El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, se mostró
preocupado por el avance del coronavirus en el conurbano, donde viven
unas 11 millones de personas, y pidió continuar con el aislamiento para hacer
frente a la pandemia “lo más posible”.
“Hay que seguir lo más posible con el aislamiento, la
distancia… Es la única forma de cuidarse. En los transportes hay que mantener
medidas muy estrictas, porque ahí el virus se pasea por la ciudad. Creo que va
a haber que tomar medidas bajo monitoreo estricto. Tenemos que confiar
muchísimo en nuestros expertos, que son de primer nivel mundial”, aseguró Kicillof.
Sin embargo, el mandatario indicó que en las zonas más
vulnerables de su distrito la cuarentena podría ser diferente. “No es lo
mismo la Ciudad de Buenos Aires que el conurbano, son condiciones
distintas de vida. Los aislamientos en el conurbano no van a poder ser en
muchos casos… Ya es distinto, pero va a tener que ser más barrial y comunitario”,
dijo el funcionario a Radio El Destape. Y destacó que el pico de la enfermedad
pasó para mediados de mayo.
“Se están haciendo obras que tienen que ver con llevar
oxígeno adonde no había. Con todo, tenemos el triple de lo que había y pensamos
seguir avanzando. Es crucial que con la cuarentena se haya pospuesto el pico de
contagio. Antes lo teníamos para abril y ahora será a mediados de mayo.
Ese tiempo es valiosísimo”, agregó.
Sobre el estado puntual del sistema de salud en la
Provincia, Kicillof aprovechó para apuntarle a su antecesora, María Eugenia Vidal,
al asegurar que la situación que existía en diciembre del año pasado era mala. “Había
un sistema de salud con muchísimo deterioro. Lo que nos habíamos propuesta era
empezar por recuperar infraestructura, equipamiento, insumo. Cinco hospitales
sin abrir en provincia. Empezamos muy atrás. Hoy estamos muy
concentrados en eso”, sostuvo.
“Hay 2.100 camas críticas pero la ocupación oscila por
cuestiones climáticas: en invierno están más ocupadas por bronquiolitis, gripe
común. Suelen estar sobrepasadas más allá del coronavirus. La situación es muy
crítica. Un 20 ó 30 por ciento podrían estar disponibles, con un total de 300
camas en terapia intensiva. Empezamos contra reloj a hacer varias
acciones”, señaló.
El gobernador se mostró preocupado en más de una oportunidad
por la pandemia. “Hoy la obsesión que tenemos en la Provincia es
ponernos lo más a tiro que podamos para atajar esta epidemia, que obviamente
desbordó los sistemas de salud más sofisticados y tecnológicos del mundo,
así que la provincia de Buenos Aires está remando a toda velocidad”,
concluyó. (DIB) FD