martes 13 de enero de 2026
30 de agosto de 2025 - 19:18

Eduardo Kovalivker, del glamour esteño entre Ferraris y poemas al escándalo de las coimas

En febrero, Caras lo mostró en su chacra “Granaderos” de La Barra como escritor y coleccionista de Ferraris. Medio año después, el dueño de Suizo Argentina aparece en el centro de una causa judicial.

Punta del Este siempre funcionó como vidriera de la elite argentina. Allí, en los altos de La Barra, se levanta la chacra Granaderos, propiedad de Eduardo Kovalivker. Con 80 años, retirado de la gestión de la droguería Suizo Argentina y abocado a la escritura, abrió las puertas de su quinta esteña para hablar de sus autos de lujo. El 13 de febrero de 2025, la revista Caras lo retrató en la sección Celebridades, en una postal de glamour y retiro dorado.

Una chacra con nombre y relato propio

El lugar fue bautizado “Granaderos” en homenaje a los soldados de San Martín. El entorno, con sus amplios ventanales, cuadros de gran formato y objetos cuidadosamente elegidos, proyecta la imagen de un coleccionista que no se limita a los autos. Entre esas paredes, Kovalivker alterna sus rutinas de golf, tenis y natación con la escritura de nuevos libros, uno sobre su infancia en La Plata y otro de corte histórico.

La colección de Ferraris es su orgullo y nació con un gesto íntimo: la primera se la regaló su hijo mayor, Jonathan. Ese obsequio lo convirtió en coleccionista y lo llevó a posar en Punta del Este rodeado de modelos históricos, como la Ferrari 274 de 1964 que alguna vez compitió en Europa. “De chiquito me gustaban y de grande, a partir de la primera que me regaló mi hijo, me convertí en coleccionista”, dijo entonces.

Ese mismo hijo, hoy presidente de Suizo Argentina, figura de manera directa en la causa judicial que investiga presuntas coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad. Junto a su hermano Emanuel entregó su celular a la Justicia, aunque sin la clave de acceso, y quedó bajo sospecha como parte de la operatoria señalada en los audios atribuidos a Diego Spagnuolo.

Del clan al escritor y coleccionista

Nacido en La Plata en 1944, , a punto de cumplir 81 en octubre, ingeniero químico formado en la UNLP, Kovalivker inició su trayectoria con una beca en Israel y un paso por París, donde conoció a Nicole, madre de sus tres hijos: Jonathan, Emanuel y Sonia. De regreso en Buenos Aires en los años 70, se incorporó a la empresa familiar y la condujo hasta convertirla en uno de los mayores proveedores de medicamentos del país. Delegó la gestión en la siguiente generación y volcó su energía en la literatura: publicó más de veinte libros, desde poesía hasta novela erótica, con títulos como El Informe, Jannah, Bianca, Clavelina y Mali.

Con humor, incluso unió sus dos pasiones en Nueve novias para nueve Ferraris. “En total tengo nueve libros de poesías que Planeta unificó en Una vida de poesía”, contó en esa misma entrevista, reafirmando su perfil de escritor prolífico.

El reflejo de un oasis perdido

En febrero, la escena era la de un patriarca que se presentaba como escritor y coleccionista, dueño de una chacra bautizada en homenaje a San Martín y de un estilo de vida que parecía blindado. Seis meses después, el mismo hijo que le regaló su primera Ferrari figura en la investigación judicial que golpea a la familia. Entre los flashes de Caras y los pasillos de Comodoro Py, la distancia no se mide en kilómetros, sino en el vértigo de un apellido que pasó de las páginas sociales al centro de un escándalo político.

Ver más

Tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
Dos postales de un mismo fenómeno: a la izquierda, el avance del agua en Mar Chiquita; a la derecha, el mar sube en Mar del Plata. 

Las Más Leídas

Te Puede Interesar