domingo 07 de junio de 2026
19 de julio de 2019 - 11:11

“La potencia que tenía la llave del acceso al espacio estaba un paso adelante”

La Plata, jul 19 (Por Ana Roche, de la agencia DIB).- El viaje espacial que llevó a un ser humano a pisar la Luna por primera vez en 1969 se dio en un contexto geopolítico particular: la Guerra Fría, ese enfrentamiento que mantuvo al planeta dividido en dos polos ideológicos, conformados por Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) durante más de 40 años.

Alejandro Simonoff, Doctor en Relaciones Internacionales y profesor titular de Historia Contemporánea de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata, evaluó los factores del desarrollo de la carrera espacial en aquel entonces e hizo un puente con cierto renacer que tiene actualmente esa área, en un escenario totalmente distinto y con objetivos vinculados a la escasez de recursos en el planeta.

 

¿Cómo se lee la llegada del hombre a la Luna en el marco de la Guerra Fría?

La carrera espacial y la carrera armamentística de la Guerra Fría iban de la mano, porque los desarrollos del acceso al espacio estaban relacionados con tener cohetes de mayor potencia que permitiesen perfeccionar lo que se llaman misiles de tipo intercontinental, que son los de largo alcance, porque abarcan más de 12 mil, más de 14 mil kilómetros. Son cohetes que deben salir de la atmósfera, atravesar el espacio, para salir nuevamente para llegar a Tierra, esto hacía que la carrera espacial estuviera siempre muy vinculada a esa carrea armamentística que ambas súper potencias tenían. Cuando esa carrera armamentística empezó a disminuir, la carrera espacial también empezó a perder cierta dinámica.

 

¿En qué momento bajó la intensidad de la carrera espacial vinculada al desarrollo bélico? 

Esto fue después de la llegada del hombre a la Luna, en el año 1972. EE.UU. empieza a apostar más a lo que se llama el desarrollo subespacial, que tiene que ver con todo lo relacionado a la tecnología que permitió la creación de celulares y todo lo que vino después. Fue el presidente Richard Nixon el que redujo esa pretensión de máxima de conquistar el espacio, claramente porque era muy caro poder mantenerlo y en realidad los motivos que impulsaban el desarrollo espacial tenían que ver con una supremacía en ese campo. La potencia que tenía la llave del acceso al espacio estaba un paso adelante de la otra. En los años ???60, cuando los soviéticos tuvieron cierta ventaja al poner el primer satélite en el espacio, así como el primer ser vivo y el primer hombre, EE.UU. recoge el guante. Hay un discurso muy importante de (John Fitzgerald) Kennedy en el que señala que en una década iban a estar en la Luna, y tenía que ver con la adquisición de ese tipo de tecnología que mejoraba las capacidades de cada una de las superpotencias con respecto a la otra. Video del discurso

 

También era clave la implicancia simbólica en la disputa por la supremacía.

Eso sin duda. Nunca la conquista del espacio está disociada de objetivos de naturaleza estratégica, ya sea de naturaleza ideológica o de naturaleza económica. No puede disociarse, pensando no tanto en ese escenario, sino en el actual, donde la escasez de recursos del plantea obliga a buscarlos en otro lado. El que tenga la llave de eso, obviamente, va a tener el control de la situación.

 

Hoy la carrera espacial ya no es solo una competencia entre dos potencias. ¿Cómo se analiza este contexto?

Hoy en día empieza a haber un reverdecer de la conquista del espacio. Existe una competencia entre distintos polos, pero que pasa ya no tanto por una cuestión ideológica sino por el acceso a los recursos que podrán existir en el espacio. China, India, EE.UU. obviamente y Europa están tratando de acceder a esa tecnología, ya no con una causa bélica de base. Varios Estados están creando una serie de organismos militares que tienen que ver con la cuestión del espacio. Donald Trump la creó ni bien asumió, hace dos o tres días Emmanuel Macron también anunció eso y en el caso de China, la conquista del espacio está también dentro del programa militar. Tiene que ver con el acceso a tecnología, pensando en un mundo donde los recursos se van a volver escasos. Creo que eso es lo que vuelve a dinamizar la carrera espacial, porque claramente es muy costosa. La posibilidad de enviar hombres genera una especie de entusiasmo colectivo, no es lo mismo enviar todos esos robots que han enviado a Marte EE.UU. o Europa que mandar personas. Ahora, además de los Estados, hay competidores privados. Está Sir Richard Branson, el dueño de la empresa Virgin, que está impulsando todo el tema del turismo espacial, de naturaleza suborbital, y se empieza a convertir en un negocio. Estas empresas usan incluso las instalaciones de la NASA, probaron un cohete que va y viene, que se puede reutilizar. Me parece que está surgiendo una cuestión que tiene que ver con lo económico, con lo lucrativo, que no es un dato menor y que también marca una diferencia con la Guerra Fría. Es un aspecto en el que hay que poner el foco, hay que ver qué dicen los Estados sobre eso, cómo lo regulan.

 

¿Creés que el hombre llegó a la Luna?

Yo supongo que sí. Es cierto que hay una cuestión conspiranoica (sic), pero creo que sí, porque no solamente se fue una vez, hubo además de Apolo 11 varias operaciones tripuladas más. Eso hace más creíble el hecho de que hayan ido. (DIB) AR

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