Estrenos en cine
"Toy Story 5"
(EE.UU./2026)
Pantalla Total. Como es habitual, durante el Mundial, en cine y plataformas no hay estrenos de "tanques". La excepción es la quinta entrega de "Toy Story". Además, el recuerdo de Gaspi, con sus grandes videos.
(EE.UU./2026)
Dirigida por Andrew Stanton, reúne nuevamente a Woody, Buzz Lightyear y los personajes más populares de la saga creada por Pixar. En esta ocasión, los juguetes deberán adaptarse a una infancia cada vez más dominada por las pantallas y la tecnología. Tom Hanks y Tim Allen vuelven a encabezar el elenco de voces de éste, uno de los grandes estrenos del año.
La quinta entrega retoma un universo que acompaña a varias generaciones desde 1995 y propone un nuevo encuentro entre sus protagonistas en un contexto muy diferente al de sus primeras aventuras. Es “el” estreno que anticipa las vacaciones de invierno.
En síntesis: Aventura, nostalgia, reencuentro.
(“The Things You Kil”l, Turquía-Francia-Polonia/2025)
Con la firma del realizador iraní-canadiense Alireza Khatami, sigue a un profesor universitario cuya vida cambia cuando la muerte de su padre comienza a revelar una trama de resentimientos, abusos y secretos familiares cuidadosamente ocultos durante años.
A medio camino entre el drama psicológico y el thriller, la película explora las huellas que la violencia deja en varias generaciones y cómo el pasado puede seguir condicionando el presente mucho después de ocurrido.
En síntesis: Oscura, intensa, perturbadora.
(Argentina/2026)
Ambientada en Buenos Aires a finales de la década del 80, pone en la mira a Malena, una bailarina de cabaret que también trabaja en una línea telefónica para adultos. Su rutina cambia cuando recibe la llamada de un hombre que asegura ser el responsable de una serie de asesinatos que conmocionan a la ciudad.
Protagonizada por Magui Bravi y dirigida por Lucas Nicotti, combina elementos de thriller, terror y policial en una historia atravesada por el misterio y el peligro creciente que rodea a su protagonista.
En síntesis: Oscura, inquietante, urbana.
El documental independiente argentino "Tristán y los días por venir" (2025), de Martina Matzkin y Gabriela Uassouf, que sigue siete años claves de un joven transgénero.
(“Chamgyoyuk/Teach You a Lesson”, Corea del Sur/2026) Miniserie 10 Eps. Netflix
Dirigida por Hong Jong-chan y protagonizada por Kim Moo-yul, Lee Sung-min y Jin Ki-joo, esta propuesta surcoreana sigue a un grupo de inspectores especiales que intervienen en escuelas donde la violencia, el acoso y la indisciplina parecen haber desbordado todos los límites. Sus métodos expeditivos despiertan tanta adhesión como controversia.
Con una mezcla de acción, drama y crítica social, aborda el deterioro de la convivencia escolar y el debate sobre la autoridad en las aulas. Basada en un popular webtoon, se convirtió rápidamente en uno de los títulos más comentados de Netflix.
En síntesis: Polémica, intensa, provocadora.
(“Kolory za: Czer”, Polonia/2025) Netflix
Adrian Panek dirige una nueva entrega de esta producción polaca protagonizada por Jakub Giersza, quien retoma el papel del fiscal Leopold Bilski. La desaparición de un niño en una apacible localidad de Casubia desencadena una investigación que conecta viejos crímenes, leyendas locales y oscuros secretos largamente enterrados.
Más sombría y opresiva que su antecesora, la película apuesta por la atmósfera y el suspenso psicológico antes que por la acción. Aunque algunos giros resultan previsibles, mantiene la tensión con eficacia y confirma la buena salud del thriller policial polaco.
En síntesis: Oscura, inquietante, absorbente.
(Colombia/2023) Documental Miniserie. 4 episodios. Max
Bajo las órdenes de Diego Mejía, esta producción reconstruye el caso de Luis Alfredo Garavito, considerado uno de los asesinos seriales y pederastas (cerca de 200 crímenes) más notorios de América Latina. A través de testimonios, archivos y material de investigación, recorre una historia criminal que conmocionó a toda una región.
Con enfoque documental, examina tanto los crímenes como las fallas institucionales que permitieron su prolongación.
En síntesis: Perturbadora, reveladora, inquietante.
(EE.UU./2026) Apple+
Creada por Katie Dippold y protagonizada por Matthew Rhys, Kate O'Flynn y Kevin Carroll, esta serie estadounidense transcurre en una pequeña isla de Nueva Inglaterra donde un alcalde escéptico intenta impulsar el turismo mientras extraños sucesos sugieren que una antigua maldición podría ser real. Terror, misterio y humor conviven en una atmósfera tan inquietante como encantadora.
Lejos de los sustos fáciles, la serie apuesta por los personajes y por un clima que recuerda a las mejores historias de pueblos malditos. Su mezcla de comedia excéntrica y horror sobrenatural resulta original, sostenida por un elenco impecable y una narrativa que sabe dosificar sus secretos.
En síntesis: Inquietante, ingeniosa, adictiva.
(“Masumiyet Müzesi”, Turquía/2025) Netflix
Basada en la célebre novela de Orhan Pamuk, esta miniserie creada por Zeynep Günay y protagonizada por Selahattin Paal y Eylül Lize Kandemir transcurre en el Estambul de la década del setenta. Allí, el amor prohibido entre un joven de familia acomodada y una muchacha de origen humilde deriva en una obsesión que se prolonga durante años, alimentada por recuerdos y objetos convertidos en reliquias sentimentales.
Más que una historia romántica, la serie es una reflexión melancólica sobre la memoria, el deseo y el paso del tiempo. Con una cuidada reconstrucción de época y un tono íntimo que evita el melodrama fácil de las telenovelas de ese origen, encuentra belleza en los detalles cotidianos y convierte la nostalgia en el verdadero motor del relato.
En síntesis: Elegante, nostálgica, absorbente.
(“The Polygamist”, Sudáfrica/2026) Netflix
Akin Omotoso, junto a Rolie Nikiwe, dirige este drama sudafricano centrado en un poderoso empresario cuya vida privada, sostenida por engaños y relaciones paralelas, comienza a derrumbarse cuando los secretos salen a la luz. La trama expone cómo el poder puede convertirse en una trampa para quien lo ejerce.
Con tono de melodrama moderno y conflictos en permanente ebullición, la serie apuesta por las emociones fuertes y los choques de intereses.
En síntesis: Ambición, secretos, caída.
"Quien tiene miedo muere a diario", dijo Gaspar Prim Díaz en uno de sus muchos videos. Sin embargo él no pareció tener miedo a romper con los moldes y llegar a tener 2.8 millones de seguidores en Instagram. Ahora muchos hablan de las coincidencias numéricas en la fecha y en hechos alrededor del accidente-incidente (o atentado?) aéreo en Río de Janeiro, en el que murió junto al director de contenidos audiovisuales Lucas Vignale (que trabajó con Bizarrap, Trueno y Wos entre más), el artista estadounidense Oliver Tree otras tres víctimas fatales; un singularísimo choque de helicópteros, de esos que ocurren uno entre millones. Conspiranoia o verdad, da para pensar.
Gaspi apareció en internet disfrazado de cronista cuando ya casi no quedaban cronistas. O, mejor dicho, cuando la realidad había dejado de necesitar intermediarios solemnes para exhibir su absurdo cotidiano. Con un traje arrugado, una corbata que parecía haber sobrevivido a una batalla y una manera extraña de caminar por la calle, Gaspar Prim Díaz construyó uno de los personajes más singulares que produjo la cultura digital argentina reciente. Probablemente toda su producción pueda recuperarse por YouTube.
Su muerte prematura, a los 23 años, deja una sensación extraña: la de alguien que parecía haber llegado para burlarse de todo y terminó convirtiéndose, sin proponérselo, en un retrato feroz de su época.
Muchos lo definieron como un youtuber. Es cierto. Pero también es insuficiente. Porque Gaspi hizo algo que la televisión había olvidado: volver a mirar la calle. Mientras buena parte de los medios se encerraban en estudios cada vez más pulidos, él salió a buscar personajes, reacciones y contradicciones allí donde todavía ocurren las cosas: en la vereda.
Por eso resulta inevitable recordar a Fabián "Polito" Polosecki (1964-1996), el inventor del ciclo "El otro lado". Salvando las distancias generacionales y de lenguaje, había algo de aquel espíritu en estos recorridos. Polosecki descubrió que detrás de cada puerta había una historia que la televisión convencional no quería contar.
Gaspi encontró que detrás de cada transeúnte había una situación capaz de revelar el disparate social de la Argentina contemporánea. Uno trabajaba desde la empatía y la observación. El otro desde la provocación y el desconcierto. Pero ambos entendieron que la calle sigue siendo el mejor estudio de televisión. Hace 30 años, (el 3 de diciembre se cumplirán precisamente 30 años de su adiós voluntario) Polito logró su punto culminante para contar lo que quería contar.
Desde entonces nunca nadie pudo estar a su altura. Pero ahora cuando la tecnología revoluciona la comunicación, nuevamente se dio el fenómeno.
Curioso: también había en Gaspi una resonancia inevitable con el primer Mario Pergolini. No solamente por esa voz impostada, grave y arrastrada que muchos señalaron como una curiosa reminiscencia del Pergolini de los años noventa, sino porque retomaba una tradición que parecía perdida: la del cronista insolente que incomoda al entrevistado para revelar algo verdadero. De hecho, el propio Pergolini reconoció que Gaspi tenía una relación directa con la herencia de CQC y que admiraba aquel formato.
Pero reducirlo a una mezcla de Polosecki y Pergolini sería injusto. Porque Gaspi pertenece a otra era. Su escenario no era la televisión sino el algoritmo. Su audiencia no esperaba una investigación ni una nota de color. Esperaba sorpresa. Esperaba que algo explotara. Y él entendió como pocos la lógica del siglo XXI: capturar la atención en segundos sin dejar de construir un personaje.
Quizás por eso la comparación más interesante sea con Roberto Arlt. Las "Aguafuertes porteñas" recorrían una ciudad poblada de buscavidas, delirantes, fanáticos y derrotados. Gaspi hizo algo parecido, pero con cámara digital y redes sociales. Sus videos eran aguafuertes instantáneas de una Buenos Aires donde el absurdo ya no era una excepción sino una forma cotidiana de existencia.
En tiempos donde todo parece producido, filtrado y corregido, Gaspi devolvió algo que parecía extinguido: la sensación de que cualquier esquina podía transformarse en una historia. Por momentos era brillante. Por momentos excesivo. A veces irritante. Casi siempre imprevisible. Y justamente ahí estaba su valor.
Entre Polosecki y YouTube. Entre Pergolini y TikTok. Entre Roberto Arlt y el algoritmo. Entre lo viejo y lo nuevo. Gaspi terminó convirtiéndose en una rareza difícil de clasificar: un cronista salvaje de la Argentina digital, alguien que entendió que el país sigue siendo una enorme obra de teatro callejera y que, para contarla, a veces alcanza con una cámara, una pregunta absurda y un "buenasss" dicho con la entonación exacta.
Cuando en 1995, hace más de tres décadas, "Toy Story" llegó a los cines, pocos imaginaron que aquellos juguetes con vida propia iban a convertirse en una de las sagas más influyentes de la historia del cine. La película no solo presentó al cowboy Woody, el astronauta Buzz Lightyear y compañía: fue además el primer largometraje realizado íntegramente con animación por computadora, un salto tecnológico que cambió para siempre la industria. Su tema "Yo soy tu amigo fiel", de Randy Newman, se convirtió en un clásico inolvidable.
Su éxito fue inmediato y recaudó cerca de 400 millones de dólares en todo el mundo, una cifra enorme para la época. Más importante aún: demostró que la animación digital podía emocionar tanto como cualquier película protagonizada por actores.
La premisa parecía sencilla. Cuando los humanos no los ven, los juguetes cobran vida. Sin embargo, detrás de esa idea infantil se escondía algo mucho más profundo: el miedo al reemplazo, los celos, la amistad y la necesidad de encontrar un lugar en el mundo. Woody, el viejo sheriff de juguete, el favorito de Andy, veía amenazado su reinado por la llegada del moderno Buzz Lightyear a batería. Esa tensión fue el motor de una historia que hablaba tanto a los chicos como a los adultos.
https://youtu.be/srYJbB3uARg?si=dEIRWFr_fb8lTfZO
Cuatro años después apareció "Toy Story 2" (1999). Nacida originalmente como una producción para video hogareño, terminó convirtiéndose en una secuela cinematográfica de gran escala. La incorporación de Jessie, la vaquera abandonada por su dueña, aportó uno de los momentos más conmovedores de toda la franquicia. La película superó los 500 millones de dólares de recaudación mundial y confirmó que Pixar no era una casualidad sino una usina creativa excepcional.
El tercer capítulo tardó once años en llegar. La espera valió la pena. Estrenada en 2010, "Toy Story 3" encontró a Andy al borde de ingresar a la universidad y obligó a los juguetes a enfrentarse a una pregunta inevitable: ¿qué ocurre cuando los niños crecen? La película combinó aventura, humor y una inesperada reflexión sobre el paso del tiempo. Su célebre desenlace hizo llorar a millones de espectadores y la convirtió en la primera película animada de Pixar en superar los mil millones de dólares de taquilla. Para muchos críticos y espectadores, allí estaba el final perfecto.
Pero Pixar decidió volver una vez más. "Toy Story 4" llegó en 2019 y puso el foco en Woody. Más que una continuación tradicional, funcionó como una meditación sobre la identidad y el sentido de la existencia después de cumplir una misión. La aparición de Forky, un juguete construido con basura, permitió a la saga preguntarse qué significa realmente ser un juguete. Contra los pronósticos de los que consideraban innecesaria una secuela más, volvió a superar los mil millones de dólares y conquistó otro Oscar.
Ahora la historia suma un quinto capítulo (ver en estrenos) y plantea un conflicto acorde a los tiempos actuales, y tiene lógica para una saga que siempre supo reflejar los cambios culturales de cada generación.
A lo largo de tres décadas, "Toy Story" hizo algo extraordinario: acompañó el crecimiento de su público. Los niños que conocieron a Woody y Buzz en los años noventa hoy son padres, y muchos regresan a estas películas junto a sus propios hijos. Tal vez por eso la franquicia conserva una vigencia poco común. Habla de juguetes, sí, pero en realidad siempre habla de nosotros: de la amistad, del miedo a quedar atrás, de la nostalgia y de la dificultad de aceptar que todo cambia. En una industria obsesionada con las secuelas, sigue siendo una rara excepción: una saga que encontró la manera de crecer sin olvidar el corazón que la hizo inolvidable desde el primer día.
Todos los episodios (con excepción del último en cines desde esta semana) pueden verse por Disney+, al igual que los especiales: "Toy Story de terror" y "Toy Story: Olvidados en el tiempo", así como los episodios de la colección "Toy Story Tunes" y "Toy Story Toons".
Fuente: Agencia DIBhttps://dib.com.ar/