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Mientras sigue el incesante desfile de fieles frente a los restos del papa Francisco, este viernes a las 20 de Roma el cardenal Camarlengo de la Santa Romana Iglesia presidirá el rito del cierre del féretro del Pontífice, en preparación de los funerales que serán este sábado. En tanto, la capital italiana está virtualmente blindada para la ceremonia, que congregará a 182 delegaciones internacionales, 50 jefes de Estado y 10 monarcas. Entre estas personalidades, estarán Emmanuel Macron, Donald Trump, Lula Da Silva, Volódimir Zelenski y el presidente de nuestro país, Javier Milei.
El desfile de la multitud, en tanto deberá terminar a las 19, ya que a las 20, según informa la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, “el cardenal Kevin Joseph Farrell, Camarlengo de la Santa Romana Iglesia, presidirá el rito del cierre del féretro del Romano Pontífice Francisco, según lo previsto en el Ordo Exsequiarum Romani Pontificis (nn. 66-81)”.
En la ceremonia, además del Camarlengo, participarán el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio; el cardenal Roger Michael Mahony, Cardenal Presbítero; el cardenal Dominique Mamberti, Cardenal Protodiácono; el cardenal Mauro Gambetti, Arcipreste de la Basílica Papal de San Pedro en el Vaticano.
También estarán presentes el cardenal Pietro Parolin, exsecretario de Estado; el cardenal Baldassare Reina, Vicario General de Su Santidad para la Diócesis de Roma; el cardenal Konrad Krajewski, Limosnero de Su Santidad; monseñor Edgar Peña Parra, Sustituto de la Secretaría de Estado; monseñor Ilson de Jesus Montanari, Vice Camarlengo de la Santa Iglesia Romana; monseñor Leonardo Sapienza, Regente de la Casa Pontificia; los Canónigos del Capítulo Vaticano, los Penitenciarios Menores Vaticanos Ordinarios; los secretarios del Santo Padre y otras personas admitidas por el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Diego Ravelli.
En tanto, desde la madrugada sigue desfilando una cantidad de fieles que desafió toda clase de inclemencias climáticas, y que se calcula que solo hoy superó la cifra de 100.000 personas. Alrededor de esta marea humana, en la plaza y en los alrededores, se va construyendo toda la infraestructura que las autoridades italianas están preparando para acoger a las, por lo menos, 200.000 personas que esperan que acudan para los funerales.

Ayer el ministro del Interior italiano adelantó que ya había 182 delegaciones internacionales confirmadas, además de 50 jefes de Estado y 10 monarcas.
El dispositivo de seguridad supone todo un desafío logístico. Los cientos de miles de fieles -que colmaron la infraestructura hotelera romana- se tendrán que colocar primero a lo largo de la Via della Conciliazione, arteria principal y puerta de ingreso a la basílica de San Pedro, durante el funeral.
Luego, toda esa gente se desplazará hasta el lugar elegido por el Papa para ser enterrado, en Santa María Mayor, en un cortejo fúnebre por las calles de Roma que no tiene precedentes en la historia reciente y que recorrerá unos 6 kilómetros.
El Vaticano confirmó que para ello se utilizará un coche en el que se pueda ver el féretro del Pontífice. La procesión no pasará por la plaza de San Pedro, sino que saldrá por la puerta del Perugino.
La ruta seguirá parcialmente el trazado de la antigua Via Papalis, la procesión que hacían antiguamente los pontífices tras ser designados entre San Pedro del Vaticano y la basílica de San Juan de Letrán, catedral de la diócesis de Roma.
Para cuidar la seguridad de los jefes de Estado y los representantes reales que acudirán al funeral, el Gobierno italiano desplegó miles de agentes de todos los cuerpos policiales por toda la ciudad, soldados del Ejército dotados de sistemas de detección antidrones en la Santa Sede y a lo largo del cortejo fúnebre y un plan de seguridad contra amenazas por cielo, mar y tierra que prevé aviones de combate Eurofighter y un destructor en las costas de Fiumicino, cerca del principal aeropuerto de Roma.
Son unos 4.000 policías, así como francotiradores, agentes expertos en detección de explosivos, una zona de exclusión aérea y exhaustivos controles en aeropuertos y estaciones.
Mientras que en las calles, más de 30.000 voluntarios de Protección Civil, sanitarios, ambulancias y equipos médicos en las zonas clave del Vaticano estarán activados para atender a la marea humana. (DIB) MM