Loos jejenes de la especie Culicoides, vectores de esta grave zoonosis. (Laboratório de Entomologia Médica/SEARB/IEC - Bruna Lais Sena do Nascimento/OPS)
La proliferación de enfermedades transmitidas por animales tiene al mundo en jaque y, junto con la resistencia antimicrobiana, se posiciona como uno de los grandes problemas que generan desafíos en la planificación de la salud pública.
Dengue, Zika, Fiebre Chikungunya, Covid-19, Viruela del Mono y Encefalitis Equina son las patologías que han resonado desde 2020 generando alertas por brotes en distintas latitudes del planeta. A ellas se suma ahora la Fiebre del Oropouche, una zoonosis transmitida por jejenes, que tiene en vilo a la región de las Américas, ya que ha producido varias muertes.
Los síntomas que causa en las personas que se infectan son similares a los de otras enfermedades transmitidas por mosquitos (arbovirosis) lo cual incrementa la dificultad del diagnóstico. Así, en las Américas, entre 2 y 5 millones de personas podrían estar en riesgo de exposición a la Fiebre del Oropouche.
En un informe publicado por UNLP Investiga, Paula Bergero, miembro del Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA) y Mahia Ayala, especialista del Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), ambos Institutos de la Universidad Nacional de La Plata y CONICET, abordaron el problema desde la perspectiva Una sola salud, un enfoque integral y unificador que entiende que no pueden abordarse separadamente la salud de las personas, los animales y los ecosistemas.
El uso y explotación de la tierra para actividades humanas (deforestación, urbanización, producción de cultivos), generan modificaciones de las zonas habitadas por el jején, así como también incide el cambio climático. Estas serían las causas que han hecho emerger y proliferar a la enfermedad. Asimismo, investigaciones aún en curso surgieren que los numerosos brotes de Fiebre del Oropouche podrían deberse a nuevas variantes generadas por reordenamiento genómico con mayor patogenicidad, o capacidad de replicación.
El jején vector, el Culicoides paraensis, habita en varias provincias argentinas: Chaco, Misiones, Corrientes, Salta, Jujuy, Tucumán, Mendoza y Córdoba.
De acuerdo al texto, el agente causante de la enfermedad es el virus de Oropouche (OROV) es un virus de ácido ribonucleico (ARN) transmitido a las personas por la picadura de los jejenes del género Culicoides. Esta enfermedad es especialmente riesgosa para mujeres embarazadas. Además, el reporte reciente de varios abortos espontáneos ocurridos en mujeres que contrajeron la enfermedad indicaría una posible transmisión madre-hijo a través de la placenta, provocando malformaciones o muerte fetal.
La enfermedad tiene inicio súbito, pero no presenta un sello muy distintivo en cuanto a síntomas: fiebre, dolor de cabeza, dolores de músculos y articulaciones y, a veces, fotofobia. Tiene un período de incubación de 4 a 8 días, y luego de 5 a 7 días sobreviene la recuperación, aunque casi 6 de cada 10 personas experimentan recaídas haciendo que la recuperación total lleve algunas semanas.
En tanto, la única manera de prevenir el contagio es evitando el contacto y la picadura del jején, ya que no existe un tratamiento específico ni hay vacunas disponible. (DIB) ACR