaca Muerta y los circuitos turísticos de la cordillera. Sin embargo, su infraestructura actual ha quedado obsoleta frente a un flujo diario de 1.200 vehículos de gran porte”. Así, afirman que “esta situación ha convertido a la ruta en una ‘trampa mortal’. Las estadísticas de siniestralidad de los años 2024 a 2026 son alarmantes, con un 60% de las muertes producidas en choques frontales que podrían evitarse con una calzada dividida”.
Factores
El relevamiento también pone el foco en otros factores determinantes, como el exceso de velocidad. En ese sentido, se mencionan registros de vehículos circulando a velocidades muy por encima de lo permitido.
Otro de los datos que surge del informe contradice percepciones habituales: la mayor cantidad de muertes no ocurre de noche, sino durante el día. El 41% de los casos se registra por la mañana y el 33% por la tarde, lo que refuerza la idea de que el problema no está asociado únicamente a la visibilidad, sino a condiciones estructurales y conductas de manejo.
Propuestas
Desde la Fundación remarcan la necesidad de medidas inmediatas ante la falta de avances en obras de mayor escala como la autovía. Entre las propuestas se destacan la instalación de radares, mayores controles y la construcción de rotondas en puntos críticos.
En la carta citada, en tanto, señalan “soluciones concretas”, como un “modelo mixto de financiamiento”, para “evaluar un esquema donde los sectores productivos beneficiarios (agroindustria, logística energía) aporten capital para la obra”. También sugieren “incentivos fiscales”, de modo de “implementar deducciones impositivas para las empresas que participen en la infraestructura, replicando modelos de otras regiones”. Y la aplicación de la Ley 23.966, para “destinar un porcentaje especifico de lo recaudado por el impuesto a los combustibles líquidos para el mejoramiento de la vía”.
“Las rutas no son un gasto, son una inversión en competitividad y vida”, cierran desde la Fundación.
Fuente: Agencia DIB