En la previa de una reunión clave entre las cámaras empresarias y el gobierno nacional, un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la Universidad de Buenos Aires dio cuenta del deterioro del sistema de ómnibus en el Área Metropolitana (AMBA), donde en seis años la cantidad de unidades en circulación son 2.500 menos pero a la vez el pasaje aumentó un 1.200%.
El trabajo se conoce unas horas antes de que el secretario de Transportes, Mariano Plencovich, reciba este jueves a las cámaras empresariales que nuclean a los dueños de las empresas de colectivos, quienes se declararon en estado de emergencia en reclamo de atrasos en el pago de subsidios y actualización de montos, y amenazaron con volver a reducir la frecuencia como medida de protesta, como hicieron hace unas semanas cuando el recorte llegó al 40%.
Una de las opciones que baraja el gobierno es habilitar una suba del boleto superior al 5,4% que regirá desde el lunes próximo, por aplicación automática de la fórmula que ajuste por la inflación del mes anterior (3,4% en marzo) más el 2%. Pero esa medida, que requiere el OK de Luis Caputo, implicaría una mayor presión sobre los precios en un contexto en el que el Gobierno busca volver a una senda decreciente en el Índice de Precios al Consumidor.
Pero además, el Ejecutivo decide en un delicado equilibrio entre la ecuación económica y el humor de los usuarios, ya afectado por la reducción de frecuencias de comienzos de mes, que generó larguísimas esperas en las paradas y viajes que, por lo tanto, duraron en total mucho más tiempo y se realizaron en unidades colmadas de pasajeros.
Un deterioro que viene de hace años
En ese sentido, el informe de la UBA da cuenta de un deterioro concreto del sistema, pero que no comenzó ahora, sino que ubica en 2019. Uno de los indicadores de ese trabajo marca que en noviembre de ese año circulaban 19.348 micros en el AMBA, pero que las unidades bajaron a 18.639 en octubre de 2023, luego a 17.731 un mes después y finalmente a 16.989 en marzo de 2026, unos 2.500 menos. Eso ya es un impacto importante: un recorte del orden del 12%.
Otro dato importante es que en el mismo lapso de algo más de seis años, el boleto mínimo registró un incremento de más del 1.200%, incluso en un contexto en el que las empresas continuaron recibiendo subsidios, aunque con recortes y demoras en los pagos.
El trabajo advierte sobre la complejidad en la administración de esos subsidios, que se reparten entre Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad y concluye en que esa superposición de responsabilidades genera desajustes que terminan afectando la eficiencia del sistema.
El investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, Rafael Skiadaressis, explicó que el sistema atraviesa un deterioro sostenido en su calidad y que la situación se agravó especialmente por el aumento del precio del combustible, producto de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Afirma que los mayores costos no fueron compensados ni con subsidios ni con ajustes tarifarios inmediatos. Y asimismo que se acumuló desde entonces deuda, particularmente debida al subsidio social destinado a jubilados, que ya ronda los 80 mil millones de pesos.
Fuente: Agencia DIB.