Una organización dedicada al abastecimiento y comercialización de drogas en distintas ciudades del norte de la provincia de Buenos Aires fue desarticulada tras una investigación que se extendió durante diez meses y que culminó con 16 allanamientos simultáneos, cinco detenidos y el secuestro de estupefacientes, dinero y vehículos utilizados para la distribución.
La pesquisa fue encabezada por la Justicia Federal y la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Pergamino. Según determinaron los investigadores, la estructura criminal era dirigida por un hombre condenado por narcotráfico que actualmente permanece alojado en el Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz.
De acuerdo con la investigación, el líder continuaba coordinando las operaciones desde prisión mediante colaboradores externos, entre ellos un proveedor radicado en el partido de Moreno y una integrante de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Desde agosto de 2025
La causa se inició en agosto del año pasado a partir de denuncias anónimas recibidas por la Justicia Federal, que advertían sobre un proveedor de drogas domiciliado en la localidad de Cuartel V, partido de Moreno. Según los informes, el sospechoso abastecía puntos de venta ubicados en el barrio Jorge Newbery y en las inmediaciones de la plaza Almirante Brown de Pergamino.
A partir de esa información, el fiscal federal Matías Di Lello ordenó una serie de tareas de inteligencia destinadas a verificar las denuncias y establecer el alcance de la organización. Durante varios meses, efectivos de la Delegación de Drogas Ilícitas de Pergamino realizaron seguimientos, vigilancias y observaciones encubiertas.
Viajes a Pergamino
En ese contexto detectaron que el principal proveedor viajaba frecuentemente a Pergamino acompañado por su pareja, una efectivo de la Policía de la Ciudad. Los investigadores observaron que, cada vez que ambos visitaban determinados domicilios, aumentaba considerablemente el movimiento de personas en la zona, una circunstancia que fortaleció las sospechas sobre la existencia de puntos de venta de estupefacientes.
Con los primeros elementos reunidos, el Juzgado Federal N° 2 de San Nicolás, a cargo del juez Carlos Villafuerte Ruzo, autorizó la intervención de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos utilizados por los sospechosos.
Las escuchas se extendieron durante aproximadamente siete meses. En total fueron intervenidas diez líneas telefónicas de manera simultánea y se analizaron cerca de 5.000 horas de conversaciones.
Ese material permitió reconstruir el funcionamiento interno de la organización, identificar a sus integrantes y determinar los mecanismos de abastecimiento, distribución y comercialización de drogas.
La investigación reveló además que la red criminal no dependía de un único proveedor. Los pesquisas detectaron una segunda línea de abastecimiento con conexiones en Junín y Chacabuco, mientras que la conducción general permanecía en manos del condenado alojado en Marcos Paz, quien mantenía contacto permanente con sus colaboradores.
Estructura
Según la reconstrucción realizada por los investigadores, la organización presentaba una estructura jerárquica claramente definida. En la cúspide se encontraba el líder encarcelado; debajo operaban los proveedores encargados de conseguir los estupefacientes y, finalmente, los vendedores minoristas que distribuían la droga en distintos puntos de Pergamino.
Las tareas de inteligencia también permitieron identificar inmuebles utilizados para almacenar sustancias ilícitas, administrar el dinero proveniente de las ventas y desarrollar la comercialización minorista tanto en el barrio Jorge Newbery como en sectores aledaños y en la localidad de Rancagua.
Allanamientos
Con la prueba acumulada durante diez meses de trabajo, el fiscal Di Lello solicitó la realización de 16 allanamientos simultáneos, medida que fue autorizada por el juez Villafuerte Ruzo.
Los procedimientos se llevaron a cabo en Pergamino, Junín, Chacabuco y Moreno. Además, se realizaron requisas en una celda del Complejo Penitenciario Federal de Marcos Paz y en otra ubicada en la Comisaría Primera de Luján.
El operativo fue coordinado por la Delegación de Drogas Ilícitas de Pergamino y contó con la participación de alrededor de 200 efectivos pertenecientes a distintas dependencias policiales, entre ellas delegaciones antidrogas, la Sección Canes, el Grupo Especial Halcón, el Grupo de Apoyo Departamental (GAD), Infantería y Seguridad Siniestral.
Durante los allanamientos fueron secuestrados ladrillos de marihuana, cocaína en trozos compactos y dosis fraccionadas listas para su comercialización. También se incautaron importantes sumas de dinero en pesos y dólares, balanzas de precisión utilizadas para el fraccionamiento de la droga y dos automóviles —un Peugeot 308 blanco y un Peugeot 208— que habrían sido utilizados para el transporte de estupefacientes.
Detenidos e imputados
Como resultado de los procedimientos, la Justicia Federal ordenó la detención e incomunicación de cinco integrantes de la organización, tres mujeres y dos hombres, acusados de comercialización de estupefacientes.
Además, otros tres imputados continúan vinculados al expediente y permanecen sometidos al proceso penal en el fuero federal. El delito que se les atribuye contempla penas de entre cinco y quince años de prisión.
Por la magnitud del despliegue y los resultados obtenidos, las autoridades calificaron el procedimiento como uno de los operativos antidrogas más importantes desarrollados en los últimos años en la región.
Fuente: Agencia DIB