Tras a sucesión de declaraciones del presidente Javier Milei contra su par de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, incluidas en el raid mediático del fin de semana, el canciller de ese país definió que su embajador no volverá al país, por lo que las relaciones quedarán reducidas al nivel de los encargados de negocios.
Mauro Viera, el canciller brasileño, citó a Itamaraty al embajador argentino Daniel Raimondi a a quien le entregó una protesta formal con la decisión de no enviar de vuelta a su embajador, Julio Bitelli, a Buenos Aires. El diplomático había sido llamado en consulta al inicio del conflicto, cuando Milei llamó “ladrón” y “presidiario” a Da Silva en un acto partidario de Flavio Bolsonarol en San Pablo.
“Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacía el Presidente hacen inevitable esa decisión”, comunicaron desde el gobierno brasileño a los diario argentinos Clarín y La Nación a modo de explicación de la medida.
El enojo del presidente de Brasil se potenció con las últimas tres apariciones mediáticas de Milei, en las que reiteró que considera a Lula como “ladrón” y “presidiario”. Explicó, tanto en LN+ como en radio Mitre y en una entrevista en el streaning La Casa, hoy por la mañana, que se basaba en que la condena a Lula fue anulada por un “error administrativo” de la justicia de ese país, sin demostrar la inocencia del mandatario brasileño. “Tengo formas horribles pero digo la verdad”, se justifico el mandatario argentino.
La participación de Milei en la convención del Partido Liberal que erigió a Flavio Bolsonaro como candidato a presidente de una coalición de derecha, el 25 de julio pasado, tenso al máximo un vínculo ya de por si deteriorado.
Brasil reaccionó entonces llamando a consultas al embajador Bitelli y entregó una primera protesta a Raimondi, una reacción que pareció ser el techo del conflicto. La desescalada, en plena campaña electoral brasileña para las elecciones del 4 de octubre, se mantuvo hasta que Milei retomo el tema en sucesivas entrevistas.