La Plata, oct 3 (DIB).- La ex presidenta Cristina Fernández
de Kirchner y sus hijos Máximo y Florencia irán a juicio oral acusados de ser
parte de una asociación ilícita que se dedicó al lavado de dinero y a la
recepción de dádivas.
Así lo estableció el juez Julián Ercolini, quien dio por
clausurada la investigación de la causa Los Sauces y elevó el expediente a
juicio oral y público que, en principio, se llevaría a cabo en 2019.
La acusación sobre los dueños de la inmobiliaria que tuvo
como principales inquilinos a Cristóbal López y Lázaro Báez, es la de asociación
ilícita “de carácter estable y permanente”, donde la ex presidenta
está señalada como máxima responsable y su hijo como organizador. En la
Justicia creen que usaron toda la operatoria como una pantalla para lavar plata
proveniente de sobornos. Además, se les atribuye el delito de dádivas.
A juicio oral irán también López y Báez, ambos ya
detenidos, Romina Mercado (hija de Alicia Kirchner), Osvaldo
Sanfelice, Víctor Manzanares (ex contador de los Kirchner) y los
hijos de Báez, entre otros.
La acusación contra Cristina, explicó Ercolini, consiste en,
como jefa de una asociación ilícita, haber diseñado, ejecutado y dirigido,
entre enero de 2009 y marzo de 2016, un “esquema de reciclaje de fondos de
origen ilícito” a través de la firma Los Sauces SA, que creó junto con Néstor
y Máximo Kirchner. Esa sociedad, según la acusación, adquirió propiedades que
se usaron, por medio de alquileres, para legitimar dinero de procedencia ilegítima
que venía de empresas del grupo Báez y del grupo Indalo. Las empresas pagaban
así, explicó el juez, beneficios y favores obtenidos de la cúpula del Gobierno.
En tanto, según el fiscal Gerardo Pollicita, fueron
Cristina y Néstor Kirchner, quienes lograron que Báez se transformara en dueño
de un conglomerado de más de 30 sociedades y que dos “empresarios
amigos”, Cristóbal López y Fabián de Sousa, se convirtieran en dueños de
un holding de más de 150 empresas.
Para el fiscal, una vez que las ganancias estaban en poder
de los empresarios, Cristina y Néstor Kirchner “desarrollaron un mecanismo
permanente para el reciclaje de una porción de las ganancias, de modo que, una
parte de aquellas pudieran llegar a manos de los exmandatarios con la
apariencia de haber sido obtenidas en forma lícita, es decir, como parte del
sistema económico legal”. (DIB) FD