miércoles 15 de abril de 2026
15 de abril de 2026 - 11:44

A 40 años del sueño alfonsinista: trasladar la capital y unir CABA con el Conurbano

El Proyecto Patagonia que impulsó Raúl Alfonsín en 1986 no llegó a concretarse, aunque dejó una huella tanto en Viedma como en Carmen de Patagones.

"Hay que crecer hacia el sur, hacia el mar, hacia el frío", repetía el entonces presidente Raúl Alfonsín para justificar su proyecto de llevar la capital del país al distrito de Viedma, de Río Negro, y Carmen de Patagones, la ciudad más austral de la provincia de Buenos Aires.

Hace 40 años, un 15 de abril de 1986 por la noche, Alfonsín hablaba en cadena nacional para dar detalles del denominado Proyecto Patagonia, la iniciativa que buscaba descentralizar el poder político y separarlo del poder económico, como una forma de implementar la fundación de una Segunda República más federal.

Para avanzar con este “sueño” del radical, ambas provincias cederían a la Nación unas 490 mil hectáreas para establecer allí el nuevo distrito. Todo ello, para desburocratizar el funcionamiento del país, excesivamente concentrado en lo que hoy se denomina Área Metropolitana (AMBA). Además, se apuntaba a solucionar el problema demográfico argentino, desarrollar inversiones económicas en el interior del país y revalorizar al Estado Federal.

Pero la idea era mucho más ambiciosa. Buscaba avanzar con una reforma constitucional que permitiera la reelección presidencial y la instalación de un sistema parlamentario como el de muchos países europeos.

Y proponía, además, la provincialización del territorio nacional de Tierra del Fuego, un plan de radicación de empresas en la zona patagónica con ventajas impositivas y, como otro punto central, la conversión de la entonces Capital Federal en provincia con el anexamiento de parte del Conurbano bonaerense. Esta aventura, revolucionaria y transgresora, se llamaría Provincia del Río de la Plata.

tapa clarín

Con un par de portadas en los diarios y parte de la prensa ya hablando del tema horas antes que se anunciara oficialmente, a Alfonsín no le quedó otra que hablar ante la sociedad. Pero antes, ese mismo 15 de abril, fue hasta La Plata para presentar la iniciativa en la Legislatura. Necesitaba que este cuerpo, en definitiva, diera el visto bueno no sólo a ceder tierras sino también a crear la "nueva provincia".

Para ese trámite lo acompañó el gobernador Alejandro Armendariz, quien días después presionado por la oposición peronista tuvo que salir a defender parte del territorio provincial y asegurar que no iban a ceder todo el Conurbano. Además, la Provincia debía ceder 180 mil hectáreas para levantar los cimientos de la nueva capital.

Alfonsín, discurso y viaje a Viedma

Tras su discurso de media hora en cadena nacional de la noche, Alfonsín partió a Viedma. Allí, el 16 de abril fue recibido por el gobernador radical de la Río Negro Osvaldo Álvarez Guerrero, y luego habló ante una multitud. El entusiasmo de los patagónicos duró un tiempo, hasta la iniciativa empezó a naufragar.

De hecho, aún se recuerda la visita del papa Juan Pablo II en abril de 1987, cuando llegó a la capital rionegrina por pedido expreso de Alfonsín. Pero ni ese gesto ni el apoyo de intelectuales sirvió para que se avance con la discusión de fondo.

Patagones y Viedma
Carmen de Patagones y Viedma, unidos por un puente ferroviario.

Carmen de Patagones y Viedma, unidos por un puente ferroviario.

El 27 de mayo de 1987 el Congreso, de mayoría radical, sancionó la Ley 23.512, en la que se declaraba al Distrito Federal de Viedma-Carmen de Patagones como “la nueva Capital Federal de Argentina”. Dos meses después, se creó por decreto el Ente para la Construcción de la Nueva Capital-Empresa del Estado (Entecap) para organizar la parte técnica y de infraestructura para concretar el traspaso de la capital que, costaría, unos 2.300 millones de dólares.

Sin embargo, el plan se fue desmoronando, y nunca logró reflotarse, a pesar de algunos intentos de Alfonsín y de otros dirigentes políticos de la época. Cuando Carlos Menem llegó a la presidencia, a pesar de haber nombrado a una nueva comisión en el Entecap, terminó por disolver el organismo y le puso un moño al sueño alfonsinista. Aunque aún hoy nunca fue derogada la ley votada en 1987.

Lejos queda la frase de Alfonsín "hay que crecer hacia el sur, hacia el mar, hacia el frío". No pudo o no quiso, como le reprocharon alguna vez por su falta de decisión política. De hecho, otra frase suya lo resume muy bien: “Me tendría que haber mudado aunque sea en carpa a Viedma. Eso hubiera cambiado todo".

Fuente: Agencia DIB

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