lunes 06 de abril de 2026
6 de abril de 2026 - 10:36

Cuatro pulperías bonaerenses donde la tradición vive

En Bolívar, Chivilcoy, San Antonio de Areco y Coronel Suárez, las pulperías son atractivos turísticos y museos vivientes de historias bonaerenses.

"Y con el buche bien lleno era cosa de mirar, salir al campo a trabajar pero rumbiao pa' la pulpería". Éste es uno de los tantos versos del Martín Fierro en el que aparecen las pulperías bonaerenses. Un siglo y medio después, la tradición se mantiene en el territorio provincial.

Entre caminos rurales, pueblos que conservan su ritmo propio y mesas donde el tiempo se estira sin culpa, aquí cuatro pulperías y almacenes de ramos generales de la provincia de Buenos Aires siguen funcionando como faros de identidad, en Bolívar, San Antonio de Areco, Coronel Suárez y Chivilcoy.

Pulpería Mira Mar, en Bolívar

Su historia se remonta a fines del siglo XIX, cuando la familia Urrutia comenzó a escribir un capítulo que todavía continúa. Pulpería Mira Mar -@pulperiamira_mar- es una de las últimas de su estilo que se mantienen en la Provincia de Buenos Aires.

“Don Mariano Urrutia, mi bisabuelo, llegó de San Sebastián en 1876. En 1884 compró estas tierras y comenzó a construir la pulpería. Desde entonces, la historia de nuestra familia está unida a este lugar”, recuerda Juan Carlos Urrutia, su actual propietario.

A lo largo de generaciones, el edificio fue almacén de ramos generales, punto de abastecimiento y centro social. Conservando su esencia se transforma en una gran experiencia para el turismo. “Además de ser pulpería, es un museo: acá está parte de la historia del pueblo, con pisos y paredes de barro originales y objetos de época”, agrega Urrutia. “Y las mesas para las picadas, empanadas, asados y busecas son grandes para que se sienten todos juntos, compartan la comida y las experiencias”.

Almacén Museo El Recreo, Chivilcoy

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El Recreo, en Chivilcoy.

El Recreo, en Chivilcoy.

El Museo Almacén El Recreo -@museoalmacenelrecreo- es una verdadera cápsula del tiempo, un viaje a la vida rural bonaerense de fines del siglo XIX, cuando el almacén de ramos generales era centro social y corazón del pueblo.

Fundado en 1882 en Chivilcoy por el bisabuelo de la familia Cura —recién llegado de Italia—, el edificio se mantiene intacto. María Elena Cura, propietaria junto con sus hermanos José Carlos y Mariano, explica el valor histórico del lugar: “Este almacén funcionó como almacén de ramos generales hasta 1970. Fue muy importante en la vida cultural del pueblo porque era un lugar de reunión y de provisión económica.”

Ubicado en una zona de chacras y remates, fue parada obligatoria de quienes viajaban hacia el oeste bonaerense: comían, dormían, tocaban la guitarra y jugaban al truco.

“Lo que se exhibe es totalmente original, no hay nada envejecido ni inventado. Quien lo visita se lleva una imagen auténtica de lo que fue un almacén de ramos generales desde 1881 hasta los años 60”, señala María Elena.

En 1970, su tía y su padre compraron la propiedad a sus familiares para preservarla y, con el tiempo, se transformó en museo, a pocos kilómetros de la ciudad de Chivilcoy.

Boliche de Bessonart, San Antonio de Areco

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El exterior del Boliche de Bessonart.

El exterior del Boliche de Bessonart.

"La pulpería era un edificio de paredes de barro y techo de paja, con un alero que resguardaba la puerta de entrada... Adentro, el mostrador de madera, desgastado por el roce de los vasos y los codos, parecía el altar de una religión ruda". Así describe Ricardo Güiraldes una pulpería en “Don Segundo Sombra”.

Y un ejemplo de ellas es el Boliche de Bessonart -@boliche_de_bessonart- que forma parte del entramado histórico de San Antonio de Areco, ya que cuenta con más de dos siglos de historia. Conserva su techo y paredes originales que guardan el paso del tiempo.

Su interior representa una escena completa de época: mesas donde generaciones compartieron historias y un ambiente donde el pasado convive con el presente.

Pulpería La Tranca, Coronel Suárez

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La Tranca, en Cura Malal, Coronel Suárez.

La Tranca, en Cura Malal, Coronel Suárez.

En la localidad de Cura Malal, la tradición rural y serrana ese espíritu se siente con especial intensidad en la Pulpería La Tranca- @latrancadecuramalal-.

Mercedes Resch, artista y gestora cultural nacida y criada en el pueblo, está a cargo del proyecto. “Novena de diez hijos, crecí en Cura Malal. Mi papá es trabajador rural, básicamente el pueblo está entre estancias y todos tenemos mucha relación con el entorno rural”, cuenta.

El boliche que se convirtió en La Tranca, estaba a la vuelta de su casa en la infancia. Allí compraba con libreta y su padre cerraba la cuenta. “Cuando regresé de estudiar Bellas Artes en Capital Federal, este lugar era una tapera. Lo compré y reconstruí de a poco. Así, en 2010 nació este espacio cultural que integra arte, poesía, danza, música y publicaciones. Además, cada viernes es un punto de encuentro donde surgen recitales, bicicleteadas, muestras o presentaciones de libros”, resume Mercedes.

Recorrer Cura Malal y el partido de Coronel Suárez y conocer la Pulpería La Tranca, permite descubrir un sudoeste bonaerense donde la tradición no es recuerdo: es experiencia presente.

Fuente: Agencia DIB

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