El día en que un ejército imperial se rindió en Carmen de Patagones ante gauchos, negros y corsarios
El 7 de marzo de 1827 tuvo lugar la Batalla de Patagones, un episodio poco recordado en el resto del país en el contexto de la guerra contra el Imperio del Brasil. Un heterogéneo grupo de combatientes salió victorioso y capturó banderas enemigas, que todavía se conservan.
El recuerdo de la gesta de Patagones en el monumento del Cerro de la Caballada.
Diario Río Negro
Una de las siete banderas capturadas a los invasores; quedaron dos, que se exhiben en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
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Los pocos vestigios que quedaron en el fuerte El Carmen.
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El 7 de marzo de 1827 tuvo lugar uno de los episodios más asombrosos y a la vez más olvidados de la historia militar del país: la batalla de Carmen de Patagones, en el marco de la guerra contra el Imperio del Brasil por el territorio del actual Uruguay. La victoria fue lograda por un heterogéneo ejército integrado por veteranos, exesclavos africanos, gauchos, pobladores y corsarios. Cada aniversario, en la ciudad se celebra la Fiesta Provincial de la Soberanía Patagónica. Y ahora, dos proyectos presentados en la Legislatura bonaerense buscan que se reconozca la fecha, con la incorporación de la batalla al calendario escolar y la declaración de feriado nacional.
La ciudad de Carmen de Patagones tiene una historia muy particular. Los españoles vieron que la zona era estratégicamente ideal tener la soberanía en la Patagonia y en 1785 establecieron la Comandancia General de Patagones, con sede en el fuerte El Carmen.
Años después, en el momento en el que la guerra contra el invasor brasileño llegó a las márgenes del Río Negro, la ciudad era una población de alrededor de 900 habitantes. Había sido fundada en la desembocadura del río, pero las inundaciones obligaron a llevar el asentamiento tierra adentro.
Era un lugar relativamente próspero, gracias a la explotación de las salinas que abastecían a los saladeros rioplatenses. Había una buena producción ganadera y el tráfico marítimo brindaba mercados a la producción triguera. La zona era un polo de atracción para agricultores, artesanos, comerciantes y hacendados.
puerto
Llegan los corsarios
Cuando comenzó la guerra con el Imperio del Brasil, en 1825, Patagones se encontró con la llegada de corsarios que conducían a su puerto barcos mercantes brasileños apresados con mercancías de todo tipo y esclavos africanos. Al emperador Pedro I esto no le hacía ninguna gracia, y decidió arrasar El Carmen.
El 10 de diciembre de 1825, el mismo día en que se declaró la guerra entre el Imperio y las Provincias Unidas del Río de La Plata, se produjo en el río Negro la primera acción bélica: el corsario Fourmantin capturó el bergantín Felicidade. Cinco días más tarde hubo otra refriega, cuando grupos imperiales intentaron recuperar el Felicidade.
Escaramuzas
En 1826 el comandante de Patagones Martín Lacarra fue informado de que la invasión brasileña era inminente. Y se preparó, y esperó.
Los acontecimientos se precipitaron hacia fines de febrero de 1827. El 25 la escuadra invasora, compuesta por dos corbetas, un bergantín y una goleta, ya estaba frente al río, aunque mar adentro. Conducían a 613 tripulantes, de los cuales 400 pertenecían a la infantería del Imperio del Brasil. Había unos 250 ingleses.
Después del avistaje de una pequeña nave que exploraba la costa, Lacarra decidió movilizar a toda su tropa. La descripción de los hombres dispuestos a pelear por su tierra apabulla por lo diverso: 144 hombres de infantería, formados por cien esclavos africanos tomados por los corsarios y 44 veteranos de la guarnición; un escuadrón de caballería que integraban 80 pobladores y 22 gauchos de las pampas bonaerenses; un piquete de artillería; y alrededor de 200 corsarios que se encontraban en ese momento en el puerto rionegrino.
Además, mientras se desplegaba la defensa, cerca de un centenar de africanos esclavos y las mujeres y niños de la población civil local custodiaron el fuerte, vestidos como soldados.
El 26 de febrero se vieron cuatro naves de gran porte tratando de superar la barra del río a la altura de la desembocadura. Pero recién el 28 se produjo el primer enfrentamiento. Los invasores fueron recibidos con disparos de fusiles de la batería de la boca servida por un grupo del batallón de africanos libertos a cargo del corsario Fiori. El poderío armamentístico de los brasileros, sin embargo, resultó suficiente para destruir la batería de la boca. Patagones sufría así sus primeros muertos en la guerra: dos africanos y el propio Fiori.
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Los pocos vestigios que quedaron en el fuerte El Carmen.
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El gran enfrentamiento
El día de la gran batalla fue el 7 de marzo. A eso de las 6, 400 enemigos que habían desembarcado a cuatro leguas del fuerte aparecieron en el Cerro de la Caballada, donde podían dominar la visión del poblado. Desde el río, en tanto, las naves corsarias empezaron a disparar, se lanzó una carga de caballería que incendió el campo.
En medio de un desconcierto total, el comandante James Shepard a cargo de la fuerza de ataque ordenó la retirada hacia los barcos y en ese preciso momento cayó muerto de un disparo en el cuello.
Los imperiales se fugaron masivamente con rumbo desconocido en medio del monte. Al fin del día se conoció que los invasores se habían rendido.
En la rendición se tomaron del enemigo la corbeta Itaparica, la goleta Constancia y el bergantín Escudeiro, 372 armas de fuego, 18 cañones y 36 barriles. Quedaron prisioneros muchos de los soldados enemigos.
Las banderas
En la acción del 7 de marzo de 1827 se tomaron siete banderas. El pueblo depositó los trofeos bajo la custodia de la Patrona, Nuestra Señora del Carmen. En 1860 hubo un incendio en la Iglesia Parroquial de Patagones y se quemaron cinco banderas. Las otras dos aún se conservan en el templo.
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Una de las siete banderas capturadas a los invasores; quedaron dos, que se exhiben en la iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
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La lucha del pueblo maragato por conservar esos estandartes, contra el requerimiento del Gobierno nacional, tiene su capítulo propio en esta historia. Según se cuenta en “Crónica Histórica del Río Negro de Patagones” de Juan José Biedma, en 1877 la Inspección de Armas de Buenos Aires ordenó su envío a Liborio Bernal, comandante militar de Patagones. Bernal remitió la misiva al cura párroco Venancio Michelena, quien a su vez la giró al juez de Paz y también Municipal Clemente Núñez. Las autoridades locales tomaron nota pero no hay constancias de respuesta.
El embate fue retomado en 1896, cuando una nota enviada por el Ministerio de Gobierno de la Provincia fue tratada por el Deliberante de Patagones. Se pedía que las banderas fueran enviadas al Museo Histórico Nacional.
Entre tiras y aflojes, recién en 1904 el intendente Barbieri cedió y ordenó al cura párroco Mateo Valinotti la entrega de los estandartes imperiales. Respuesta contundente: “El cura párroco es depositario y custodio de trofeos que constituyen el tesoro más preciado del pueblo de Patagones”. Además, un núcleo de vecinos se había complotado para apropiarse de las banderas en caso de que se hiciera inminente su traslado a Buenos Aires.
En adelante las pretensiones gubernamentales se expresaron en el Congreso Nacional. En diversas oportunidades se presentaron proyectos para restituirlas.
Luego, el general Agustín P. Justo, ministro de guerra del presidente Alvear (1922-1928) y luego presidente de la Nación de facto, visitó la ciudad varias veces, ya que era cuna de su esposa. En uno de esos viajes, consultó a un grupo de vecinos sobre la posibilidad de devolver las banderas, con el argumento de que “la devolución de los trofeos no significa renegar de un pasado de gloria”. La negativa de los maragatos fue categórica.
Todo volvería a cobrar actualidad en 1954, durante el segundo gobierno de Juan Domingo Perón, cuando se trató en el Congreso de la Nación la devolución de las banderas tomadas a Paraguay durante la guerra de la Triple Alianza.
Luego, hacia 1987, en plena euforia del proyecto de traslado de la capital al Valle Inferior el presidente Raúl Alfonsín invitó a su par José Samey de Brasil a recorrer el nuevo distrito federal. La noche anterior a la llegada de los ilustres visitantes alguien “con buena información” advirtió al intendente y a los concejales que “Alfonsin anunciará la devolución de las banderas”. La noticia corrió por el pueblo generando una espontánea reacción de vecinos que reclamaban medidas para que no se consumara el supuesto despojo.
Proyectos para la memoria
Hoy en día, en Carmen de Patagones cada 7 de marzo se celebra la Fiesta Provincial de la Soberanía Patagónica, una celebración que recuerda la histórica gesta y que mantiene viva una tradición profundamente ligada a la identidad y el orgullo de la comunidad.
Precisamente, para llevar este orgullo a todo el país, la senadora provincial de la UCR Nerina Neumann Losada presentó dos proyectos para reconocer la Batalla de Carmen de Patagones y fortalecer la memoria de la soberanía patagónica.
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La senadora Nerina Neumann Losada (UCR).
Uno de los proyectos propone que el Poder Ejecutivo provincial se comunique con el Congreso de la Nación para promover el reconocimiento de la importancia histórica de la Batalla de Carmen de Patagones y así se incorpore este acontecimiento al calendario de fechas patrias. Quiere que el 7 de marzo sea declarado feriado nacional y que se reconozca a la comarca como Lugar Histórico Nacional, de manera similar a lo que ocurrió con la Vuelta de Obligado, cuya batalla del 20 de noviembre de 1845 se convirtió en el Día de la Soberanía en 2010.
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En tanto, la segunda iniciativa de Neumann Losada solicita que la Dirección General de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires incorpore la fecha al calendario escolar, para que los estudiantes conozcan y reflexionen sobre este episodio clave de la historia nacional.
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“Esta gesta forma parte de la identidad del pueblo maragato y de la historia de nuestro país. Creemos que merece tener el reconocimiento que le corresponde en la memoria colectiva de los argentinos”, expresó Nerina Neumann Losada.
“Reconocer y difundir estos hechos también es una forma de fortalecer nuestra identidad y poner en valor la historia de nuestros pueblos”, cerró la legisladora.
Fuente: Agencia DIB (con el apoyo invaluable de Sudoeste BA)