Un coleccionista marplatense que compró un Ford Falcon Futura 1972 en Mar del Tuyú tuvo mala suerte en el viaje de regreso y lo estrelló contra una columna a la altura de Mar de Cobo, en la Ruta Provincial 11, informó este jueves la agencia DIB. Y en Lobería y Necochea recordaron un hecho similar que tuvo como protagonista al músico Cristian “Pity” Álvarez.
Ídolo del rock barrial, cronista de los suburbios, personaje marginal, pero también un fanático empedernido de los Ford Fairlane, destaca hoy Ecos Diarios de Necochea. Y en Lobería todavía se recuerda la anécdota de cuando compró un vehículo impecable que pertenecía -según cuentan- al dueño de una funeraria. Era un auto de colección, cuidado al detalle, que brillaba como nuevo.
Pero aquel Fairlane, que en manos de otro hubiera sido un tesoro, en manos del “Pity” tenía los días contados. Poco después, ese mismo auto protagonizaría uno de los accidentes más recordados de su vida: el choque en Villa Lugano, cuando perdió el control y terminó incrustado en la fachada de una casa en la calle Hubac al 5900. El impacto fue tan fuerte que destruyó un medidor de gas y dejó inhabitable la vivienda. Nadie salió herido, aunque la familia que vivía allí se quedó sin hogar.
El “Pity” Álvarez y los Fairlane
La pasión del “Pity” por los Fairlane siempre estuvo teñida de riesgo. “Me hice adicto a chocar autos, hice mierda tres Ford Fairlane”, confesó en una entrevista que cita este jueves Ecos Diarios de Necochea. En otra oportunidad, presentó orgulloso su coche con una frase que quedó inmortalizada: “¿Ves ese Fairlane? Es el mío. El Pitymóvil es un Fairlane”.
El auto comprado en Lobería se convirtió en parte de esa cadena de episodios que marcó su relación con la calle y la velocidad. Lo que empezó como un lujo adquirido en un pueblo bonaerense, terminó como otra crónica de excesos y destrucción en la Capital. (DIB) GML