La Plata, sep 23 (Por Andrés Lavaselli, de Agencia DIB).-
Todavía incipiente y, como siempre, atada a lo que pueda ocurrir en el
escenario nacional, la elección en la estratégica provincia de Buenos Aires
comenzó esta semana a ser objeto de movimientos políticos en las principales
fuerzas, donde ya despuntan varios nombres para ocupar los casilleros
principales, bajo una hipótesis central que gana terreno: finalmente y contra
lo que se espera que pueda ocurrir en algunas provincias gobernadas por la
oposición, aquí las elecciones no se desdoblarán.
Tal vez alentados por la baja en las encuestas que
experimenta María Eugenia Vidal ?se habla de hasta 18 puntos desde 2015, aunque
sigue siendo la política mejor considerada-, hace exactamente nueve días un
grupo de intendentes peronistas “dialoguistas” del conurbano le dijo a Máximo
Kirchner que uno de ellos debería ser el candidato a gobernador. Apenas tres días
después, en la nueva emisora radial de Roberto Navarro, Axel Kicillof confirmó
que buscará una postulación bonaerense.
Esa progresión de hechos encierra dos señales. En principio,
se trató de una advertencia de Cristina Kirchner quien, lanzada a su postulación
presidencial, les hizo saber a los alcaldes que no permitirá que le impongan la
candidatura bonaerense. Por eso envió a su exministro, un k puro que los
intendentes rechazan, a hablar desde un micrófono identificado como propio. A
la vez, funcionó al interior de una porción del peronismo como campana de
largada del debate por el armado provincial.
Lo más probable es que Kicillof haya aprovechado para hacer
saber que, en 2019, su “territorio” será la provincia. Eso ocurre porque el
kirchnerismo cree que aquí podría aportar más que el Capital Federal, su base
de operaciones original, a la que consideran cuasi inexpugnable por el
liderazgo de Horacio Rodríguez Larreta. Pero casi nadie cree seriamente que el
casillero que ocupe el economista sea el de Gobernador: se lo ve más como un
postulante legislativo, aunque algunos hablan de una vice.
Más allá de los fuegos de artificio, lo cierto es que ese
sector está abocado al análisis de un cambio estratégico: poner el acento, en
2019, en el interior bonaerense. Las razones están desarrolladas en un artículo
que firman Juan Pablo Pilogret, Marcos Schiavi y Tomás Aguerre en el blog
Artepolítica. Se llama “Bastión interior: ofertas electorales del peronismo en
la provincia de Buenos Aires en 2019” y está siendo usado en estas horas como
documento de debate interno entre los estrategas K.
A riesgo de simplificar en exceso, esos politólogos plantean
que aunque no es esperable una unificación y mejorando la ratio en el Conurbano
el peronismo podría ganar, para asegurar la gobernabilidad es necesario mejorar
en el interior, porque eso se traduce en poder legislativo. Tras un análisis de la composición del voto
desde 2009, concluyen que para lograrlo es necesario sumar voluntades que
acompañaron al randazzismo y al massismo en 2017.
Ese razonamiento, que supone que CFK asegura la tracción en
el gran Buenos Aires, implica que la fórmula bonaerense debe estar balanceada
de forma tal que, alejadas de la “pureza” ultra k y la representación exclusiva
del Conurbano, sea “vendible” en el interior, donde Cambiemos construyó su
fortaleza sobre la base del histórico electorado radical. Podría ser, por caso,
una oportunidad para Felipe Solá, aunque nadie lo haya mencionado en firme
hasta ahora.
El problema es que entre los alcaldes, aun los que sin ser K
están alineados con Cristina, se habla de otra cosa. Allí volvió a tomar fuerza
la idea de postular a Verónica Magario, la intendenta de La Matanza ¿Los
motivos? Es una mujer para competir con otra mujer, Vidal, con quien tiene una
relación irremontable, lo que suma a su perfil de candidata opositora. Además,
tiene la sucesión está asegurada: si ella “salta” a provincia, Fernando
Espinoza buscará retornar a la comuna.
Ese debate recién comienza. Los K cabilan sobre la
estrategia pero no pueden todavía dar nombres. Reconocen que la dupla
Magario-Espinoza es fuerte porque controla La Matanza pero poco atractiva fuera
de allí. Martín Insaurralde, que se supone que es quien podría plantearles una
interna, parece haber ingresado en un período de retracción. Dicen en los
corrillos del peronismo que es porque no está seguro que la batalla bonaerense
sea ganable.
Enfrente
En Cambiemos, el estado de discusión interna también
presupone ?por ahora- el no desdoblamiento de los comicios y da por hecha la
postulación de Vidal. Bajo esos dos supuestos, la discusión parece reducida a
develar la incógnita de quién la acompañará. La hipótesis principal es que el
radical Daniel Salvador vuelva a ser el candidato a vice, porque asegura el
respaldo del votante de ese origen y no genera un “costo” interno para la
gobernadora.
La de Salvador es una fortaleza paradógica: sus chances se
sostienen, en buena medida, en que en PRO nadie cree que vaya a estar, jamás,
en condiciones de liderar un desafío interno por el poder. Y en la
razonabilidad de sus planteos a Vidal. Una señal importante para que avanzar es
que el vicegobernador revalide su liderazgo interno en la elección para el
comité provincia de la UCR del mes próximo.
Era algo que parecía ya acordado, pero a última hora
aparecieron desafiantes. Se trata de un planteo interno liderado por el
intendente de San Isidro, Gustavo Posse, en el que se menciona al diputado
Walter Carusso y al dirigente Fernando Pérez. Vidal, que si fuese libre de
elegir le daría el lugar a su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, se
inclina por su vice. Lo que adicionalmente desactiva los planes de otro
oficialista con el que, al igual que con Posse, tiene relaciones fluctuantes:
Jorge Macri, el primo del Presidente, que gobierna Vicente López.
Mientras, Sergio Massa, que planea participar en octubre
(¿el 17?) del lanzamiento electoral del Peronismo Federal, alienta que salgan
al ruedo sus postulantes en Provincia. La movida tiene trasfondo: muy
perjudicado en las encuestas y con temor a una migración de dirigentes
distritales, el líder renovador resiste desde hace tiempo la presión de
gobernadores para que se postule a gobernador. Por eso, le conviene tener
nombres para la elección bonaerense lo antes posible.
Con Felipe Solá casi fuera del espacio, Daniel Arroyo
asumirá ese rol en los próximos días. Pero no es el único: el diputado Jorge
D´Onofrio también tiene aspiraciones. Aquí, además, hay especulaciones
subterráneas: hay quien alienta el desembarco de Florencio Randazzo, quien sin
embargo se resiste. Y ante esa negativa, señalan otro hombre de su espacio,
diputado nacional Eduardo “Bali” Bucca, el ex intendente d Bolívarm que está
dispuesto a “jugar”.
En las últimas horas, a ese escenario se sumó otro nombre:
el conductor de TV Marcelo Tinelli. Aunque con pálido desempeño en las
encuestas, Tinelli comenzó el viernes a recorrer la provincia, dicen que con
una frecuencia de un distritos por semana a partir de ahora. En teoría, es afín
al Peronismo Federal y sueña con la presidencia. Pero aún no define nada:
apenas que la provincia será su primer opción de acumulación. (DIB) AL