La
Plata, ene 11 (DIB).- Tras varios allanamientos, la policía bonaerense detuvo
está madrugada a tres de los supuestos asesinos de Leonardo Abel Esposito,
el empresario de 52 años, que tras un robo en su casa de Bernal fue asfixiado y
torturado para que revelará dónde guardaba “el maletín con dólares”.
Según
fuentes policiales, un hombre conocido como “Serrucho” y dos hermanos, ambos
empleados municipales, fueron detenidos en las últimas horas tras múltiples
operativos simultáneos.
La
investigación y las detenciones fueron llevadas a cabo por efectivos de la
Departamental Lanús junto a la DDI, Caballería, Halcón, Infantería y demás
reparticiones policiales de la zona.
Uno
de los acusados, apodado “Serrucho”, tiene 41 años. En tanto, los otros dos
apresados son dos hermanos, de 26 y 32 años, quienes son empleados municipales
y tendrían antecedentes penales.
Las
detenciones se realizaron en domicilios de Villa Corina, Villa Dominico,
Avellaneda y Lanús. En los allanamientos se secuestraron dos armas, vestimentas
y demás elementos de interés para la causa.
Las
detectives indicaron que cuando realizaron los peritajes en la casa de Esposito
habían obtenido una serie de huellas de zapatillas. Las huellas obtenidas
fueron cotejadas en un laboratorio en Tierra del Fuego que cuenta con un
registro de distintos tipos y modelos de calzados. En los operativos se
comprobó, tras el secuestro de zapatillas, que éstas coincidían con el rastro
que se había levantado en la vivienda del empresario.
Además,
se analizaron las filmaciones de las cámaras de seguridad y allí, según
precisaron, la banda estaba formado por cinco hombres y una mujer. Tres de
ellos continúan prófugos. Pero indicaron que gracias al material fílmico
pudieron identificar a los imputados mientras la investigación continúa.
Espósito
murió asfixiado por los delincuentes el lunes pasado a la madrugada en su
vivienda de la calle Avellaneda al 100, de Bernal, partido de Quilmes. Según se
desprende de la investigación, la víctima fue sorprendida cuando entró por el
garaje de su chalet tras regresar de sus vacaciones en Uruguay.
“Los
delincuentes estuvieron varias horas esperándola porque el vuelo se demoró.
Estamos certificando el móvil del crimen”, dijo uno de los investigadores,
quien agregó que “en la vivienda había dinero en efectivo y objetos de mucho
valor que no se llevaron”.
El
empresario, cuya familia tiene una histórica curtiembre en Sarandí, fue
asesinado en el baño de su casa luego de asfixiarlo. En la casa estaba también
estaba la empleada doméstica que fue reducida por los delincuentes. (DIB) FD