Tareas de limpieza en Bahía Blanca, tras la fatídica inundación del 7 de marzo.
La Federación Argentina de Cámaras de Farmacias (FACAF) coordinó un operativo especial para asistir a la ciudad de Bahía Blanca, que incluyó el envío de 27.000 litros de leche que ya fueron distribuidos y, también, la entidad está en tratativas para enviar pañales que serán destinados a adultos mayores y niños.
Además, la FACAF lleva adelante gestiones con los laboratorios para ofrecer un “salvataje financiero” a los farmacéuticos que deben reconstruir su stock desde cero, para que puedan recuperarse y asistir a la población.
“Llegar con soluciones después de la devastadora inundación en Bahía Blanca nos hace pensar en acciones inmediatas, pero también en colaboraciones más estructurales a mediano y largo plazo. Sabemos de los daños que provoca el agua y cuando se va el panorama es desolador durante un tiempo”, explicó el presidente de la FACAF, Miguel Lombardo.
“Hablamos con los laboratorios que producen los medicamentos para que establezcan algunas medidas, un salvataje financiero, para ayudar a las farmacias que lo perdieron todo. Hay farmacias en las que literalmente no quedó nada. Las droguerías que son las encargadas de repartir diariamente los medicamentos también sufrieron las mismas circunstancias, entonces en la cadena de valor del medicamento, reponer en farmacias en las que no han quedado ni las estanterías, será una tarea muy compleja. Y en las droguerías, que también sufrieron daños, lo que pudieron rescatar corre peligro de inutilizarse por la humedad o los cambios de temperatura. Junto con la Asociación de Farmacias Mutuales y Sindicales y la Confederación Argentina hemos realizado un relevamiento y los daños en el sector han sido muy importantes”, añadió Lombardo.
En tanto, la sede de la Cámara de Farmacias de la zona que quedó devastada y sin muebles. “No quedaron ni las recetas que se envían a la seguridad social para su cobro, ni borradores de convenios o direcciones de las farmacias, o sea tienen comenzar prácticamente desde cero”, graficó el dirigente.“Nuestros pacientes también están sufriendo lo que dejó esta catástrofe. Por eso hemos resuelto enviar inmediatamente un camión con leche líquida, porque no hay agua potable o segura para preparar en polvo, para los niños”, aseveró.
Según un relevamiento que pudo hacer FACAF, en Bahía Blanca al menos unas 40 farmacias resultaron destruidas en su capacidad operativa por la inundación del pasado 7 de marzo. Otras tuvieron afectaciones parciales o menores. Esto significa que más de la mitad de las instituciones que se encargan del expendio de los medicamentos quedaron fuera de servicio. Por caso, la sede de la Cámara de Farmacias de Bahía Blanca, asociada a FACAF, resultó totalmente dañada por la inundación. En el edificio de la entidad ingresó hasta 1,80 metros de agua en medio del temporal. (DIB) ACR