martes 28 de abril de 2026
28 de abril de 2026 - 12:58

Llega el frío y vuelven los mitos: qué hay de cierto sobre gripe y resfríos

Expertos desmienten creencias populares y explican por qué los virus se propagan más en épocas de bajas temperaturas.

Con la llegada del otoño y el descenso progresivo de las temperaturas, vuelven también las preocupaciones habituales: el temor a resfriarse, a contraer gripe o a que los chicos se enfermen al ir al colegio en mañanas más frías. Sin embargo, la evidencia científica es clara y desarma uno de los mitos más arraigados: el frío, por sí solo, no enferma.

Las enfermedades respiratorias como la gripe o el resfrío común son provocadas por virus, no por las bajas temperaturas. En la misma línea, los expertos insisten en que el contagio se produce por la exposición a microbios y no por factores climáticos directos.

Entonces, ¿por qué aumentan los casos en otoño e invierno? La explicación está en los hábitos. Durante los días fríos, las personas tienden a permanecer más tiempo en espacios cerrados y con escasa ventilación, lo que favorece la circulación de virus. A esto se suma que algunos estudios científicos demostraron que las bajas temperaturas y la menor humedad ambiental permiten que los virus respiratorios permanezcan más tiempo activos en el aire.

El cabello mojado

Otro de los mitos frecuentes es que salir con el pelo mojado puede provocar un resfrío. Sin embargo, los especialistas remarcan que no existe evidencia que vincule el cabello húmedo o el descenso de la temperatura corporal con infecciones virales.

Lo que sí puede ocurrir es que los cambios bruscos de temperatura afecten momentáneamente las defensas de la mucosa nasal, lo que facilita el ingreso de virus si la persona está expuesta.

Recomendaciones

Así, la clave no está en temerle al frío, sino en reforzar las medidas de prevención. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una serie de hábitos fundamentales para reducir el riesgo de contagio:

  • Vacunarse contra la gripe todos los años, especialmente en grupos de riesgo.
  • Ventilar los ambientes cerrados para renovar el aire.
  • Lavarse las manos de manera frecuente y adecuada.
  • Mantener una buena alimentación e hidratación.
  • Evitar el contacto cercano con personas con síntomas respiratorios y utilizar barbijo en caso necesario.

Calefacción

El uso responsable de la calefacción también juega un rol clave. Ambientes excesivamente secos pueden irritar las vías respiratorias y facilitar infecciones, por lo que se aconseja mantener niveles adecuados de humedad y ventilar periódicamente.

Además, es fundamental revisar estufas y calefactores para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.

Lo bueno del frío

Lejos de ser un enemigo, incluso, el frío moderado puede tener efectos positivos. Algunos estudios sugieren que la exposición controlada a bajas temperaturas podría activar mecanismos del sistema inmune.

En ese sentido, salir a caminar al aire libre, bien abrigado, no solo no es perjudicial, sino que es una práctica saludable.

Así, mientras el otoño avanza y el invierno se aproxima, la evidencia científica invita a dejar atrás los mitos: no es el frío el que enferma, sino los virus. Y frente a ellos, la mejor defensa sigue siendo la prevención.

Fuente: Agencia DIB

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