La industria del turismo sufre aún una parálisis sin precedentes debido a las duras y prolongadas restricciones de viaje cuyo objetivo es frenar la velocidad de propagación del Covid-19. Estas medidas dificultan al sector regresar a una normalidad y obligan a replantear la forma de viajar. Y es ahí donde las diversas naciones se vuelcan, cada vez más, al denominado “turismo burbuja” o “corredores de corona”.
Es decir, acuerdos entre algunos países o regiones, de forma tal que las fronteras están abiertas entre ellas pero cerradas para el resto de las naciones. Este modelo implica no solo la posibilidad de viajar entre un territorio y otro, sino también de que el viajero que llegue no deba atravesar una cuarentena en destino. Pero, sobre todo, representa una esperanza: los viajes comienzan a ser nuevamente posibles.
Lo que empezó en Europa, luego se extendió al Caribe y algunos países de Sudamérica, una de las zonas más castigadas por el coronavirus. Más allá de las experiencias en el viejo continente o entre Australia y Nueva Zelanda, en el Caribe la iniciativa solo incluye a Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Montserrat, San Cristóbal y Nieves, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas, estados que en este momento satisfacen las condiciones adoptadas.
En Sudamérica, en tanto, Paraguay y Uruguay volvieron a reanudar los viajes comerciales, conocidos como “vuelos burbuja”, entre ambos países. La circulación aérea se había suspendido a comienzos de marzo debido a la aparición de la pandemia. Por el momento, Paranair y Amaszonas Uruguay son las únicas dos compañías aéreas que fueron habilitadas para operar.
Los denominados “vuelos burbuja” están limitados a empresarios de ambos países y los pasajeros están obligados a certificar un resultado negativo de coronavirus 72 horas antes de volar. Además, deberán contar con seguro médico internacional y completar y firmar una declaración jurada. La normativa exige a los paraguayos o extranjeros que residen en Paraguay cumplir, tras su llegada al país, una cuarentena de siete días y, al final de la misma, someterse a una nueva prueba del coronavirus.
Si bien en la Argentina se baraja el 1° de octubre como fecha probable para el regreso de los vuelos, hasta el momento y tras más de 175 días de parate, tampoco hay precisiones sobre la reapertura de los aeropuertos para los vuelos internacionales. Además, habrá que ver qué países le abren las fronteras a Argentina, más en plena expansión del Covid-19. (DIB)
*Nota del suplemento De Viaje N° 193