martes 09 de diciembre de 2025
3 de febrero de 2019 - 18:30

Panorama político bonaerense: juego diverso tras la unificación

La Pata, feb 3 (Por Andrés Lavaselli, de la redacción de
DIB).- Luego de tomar la decisión más importante de la estrategia electoral del
oficialismo, la riesgosa apuesta a no desdoblar los comicios, la gobernadora
María Eugenia Vidal se apresta a ejecutar una corrección del rumbo político
inmediato. Ahora, y por unos meses, pondrá el esfuerzo exclusivamente en el
escenario bonaerense, una variante que estrenará con el conflicto docente.
Mientras tanto, en la oposición la clave sigue siendo arquitectónica: ¿habrá o
no alguna forma de unidad?, una pregunta que adquiere todo su sentido a la luz
de una serie de señales de los últimos días provenientes del massismo y del
kirchnerismo.

Vidal sabe perfectamente que, al alinearse, contra su
preferencia, con el plan de unificación que Marcos Peña y Jaime Durán Barba
consiguieron imponer ante Mauricio Macri, se expone a un riesgo mayúsculo:
perder su reelección en octubre. Es algo que podría ocurrir aún en el caso de
que el Presidente se asegure en ese turno electoral el acceso al balotaje. Y el
motivo es elemental: en Provincia, donde Macri no se impuso nunca,  los comicios se ganan o pierden por un voto.
El “milagro” que llevó a Vidal a su cargo en 2015 se explica, en buena medida,
por el corte de boleta de unos 500 mil electores espantados por Aníbal
Fernández, su rival.

Pero aun así, Vidal optó por el camino de reforzar la
cohesión en el núcleo esencial de Cambiemos: Nación, Capital y Provincia. Su
decisión “de equipo”, como la llamó la vicepresidenta Gabriela Michetti, no
borra un dato clave: es ella la que acepta sostener a Macri en su peor momento
ante la opinión pública. Claro que no todo es generosidad política: al no
desdoblar, la Gobernadora eliminó definitivamente la hipótesis que menos la
seduce: seguir cuatro años más en el cargo aunque con un gobierno nacional
adverso. Incluso enemigo si quedara en manos de Cristina Fernández.

“El sacrificio de María Eugenia”, como llaman en su entorno
a la decisión, impuso algunos cambios de parámetros en cuanto al desarrollo
inmediato de su acción política. En principio, intentará correrse lejos del eje
electoral por unos meses. Eso no quiere decir que su equipo no siga trabajando
allí. Por ejemplo, ya definieron que las PASO vuelven a ser una cita esencial,
porque esa elección funcionará en agosto como una primera vuelta anticipada que
permitirá ajustar rumbos de campaña. Se trata del mecanismo que, hasta hace
poco, un grupo de intendente oficialistas proponía eliminar. 

También se comenzó a trabajar en la estrategia para el nivel
municipal. Es lógico: con el desdoblamiento se proyectaba agregar 31 nuevas
intendencias a las 69 que controla el oficialismo. Hoy, ese número se redujo a
12, en el cálculo más optimista. Por ahora, gana terreno la idea de exhibir
“unidad por abajo”, por lo que se buscarán candidaturas únicas en distritos
“propios”, salvo excepciones consensuadas entre fuerzas. En los que Cambiemos
es oposición habrá más espacio para confrontaciones internas, aunque lejos de
existir “carta blanca” para presentarse.

El repliegue bonaerense de Vidal, que podría extenderse
hasta el inicio del segundo semestre, cuando arrancará la etapa explícita de la
campaña, coincidirá con el primer conflicto del año, que como ya se explicó acá
es el docente, al menos desde la mirada del Ejecutivo.  Se conoce que habrá una estrategia novedosa,
si se quiere más “activa” para enfrentar la los gremios, que incorporará a
actores institucionales locales del oficialismo, pero también a parte de la
estructura partidaria. Hasta habrá una nueva estructura territorial en
funciones: las Mesas de Diálogo Educativo.

El objetivo tiene un fuerte componente simbólico, ya no solo
se busca evitar una seguidilla de paros que impida alcanzar los 180 días de
clases, sino también asegurar el inicio del ciclo el 6 de marzo. Los tiempos
van a estar ajustados: la convocatoria recién sería para la segunda semana de
este mes. Como ha ensayado en otras ocasiones, el Gobierno intentará colocar
como contrafigura a Roberto Baradel. Quieren que funcione como una especie de
“CFK educativa”. ??l lo facilitó al insinuar la posibilidad de una candidatura,
luego de asistir a actos opositores. Aunque después lo negó, en el gobierno ya
habían festejado esa imprudencia.

 

El mismo dilema

Donde sí se debaten candidaturas en serio es en el peronismo
bonaerense. Con razón o no, allí perciben que la unificación los favorece. Y no
solo en la carrera por la gobernación: a nivel local, confían en sumar no menos
de 8 nuevas comunas a las 66 que, en conjunto, controlan diversas alas del
movimiento. A diferencia de lo que ocurre en Cambiemos, la mayoría de esas
potenciales incorporaciones son de la tercera sección, sur y oeste del
Conurbano, lo que se explica por la tracción potencial de CFK. Y como ocurre en
Cambiemos, creen que la ciudad de Mar del Plata podría ser una clave
estratégica todavía oculta para la mayoría.

En la carrera contra Vidal surgen, mientras tanto, algunas
fricciones. La principal es un incipiente intento de un sector K de quebrar el
intento de los alcaldes aliados pero no propios del Conurbano de armar un
bloque que trabaje en conjunto esa candidatura para aluno de ellos. Hasta
ahora, el mascarón de proa de ese plan es el alcalde de Lomas de Zamora, Martín
Insaurralde. Pero hace tres días salió a cruzarlo su par de Ensenada, Mario
Secco,  que no es aliado sino  parte orgánica del kirchnerismo. Por esos sus
palabras pueden leerse como un mensaje emitido desde el Instituto Patria, en
busca de  agrietar el frente de los
alcaldes.

Secco expresó sus preferencias por Verónica Magario y Axel
Kicillof, que son los dos pre candidatos que “caminan” la provincia con la
venia de Cristina. En el caso de Kicillof caso eso lo dejaron claro en las
últimas horas los apoyos expresados por Aníbal y Alberto Fernández. Aunque la
intervención del segundo de ellos terminó de enfurecer a los intendentes,
quienes no lo quieren de jefe de campaña. No es el único ruido: hay quien dice
que el exministro está más cómodo en el escenario nacional que en el
bonaerense, al que por ahora apenas se “resigna” ¿Qué pensará Máximo Kirchner,
de trato tan asiduo con Insaurralde?

Más allá de esas cuitas, la gran incógnita opositora sigue
siendo la posibilidad de unificación. El kichnerismo está tan enfrascado en el
operativo seducción del massismo, que hasta el secretario general de La
Cámpora, Andrés “El Cuervo” Larroque, dejó entrever que aceptaría un retorno de
los renovadores. Sergio Massa por ahora aparece inmerso en la disputa nacional
de Alternativa Federal. Pero sabe que la falta de candidato bonaerense del
espacio alimenta la esperanza K de sumarlo. Tal vez por eso deja caer nombres
para PBA, entre los que figuran Facundo Manes, Graciela Camaño y el alcalde de
San Fernando, Luis Andreotti.

El hecho de que el massismo haya tenido que negar una
fórmula en la que Insaurralde aparecía secundado por Malena Galmarini, la
esposa de Massa, solo unas horas de la cumbre marplatense de los federales,
habla del estado de discusión del peronismo. La invitación a un acuerdo con el
kirchnerismo que, desde el massismo puro, formuló Jorge D´Onofrio, va en el
mismo sentido. (DIB) AL     

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