Los lobos marinos de Quequén: vinieron tras unas lanchas y hoy son un atractivo turístico
La colonia de lobos marinos del Puerto Quequén se empezó a formar a fines de los 80. En una nota de Ecos Radio, el periodista Raúl Jáuregui cuenta su evolución a través de los años.
Los lobos marinos son parte de la postal de Quequén.
Ecos Diarios
La colonia de lobos recibió este año la "visita" de un elefante marino.
Los primeros lobos marinos llegaron en los años 80, desde Mar del Plata.
Ecos Diarios
La aparición de loslobos marinos en el Puerto de Quequén se produjo a fines de la década del 80, con un arribo curioso: llegaron desde Mar del Plata siguiendo a varias lanchas amarillas, que habían venido a hacer la zafra de anchoíta a Quequén. Un fenómeno conocido con el nombre de “cebado”.
Según datos del Grupo de Investigación Biología y Conservación de Mamíferos Marinos de la Universidad Nacional de Mar del Plata, se estima que entre 50 y 80 ejemplares empezaron a ocupar el sector de banquina del lado necochense, en la zona de galpones. Un lugar que hoy está vedado desde hace varios años al ingreso del público y vehículos no ligados a la actividad portuaria. En aquellos años era frecuente ver a lobos en la calle de adoquines lindera al río o subidos a alguna lancha o barco pequeño.
Mudanza con lobos… marinos
Con los años hubo motivos por los cuales estos pesados animales de la especie “un pelo” se fueron desplazando hasta su posicionamiento actual. Un ejemplar macho adulto pesa alrededor de 350 kilos, mientras que una hembra bastante menos, unos 150 kilos.
Tras el alambrado del sector de los galpones, en 2002 la colonia de lobos se trasladó a la pequeña playa portuaria ubicada a la altura del Club Náutico. El segundo cambio de área de descanso se produjo a partir del año 2006, cuando los lobos marinos comenzaron a asentarse sobre la playa interna de la Escollera sur, y en un período de tres años la colonia se afirmó en ese lugar.
La población aumentó, promediando entre 300 y 400 animales a partir del 2010. En tanto los ejemplares en la primavera del año pasado alcanzaron cerca de 600.
El número de ejemplares no es constante, varía según la época del año. Ahora, en enero, hay menos población porque entre diciembre y febrero, muchos machos se desplazan hacia colonias reproductivas en el sur o en Uruguay. Luego regresan a Quequén, en viajes que duran unos 70 días.
La composición de la colonia ubicada a metros del ingreso a la escollera sur es muy similar a la de Mar del Plata, y formada exclusivamente por machos, principalmente juveniles y subadultos.
La característica más distintiva del lobo marino de un pelo (Otaria flavescens) es la imponente melena de los machos adultos, lo que les ha valido el nombre popular de "león marino"
lobos quequen
Los primeros lobos marinos llegaron en los años 80, desde Mar del Plata.
Ecos Diarios
Y un día llegaron los lobos de marino de “dos pelos”
A partir del 2009 se empezó a avistar lobos marinos de dos pelos en el sector de rocas del extremo de la Escollera de entrada al Puerto. A diferencia del de “un pelo”, tiene una capa interna de lana muy fina y densa debajo del pelo largo, que lo hace más suave (y que lamentablemente lo hizo blanco de la industria peletera en el pasado). El de un pelo tiene un pelaje mucho más rústico y duro.
Al poco tiempo la colonia aumentó considerablemente. Son más pequeños que los de un pelo otros lobos y los ve jugando con el agua.
En 2023, por la gripe aviar, el número de lobos de un pelo se redujo abruptamente. En este brote murieron cerca de 140 animales entre agosto y noviembre de ese año, con una mortalidad estimada del 7% de los ejemplares. Todos fueron enterrados en fosas comunes en la arena de la Playa de los Patos. Llamativamente casi no se registraron muertes en lobos marinos de “dos pelos”.
Según las evaluaciones de la universidad marplatense, el número total de ejemplares hoy sería de dos mil; un tercio en la colonia de lobos de la zona de ingreso, y el resto en la punta de la escollera.
elefante marino Puerto Quequén
De Quequén a Mar del Plata, un viaje de ida y vuelta
Entre las colonias de lobos de Mar del Plata y Quequén existe un intercambio muy fluido, y se ha podido estimar que cerca de un 20% de los ejemplares van alternando su presencia en ambas ciudades, por lo cual se las considera parte de un mismo agrupamiento poblacional.
La colonia de Quequén tiene un comportamiento alimentario diferente, natural, mientras que la “dieta marplatense” está basada en el descarte pesquero de las lanchas.
Cada tanto se reavivan conflictos con los pescadores deportivos del Río Quequén aduciendo que los lobos marinos han reducido el volumen de peces en el río, pero según los expertos esto no tiene correlato con la realidad: los lobos marinos de “un pelo” de Quequén se alimentan muy frecuentemente de la raneya, un pequeño pez que habita los fondos costeros, y que no tiene importancia comercial.
Un último consejo para los turistas: no hay que invadir la vida de los lobos, fundamentalmente por la integridad de quienes lo hacen, y que pueden enfurecer a animales sin raciocinio y que ante una agresión activan su mecanismo natural de defensa.