Algunos del los rugbiers desaparecidos por la dictadura.
¿Por qué la dictadura hizo desaparecer o asesinó a una generación de jugadores del club de rugbyLa Plata? ¿Qué unía a esos jóvenes, además del amor por una camiseta? ¿Por qué los hechos no han sido difundidos lo suficiente? Esas son algunas de las preguntas con las que inicia Gustavo Veiga arranca su libro “Deporte, Desaparecidos y Dictadura”.
El deporte argentino no quedó exento de la maquinaria represora de los militares que detentaron el poder a partir del 24 de marzo de 1976. Entre las miles de vidas que se llevaron, no menos de 220 fueron de deportistas. Y hay un dato llamativo: de acuerdo al registro de atletas federados, de ese total, hay 152 jugadores de rugby, contra 19 futbolistas y 13 ajedrecistas.
Sin embargo, una investigación de la escritora Carola Ochoa eleva el número de desaparecidos en el rugby a 178. La lista incluye a jugadores de 70 clubes de 12 provincias de la Argentina. Más allá de la cifra, que siempre estará en revisión y movimiento, lo cierto es que este deporte, con mala prensa y mucho prejuicio por parte de un sector, tiene una triste página escrita en la última dictadura.
Dentro del mundo de la pelota ovalada, una historia siempre llamó la atención, aunque nunca tuvo la trascendencia reparadora necesaria. Ya sea por desconocimiento o bien por el poco empuje de las autoridades del rugby, algo curioso para este deporte que hace del scrum y maul una filosofía de vida, el caso de los desaparecidos de La Plata Rugby Club tardó en estar en la memoria de los argentinos.
Fueron 20 vidas que fueron violentadas por la fuerza del aparato estatal por el sólo hecho de pensar en un mundo diferente. Y la vida universitaria en la capital provincial fue clave, ya que de los 20 desaparecidos, casi la totalidad estudiaba. Por esos años, con un clima de época que acompañaba, eran muchos los jóvenes que militaban en algún tipo de agrupación.
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Dos libros sobre la historia de los rugbiers desaparecidos de lectura imprescindible.
La lista completa de muertos y desaparecidos La Plata Rugby Club la integran: Hernán Rocca (fue el primero en marzo de 1975), Santiago Sánchez Viamonte, Otilio Pascua, Pablo Balut, Mariano Montequín, Jorge Moura (hermano de Federico, el cantante de Virus), Luis Munitis Orione, Eduardo Navajas Jáuregui, Mario Mercader, Enrique Sierra, Abel Vigo, Alfredo Mauricio Reboredo, Rodolfo Axat, Eduardo Merbilhaá, Alejandro García Martegani, Marcelo Bettini, Pablo Del Rivero, Abigail Attademo, Hugo Lavalle y Julio Álvarez (el último en junio de 1978).
Los tiempos eran otros, el club también. Dentro de este grupo (que iba de 20 a 31 años), había trabajadores, estudiantes, militantes, pero sobre todas las cosas había personas solidarias. Al momento de las desapariciones, algunos aún jugaban, como el caso de Rocca, aunque otros con el correr de los meses de dictadura pasaron a vivir en clandestinidad y abandonaron no sólo el deporte sino a sus familias y amigos.
Otra lectura obligatoria para refrescar la memoria sobre este caso es el libro que en 2015 escribió Claudio Gómez: "Maten al rugbier: la historia de los 20 desaparecidos de La Plata Rugby Club". Allí, en parte gracias al aporte de Raúl Barandiarán, ex jugador del club que fue compañero y amigo de la mayoría, reconstruyó la historia que rodeó la vida de esos jóvenes.
Por muchos años, las desapariciones de jugadores de rugby durante la dictadura estuvieron silenciadas. De hecho, trascendieron públicamente o tuvieron mayor visibilidad cuando en julio de 2019 en un viaje a la Argentina, varios integrantes de los All Blacks visitaron el Museo Sitio de Memoria ESMA. Los neozelandeses quedaron conmocionados con las historias que conocieron y de las que no estaban al tanto con respecto a su deporte.
Unos meses después, en febrero de 2020, dirigentes de la Unión Argentina de Rugby (UAR) recibieron, tras varios pedidos, a familiares y organizaciones de derechos humanos. Y un año más tarde, el 24 de marzo de 2021, llegó el homenaje oficial: se colocó en su sede una placa en recordatoria.
En lo que respecta al club platense, más allá de una revista que alguna vez contó algunas historias sobre esa época oscura, tardó años desde lo institucional para darle el espacio que se merecían las víctimas. Y fue la gestión de Barandiarán, con mucha resistencia, la que pudo colocar una plaqueta en el buffet del club con los nombres de los, entonces, 17 jugadores desaparecidos. Después se supo que eran 20.
La plaqueta colocada en marzo de 2006, tiene una leyenda que muestra parte de esa resistencia interna a contar la historia. “A los jugadores activos del Club víctimas de la década de 1970”, dice, sin animarse a marcar a los responsables.