La Plata, ago 11 (DIB).- Los 12,5 millones de
bonaerenses habilitados para concurrir hoy a las urnas tendrán la
responsabilidad de definir una de las peleas electorales más importantes de la
jornada. Es que aunque son 9 las listas habilitadas, toda la atención está
puesta en la disputa entre las fórmulas que componen María Eugenia Vidal y
Daniel Salvador por un lado, y Axel Kicillof y Verónica Magario por el otro.
La disputa bonaerense tiene una particularidad
esencial: aquí no hay segunda vuelta, el gobernador se elige sí o sí el 27
octubre, aunque la diferencia a favor de uno u otro sea de un solo voto. Por
eso, la elección de hoy, aunque formalmente no define nada ???ni siquiera hay
interna en ninguna fuerza- funcionará como una especie de primera vuelta, cuyo
resultado influirá de modo directo en los de octubre.
Los encuestadores, que no se ponen de acuerdo en
quién ganará ni por cuál diferencia, sí coinciden en una cosa: la polarización
será alta, acaso mucho más que la de costumbre. Y eso, en principio y si las
previsiones, siempre falibles, se comprueban, coloca a Vidal y a Kicillof como
los protagonistas casi excluyentes de la contienda, seguidos de lejos por los
siete candidatos restantes.
Se presume que, de acuerdo a cómo sea el
resultado, pueden activarse dos efectos contrapuestos que, a partir de los
números de hoy, definan el escenario con el que se llegará a octubre. Uno,
descripto por la sociología académica de los años 70, se llama “efecto del
carro ganador”. Implica que si un candidato aventaja a otro por mucha diferencia
consigue, por eso mismo, imantar voluntades suplementarias.
El otro es más conocido, vinculado con la función
política implícita de las PASO. Se trata del llamado voto útil, que se activa cuando
lo que prima es la voluntad de bloquear el triunfo del candidato que no se
quiere, más que el deseo de que gane el propio. Es usual en casos de alta polarización,
aunque Vida y Kicillof no tienen una imagen negativa alta, el otro requisito
para que se de este tipo de voto.
El perfil de ambos candidatos contiene otras
claves. Vidal fue la estrella emergente de la elección de 2015 y, además de la
única gobernadora bonaerense mujer que registra la historia, es la primera no
peronista en intentar la reelección. Kicillof, protagonizó un fenómeno
inesperado: un exministro de economía argentino con empatía natural con
sectores del electorado, “K” no salpicado por las acusaciones que usualmente
recaen sobre ese sector.
El desempeño de ambos estará signado por una
particularidad devenida del diseño de las boletas, que pese a las críticas y
los intentos de cambio, sigue siendo la vieja tira con todas las categorías
pegadas, desde la presidencia hasta los consejos deliberantes. Por eso, el
efecto “arrastre” de Macri a Vidal o viceversa y de les Fernández a Kicillof,
será muy importante en el resultado bonaerense.
Hay vida allí afuera
Claro que más allá de los dos contendientes
principales hay una oferta importante. Consenso Federal lleva al médico ???y
ultramaratonista- bolivarense Eduardo “Bali” Bucca. Ese espacio había arrancado
con alta expectativa allá por marzo el pase de Miguel Pichetto y Sergio Massa
al FdT, terminó por desinflarlo. Igual, rankea como uno de los mejores terceros
y la expectativa está puesta en cuánto del voto de Roberto Lavagna, el
candidato a presidente.
Otra de las particularidades de esta elección es
que José Luis Espert, el economista ultra liberal, no tendrá representante
propio en la pelea por la gobernación provincial. Es consecuencia de la comedia
de enredos que se dio con el retiro de su frente, Despertar, del partido Unir,
de Alberto Aseff, sobre el filo del cierre de listas. Espert consiguió superar
la jugada, pero la justicia no permitió que Guillermo Castello, el candidato
bonaerense, se presente.
En el otro
extremo del arco ideológico, el Frente de Izquierda, que esta vez consiguió
agrupar a la mayor parte de las expresiones usualmente atomizadas de ese
espacio, empuja la postulación de Christian “Chipi” Castillo, un sociólogo y
profesor universitario que ya fue diputado provincial por ese espacio. Tiene,
en principio, mucho mejores chances de alcanzar el piso de votos mínimo que
Martín Bayón, el candidato del Nuevo Más.
Además de la crítica al sistema capitalista, esos
dos candidatos comparten la aceptación de la legalización del aborto. El
rechazo a esa posibilidad es el principal argumento del Frente Nos, que comanda
a nivel nacional al ex funcionario macrista Juan José Gómez Centurión y en la
provincia a Gustavo Alvarez.
No es la única expresión “próvida” pura: María María
Concepción Macaione, del Frente de Organización Democrática, una empleada
municipal de La Plata, representa casi directamente a la Iglesia Adventista. Casi
desconocida, Macaione no tiene candidato que la represente a nivel nacional. Lo
mismo le pasas al excarapintada Santiago Cúneo, el candidato del Partido
Republicano Federal cuestionado por sus expresiones antisemitas. Cúneo, que
lleva al encarcelado exministro de Planificación Julio De Vido como primer
candidato a diputado nacional, fue el candidato bonaerense de Guillermo Moreno
hasta que el exsecretario retiró su postulación.
Finalmente, el economista Leonardo Bariani, líder
del Partido Nacionalista en la Provincia, es el candidato a gobernador del
Frente Patriota, que postula para la Casa Rosada a Alejandro Biondini, quien se
hizo famoso por sostener posturas neonazis de las que luego se despegó.