La Plata, abr 9
(DIB/AMPLIACI??N).- Abuelas de Plaza de Mayo recuperó a la nieta número 129,
hija de Norma Síntora, una militante del PRT-ERP que fue secuestrada cuando
estaba embarazada de ocho meses en 1977 y se encuentra desaparecida. La mujer
vive en España y era buscada por su padre Carlos Alberto Solsona y sus
hermanos.
La noticia fue
confirmada esta tarde por las Abuelas de Plaza de Mayo. La presidenta de la
entidad, Estela de Carlotto, a través de un comunicado leído en conferencia de
prensa anunció “el encuentro de una nueva nieta”, hija de Síntora y de Solsona,
“con quien podrá finalmente abrazarse luego de casi 42 años”.
“Norma Síntora
nació el 9 de agosto de 1951 en Cruz del Eje, Córdoba. Allí hizo la escuela
primaria y secundaria. En 1968 rindió libres las materias de 5to año y con su
hermano Daniel se trasladaron a Córdoba Capital para ir a la universidad. Norma
comenzó a estudiar ingeniería electrónica”, contó Carlotto.
Además, relató
que “durante el ingreso a la facultad, en 1968, conoció a quien sería su
marido, Carlos Alberto Sonsona. Carlos venía de estudiar ingeniería química en
Santa Fe y decidió por electrónica, para lo cual se mudó a Córdoba. Tras una
amistad de varios años formaron pareja en 1974 y en marzo del 75 se casaron y
al año siguiente nació su primer hijo, Marcos”.
Tanto Norma como
Carlos militaban en el PRT-ERP y a fines de 1976, cuando la represión era
feroz, empezaron a pensar en dejar a Marcos al cuidado de sus abuelos y
exiliarse. En ese entonces, Síntora transitaba el octavo mes de embarazo.
“Pero los planes
no pudieron concretarse. El 21 de mayo de 1977, alojada en la casa de sus
compañeros de militancia, Isolina Beatriz Rochi y Noemí Castro en Moreno,
provincia de Buenos Aires, Norma fue secuestrada junto a ese matrimonio. Los
tres continúan desaparecidos”, explicó Carlotto.
Al momento del
secuestro, Solsona se encontraba fuera del país y finalmente debió exiliarse.
“Y con Carlos ya fuera de Argentina, nada más se supo de Norma ni del bebé
nacido en cautiverio. Se presume que por la zona del secuestro podía haber sido
llevada a Campo de Mayo donde habría dado a luz en alguna de las maternidades
de ese centro clandestino de detención”, detalló.
Camino al
encuentro
En cuanto al
hallazgo de la nieta, Carlotto contó que “en el 2012, a partir de diversas
informaciones recibidas sobre una joven que había sido inscripta como hija
propia de un matrimonio, desde Abuelas se resolvió la aproximación del caso. La
documentación reunida mostraba -entre otras cosas- que la partida de nacimiento
apócrifa había sido firmada por un médico de la Policía Federal Argentina; y
que el parto había ocurrido en domicilio”.
En 2013, la
presunta hija de desaparecidos en ese entonces fue contactada por el equipo de
aproximación de Abuelas. “La mujer adelantó que en 2014 viajaría al país para
seguir conversando sobre la posibilidad de analizarse y se le transmitió que la
prueba genética también podía efectuarse a través del consulado”, explicó.
“Ante la falta
subsiguiente, el área de investigación informó a la presunta nieta que su caso
sería derivado a la Unidad Fiscal Especializada por casos de apropiación de
niños durante el terrorismo de Estado. El juez Sergio Torres tomó la causa y, a
través de la representación diplomática donde reside la mujer, intentó en dos
oportunidades que sea analizada. Ante las negativas, labró un exorto a la
Justicia de ese país, que rechazó realizar un allanamiento para verificar la
identidad de la joven”, amplió la titular de Abuelas.
Finalmente, en
junio de 2017, “a partir de un allegado de una joven que se incentivó en buscar
su origen, se pudo retomar el vínculo”. “Este amigo, que vive en la Argentina,
fue atendido por el equipo jurídico en representación espontánea de nuestra
asociación para despejar dudas y reestablecer los puentes para que la mujer
pudiera analizarse”, señaló.
La nieta ingresó
hace dos semanas al país y se presentó ante la Justicia, donde aceptó
realizarse voluntariamente el análisis en el Banco Nacional de Datos Genéticos.
“Abuelas notificó a su papá y a sus hermanos sobre el encuentro, quienes
viajaron, están aquí, para conocer todos los detalles del caso. Su papá Carlos,
sus hermanos Marcos y Martín, sus sobrinos, la esperan para abrazarla y
reconstruir más de 40 años de historia arrebatados por el terrorismo de
Estado”, culminó Carlotto. (DIB) MT